Todos en este mundo pensamos que somos mejores que la media, pero por lo menos la mitad está equivocada. Quiero decir, compararse es una costumbre estúpida, pero de todos modos lo hacemos y lo hacemos mal.
Porque existen dos tipos de personas que se comparan: algunos ven lo mejor en otros, y después se observan a sí mismos. Por supuesto, esto nunca sale bien porque acaban pensando que todo mundo es mejor. En el otro extremo están los que ven lo mejor de sí mismos, para después intentar encontrarlo en el resto. Eso tampoco sale bien porque nadie ha crecido igual que nosotros, así que nadie va a parecer demasiado genial que digamos.
Pero en ambos casos estamos equivocados, porque todo mundo es tan genial a su manera que, si no podemos verlo, se trata de un fallo por nuestra parte y no de ellos. Ese principio también funciona para nosotros mismos: debemos aprender a ver la parte genial que todos tenemos dentro, porque la vida se vuelve mejor cuando te reconoces como alguien que vale la pena.
Digamos que todos estamos equivocados cuando intentamos juzgar a un ser humano, especialmente cuando se trata de nosotros mismos, porque en este universo nadie puede percibir la totalidad de las cosas.
Lo malo es que estamos tan cerca de nosotros mismos, que usualmente confundimos nuestras opiniones con la realidad.
Por eso tenemos que recordar en todo momento que, si el #Universo no es perfecto, por lo menos está hecho de amor; eso es lo mejor que podemos pedir en una realidad que, de acuerdo con la #FisicaCuantica, se determina por nuestra observación. No por nuestra opinión. Es diferente y tenemos que aceptar de una vez por todas que no por imaginar algo se va a volver realidad.
Si funcionaran así las cosas, entonces solo piensa qué tanto está visualizando el Chapo Guzmán su libertad. Aunque, para ser justos, ya se logró escapar dos veces pero, para ser honestos, a nadie le importa el famoso narcotraficante ni tampoco hay una sola persona que crea que la realidad se manifiesta gracias a nuestros pensamientos, porque si lo creyeran dejarían de trabajar.
Déjame proponer un punto medio: la realidad la crean los pensamientos que llevamos al mundo en la forma de acciones.
Por eso es de suma importancia pensar lo mejor de nosotros mismos, y de los demás, sin hacernos pende€@&. Cuando pensamos lo mejor, entonces damos lo mejor de nosotros mismos. Eso suele convertir nuestras expectativas en realidad, hasta cierto límite, pero lo mismo pasa con los pensamientos pesimistas.
Si digo que hay límites es porque a veces queremos creer lo mejor de la gente, pero no siempre lo merecen. El internet nos ha hecho creer a todos que eso siempre es verdad al elegir una pareja; sin embargo, todos sabemos que la gente que se queja de estar en la #FriendZone tiene una persona igual de loca por ellos, y la tratan igual.
Y por eso, nuevamente afirmo, debemos creer lo mejor de la gente todo el tiempo, sin ignorar o que podemos ver.
Solo así podríamos darnos cuenta de que en todo el universo no existe una sola cosa fuera de lugar y, si acaso no logramos encontrar el amor o nuestros sueños, es porque estamos persiguiendo tonterías.


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