domingo, 28 de febrero de 2016

El chocolate es la meditación moderna.

El mundo sería un lugar mejor si todos comiéramos chocolate. Es lo que pienso porque ya hemos probado todas las alternativas y nada funciona.

Cuando adorábamos a los dioses, como en la época de los griegos, la gente pensaba que portándose bien evitaríamos todo tipo de catástrofes; y tal vez no se acabó el mundo por un meteorito, pero los griegos lograron ser una cultura eminente gracias a que usaban esclavos; está bien para ser griego, pero al resto del mundo seguro le causaba inconveniencia.

Después adoramos a un solo Dios; se nos dijo que amar al prójimo como nos amábamos a nosotros mismos lograría transformar el mundo. Inmediatamente, su iglesia emprendió la serie de guerras más famosa de la antigüedad en nombre del amor; supongo que alguien debió mencionar que el ser humano promedio no se aguanta ni siquiera a sí mismo, para empezar por ahí.

Luego la era industrial nos hizo arrasar con los recursos del mundo en nombre del progreso; fue lindo por un tiempo porque llegamos al WiFi, pero está ese pequeño detalle de arrasar con los recursos del planeta.

Ahora somos ecologistas y todo eso, pero como pago karmático por obtener un poquito de consciencia surgió el insufrible New Age; esos tipos toman cualquier tradición antigua para superar el sufrimiento y la convierten en un método práctico para cobrar mucho sin entregarte nada.

Claro que sirven mientras te dura la clase de yoga, pilates, kabbalah o lo que sea, pero la forma tan... Tan... Tan New Age (es que no se me ocurrió un mejor insulto) de enseñarte las cosas hace sean igual de efectivos que fumar marihuana. Claro, te relajan, pero pronto se acaba el efecto.


Aunque la verdad estamos mejor ahorita que en cualquier otro momento de la historia, porque los campesinos por lo menos ya no se mueren de gripa, y aunque tengan dietas insuficientes, la mayoría del tiempo les alcanza para comer. Pregúntales a los aldeanos de la edad media cómo les iba. No puedes, porque ya todos murieron de hambre o de gripa.

Y bueno, porque su esperanza de vida era 
como de 30 años, y ya pasaron más de 800.

El caso es que, tanto en servicios básicos como agua y ropa, estamos mejor que en otras épocas históricas; la pobreza de hoy no es tan triste como la pobreza del pasado.

Sin embargo, lo que para mí es el mayor avance del mundo es que hoy tenemos técnicas para ser felices en cualquier momento. Nunca antes en la historia un #Godínez cualquiera podía ir al gimnasio de su esquina e inscribirse a una clase de yoga. Y aunque mantengo que no es un método tradicional para alcanzar la iluminación, sí es cierto que te ayuda a sobrevivir una semana de gente insoportable; además, nadie quiere alcanzar la iluminación.

Si la gente lo quisiera, dejaría a sus familias y posesiones para largarse a algún tipo de monasterio, convertirse en monjes, y aburrirse por le resto de su vida sin volver a tomar una selfie.

#Pelon #ComiendoArroz #MatenmePorFavor.

Por eso pienso que la época moderna tal vez no sea lo mejor que le pudo pasar a la humanidad, pero es lo mejor que nos ha pasado hasta ahora. Podemos escoger una forma para ser felices sin tener que abandonar lo que somos, y eso es genial porque, para mí, es lo que significa la libertad verdadera.


Así que haz lo que mejor te parezca: medita, haz ejercicio, o si quieres estudia esa pérfida cosa llamada "el secreto".

Yo, la verdad, solo te recomiendo comer chocolate, porque es la única forma de ser feliz sin volverte un idiota. Y es tan noventas sentirte mal por estar gordito. #BlueSteel bitch.


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El Ermitaño.

Imagen: un hombre viejo sosteniendo una lámpara, alumbrándose la cara, no el camino; denota la importancia de tener consciencia para dirigir al progreso.

Atribución alquimista: Virgo.

La meditación:

1.- Piensa en lo que más te gusta de la época moderna.
2.- Dedícate a disfrutarlo una vez a la semana, o cada que puedas.
3.- Piensa qué podría mejorar en este mundo.
4.- Trabaja por hacerlo realidad una vez a la semana, o cada que puedas.
Si no disfrutas los beneficios del mundo de hoy, o trabajas por solucionar sus problemas, por lo menos no te quejes por ser injusto o aburrido.

Como en el ejercicio anterior, si tienes una baraja, puedes ayudarte observando la carta del #Tarot; si no, solo enfócate en poner atención.

jueves, 25 de febrero de 2016

El FB y la consciencia nos hacen jueces a todos.

Los seres humanos tenemos costumbres que nos gusta seguir: despertar, lavarnos los dientes, odiar el trabajo y presentarnos de todas maneras es una de las rutinas más populares; pero lo que todos, todos, todos hacemos, es percibir al universo y luego juzgarlo.

Esto no está bien. Quiero decir, no podemos evitarlo. Pero eso no quiere decir que esté bien.

Las escuelas místicas nos dicen, una tras otra, que debemos dejar nuestros juicios para encontrar algo parecido a la Verdad. Sin embargo, los Maestros no hablan de algo parecido a una absoluta Verdad, o lo que podríamos llamar "realidad profunda": algo que esté más allá de los sentidos y sea solo perceptible a través de la versión local del "alma".

Sé que eso puede parecer desconcertante, porque estamos acostumbrados a asociar la espiritualidad con el espíritu. Pero los verdaderos iniciados a través de la historia no creen que exista una dualidad entre la materia y el plano sutil. Esa forma de pensar es exclusiva de la religión, o del New Age, que Carl Jung llamó la gran infección de nuestra era.

El Buda Siddhartha pensaba que la existencia misma es sufrimiento. Por eso no creó un método para percibirla sin ilusiones: el camino budista te lleva fuera del ciclo de la reencarnación, no a la claridad dentro del mismo. El Zen te pide aceptar la realidad como es; no sé por qué los occidentales estamos obsesionados con pensar que eso se refiere a dejar de juzgarla, pero la verdad es que los juicios son una función del cerebro humano. Si quieres aceptar la realidad tal cual, debes aceptarte a ti mismo con juicios y todo.


Bueno, también se daban cuenta de que todos los juicios, las interpretaciones y creencias del ser humano son ficciones que nos inventamos porque no hay nada en la tele; los Maestros del Zen y otras tradiciones recomiendan que no te creas la historia de alguien más, porque solo te aleja de la realidad, pero tampoco está bien que te creas tus propios dramas.

Por ejemplo, Patanjali (el creador de las 8 extremidades del yoga) te daba una forma para desapegarte progresivamente de todas tus reacciones automáticas. Esto no significa que las "apagues", solo les quitas el poder que tienen sobre tu consciencia; bueno, esto es relativo, porque los últimos ejercicios están diseñados para eliminar esa molesta parte de la percepción; al parecer Pantjali pensaba que la consciencia es otra función automática.

Pero sea cual sea la tradición o el método, el Iniciado te recomienda que te olvides de ti mismo para convertirte en Universo. 

Y por eso yo no me canso de recomendarte que no le hagas caso a esa gente; la iluminación, como la definen las escuelas tradicionales, es una forma perfecta para dejar atrás el sufrimiento humano y el placer de vivir.

No estoy exagerando. Puede que disfrutes la vida, y el budista verdadero te dirá que estas identificándote con una parte del ciclo que inevitablemente te hundirá en el lado opuesto; el monje Zen te golpeará la cabeza para que te olvides de esas tonterías y te entregues a la experiencia del momento sin ponerle nombres; un seguidor de Paranjali te dirá que sigas observando tu respiración y las pasiones dinámicas eventualmente saldrán de tu mente, o al menos podrás observarlas con desapego.

En resumen, todo mundo está muy ocupado diciéndote que, sin importar lo que hagas, estás completamente equivocado.


Y puede que sea cierto, porque entregarnos a nuestra naturaleza ha dejado el mundo en su estado actual. 

Pero dejarla detrás tampoco es correcto, porque ni siquiera es una opción. Tenemos que esforzarnos por seguirr nosotros mismos, pero una versión menos hija de pu#@.

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La Justicia (renombrada por Crowley como "El Ajuste")

Imagen: Una mujer con rasgos masculinos sosteniendo un arma y una balanza. Sus ojos son diferentes. Inhumanos, porque los seres humanos no podemos acceder a la justicia: solo podemos aspirar al balance.

Atribución alquimista: Libra.

La meditación:

1.- Observa tu respiración.
2.- Piensa en algo que quieras ajustar: una ofensa, un enojo, cualquier cosa.
3.- Recuerda que 1+1=2.
Cualquier acción que tomes para ajustar cuentas, cualquiera, abrirá un nuevo ciclo en vez de cerrar el actual. Ese el significado interno del Karma.
4.- Dejar ir la ofensa, el enojo, lo que sea.
Si no puedes dejarlo ir así de fácil, observa tu respiración. Y déjalo ir.

Como en el ejercicio anterior, si tienes una baraja, puedes ayudarte observando la carta del #Tarot; si no, solo enfócate en poner atención

martes, 23 de febrero de 2016

El gato de Alicia y el gato de Schrödinger.

Todo en esta vida tiene un propósito; todo menos la consciencia. Podríamos llamarle un tipo de accidente feliz que causa más problemas de los que resuelve porque, como humanidad, la verdad es que solo hemos podido solucionar a medias los problemas que nosotros mismos causamos.

Pero esto no quiere decir que sea del todo mala; es solo que este ambiguo fenómeno llamado "consciencia" suele ser inconveniente. Existe un texto escrito por Aleister Crowley en el que identifica la consciencia con la más terrible de las consecuencias que causa la obsesión del universo por conocerse a sí mismo; si acaso nuestra facultad de autobservación tuviera un propósito en esta realidad, sin duda sería ese: permitirle al universo conocerse.

Ya he dicho antes que el ser humano y la realidad no están separados; la consciencia es un tipo de piel que intenta convencernos de que sí lo estamos, y la ca@$#na es muy persuasiva.

Como humanidad no tenemos... Más bien, pensamos que no tenemos otra forma de obtener conocimiento que haciéndonos conscientes de las cosas. Adoramos pensar así porque la lógica es un juguete bellísimo que parece tener la razón siempre; incluso cuando estamos equivocados. 

Será por eso que la mayoría de las escuelas iluministas rechazan la lógica aristotélica, en donde las cosas son o no son; en donde solo pueden ser una cosa, y en la que una serie de premisas válidas te lleva forzosamente a una válida conclusión. Un iluminado prefiere mudarse al monasterio a tener que soportar una realidad tan aburrida.

Incluso la #FisicaCuantica, producto cúspide de la evolución del pensamiento y las calculadoras científicas, se ha dado cuenta de que un sistema puede tener dos valores a la vez, al menos hasta que nuestra observación "colapsa" el "vector de estado". ¿Entendiste eso? Es más simple de lo que parece.

En las palabras de la famosa metáfora, cuando miramos adentro de la caja, el universo, la probabilidad o lo que sea, decide si el gato de Schröedinger vivirá para maullar un día más.


Sin embargo, todas las evidencias de la vida en este plano parecen apuntar a que solo existe una realidad, y deberíamos escribirla con mayúscula porque es muy real. Por ejemplo, si eres latino, tu realidad es que cuando te portabas mal te daban un chanclazo: eso es tan real que duele.

Supongo que es inevitable. Por más que le demuestres a la gente que sus sentidos los engañan, seguirán confiando en lo que ven y escuchan, porque la alternativa es pavorosa: imagínate vivir en una realidad que juegue a los dados, como decía el buen #Einstein, en donde todas las percepciones son una apuesta que ganamos a veces, perdemos a veces, y otras veces la casa tiene arregladas.

No suena tan mal si conoces al tipo que hizo los dados cargados, pero las religiones que nos prometen un vistazo a su oficina cada vez le ceden más terreno a la bendita ciencia, aceptando que hay cosas que la fe no puede explicar del todo pero los números sí.

Porque son unos novatos.

Un verdadero brujo mira a los científicos con un brillo en los ojos, y les dice: "sí, ya lo sabía desde hace milenios". Con una cara perfectamente seria y actitud de férreo aplomo apuntan hacia sus manuscritos, pergaminos y qué se yo para decir: aquí esta, los antiguos decían lo mismo que los físicos de hoy.

En un tiempo donde ni siquiera sabíamos lo suficiente acerca de la vida para recomendarle a la población que se lavaran las manos, estábamos hablando de partículas subatómicas y los principios de la probabilidad detrás de la materia.

No sé a ti, pero a mí me parece que tiene sentido.

Bueno, al diablo todo eso; no sé si los iluminados de la antigüedad tenían doctorados en física cuántica, pero lo que sí he notado es que existen coincidencias que te dan escalofríos.


Y además, ni hoy ni en Egipto le importaba medio cacahuate al tendero de la esquina si la realidad existe o es una ilusión, mientras lo puedan convencer de que la moneda es verdadera.

Lo malo es que las investigaciones actuales, y antiguas, apuntan a que la realidad y el dinero son igual de falsos. Pero intenta decírselo a un taxista: pensar así no te va a llevar muy lejos en esta sociedad.

jueves, 18 de febrero de 2016

El budismo no es (solo) para budistas.

Entre las religiones existen diferencias inmensas; a penas podemos reconciliar a sus creyentes. Todas cambian en su lista de dioses, idiomas, y hasta fechas para el año nuevo; pareciera que lo único que tienen en común es que le pagan cuotas a la iglesia, y les gusta rezar para que alguien allá arriba les mande una pareja.

Pero las religiones no surgieron como una forma de conseguir novio sin tener que salir a conocer gente bonita.

Más bien son un manual de la "Acción Correcta", como le llaman los budistas, de acuerdo con las reglas de la sociedad. Es importante tener este tipo de manuales, porque no todos tenemos la civilización en la cabeza y algunas persona son muy primitivas.

Es fácil burlarse. De hecho, regresaré a burlarme un poco más; pero primero que nada necesitamos empatía para estas personas. Después de todo, una de las mayores ventajas de tener consciencia es que podemos dirigir y decidir nuestras emociones pero, a diferencia de ti, esa gente no sabe cómo hacerlo.

Sé que puedes decir que tú tampoco sabes controlar tus emociones, en especial si eres del tipo sensible, pero la vida moderna es un gran mandala que nos permite enfocar la atención en cualquier chin@&dera que nos haga sentir mejor.

Quiero decir, ni siquiera el #DalaiLama hubiera pensado en un método mejor para suprimir la tristeza por 5 minutos o 10 horas que el Youtube. Es un milagro del ocio moderno.

Pero el buen Dalai te recomendaría que tarde o temprano dejes el internet para afrontar la vida, porque los problemas no se van a ningún lado viendo videos. Por eso te recomiendo que más temprano que tarde los agarres a patadas, porque la única alternativa es convertirte en un tipo de zombie que pasa de distracción en distracción sin saber cómo estar solo. Luego se buscan una mala pareja, y se quejan por quedar en la #Friendzone.


La esencia de la acción correcta es hacer cosas que te hagan feliz, para después compartir tu felicidad; también se trata de actuar por la felicidad de los demás, que eventualmente la compartirán contigo.

Así es el #Budismo: te enseña que todos estamos juntos en esta vida, y la mejor manera de atravesarla es expresando el amor.

Es lo que te recomiendo cuando tengas que enfrentar algo difícil, en especial si se trata de algo personal. Si tienes una actitud, o un error que necesitas corregir, perdonar o decir lo siento, solo recuerda que no estás solo. Todo lo que haces tarde o temprano va a beneficiarte y beneficiar a los demás. 

De esta forma, el problema no es pensar en qué hacer, o cómo hacerlo. Solo tienes que aceptar lo que ya sabes. La vida casi siempre acaba siendo simple; en general no es tan difícil saber qué tienes que hacer para corregir tus errores.

Por supuesto, es una ayuda inmensa estar felices cuando los enfrentamos, pero al final del día no necesitas otra cosa sino aceptar que te puedes hacer responsable de tu propia vida. Ya sea perdonando o pidiendo perdón, siempre hay algo que está bajo tu control.

Tal vez a eso le llaman la "Moral Correcta": darte cuenta de que tus acciones afectan a los demás, para bien o para mal; cuando logras entenderlo, se vuelve natural escoger lo mejor para todos.


Por eso escoge todos los días ser feliz. Pero solo decirlo no vale nada; tienes que hacer diariamente algo para conseguirlo.

Verás, como dice Crowley, la consciencia es una maldición insoportable; pero si es algo que ya tienes, por lo menos enfócala en el bienestar. Así se limpia la mala suerte.

martes, 16 de febrero de 2016

El amor no es paz, sino la espada.

Se han dicho muchas cosas acerca del #Amor. La gente escribe poemas y hace metáforas, le dedica canciones vacía botellas de alcohol en su nombre. Pero si algo nunca se ha dicho sobre el tema del amor, es que el hijo de %#ta sea una cosa fácil.

En realidad, es uno de los temas más complicados en toda la existencia humana. No solo tenemos que definir lo que queremos en otra persona, sino que también debemos aceptarnos a nosotros mismos para poder experimentarlo. Se necesita algo parecido a la identidad, y ya he hablado de lo complicado que es eso.

Pero principalmente, entregarnos al amor es cosa difícil porque tenemos que rompernos. Ya sea que nuestros sentimientos se consumen o se traicionen, igual tenemos que acabar rompiéndonos.

Es la misma esencia del amor: como todos los ejercicios espirituales, te engatusa prometiéndote poderes y maravillas más allá de la comprensión humana, y cuando menos te das cuenta, te dice como de pasada que para obtenerlas necesitas abandonar tu propio ser.

No es que sea malo, porque nos limita. Solo que se vuelve incómodo como el carajo cuando la vida, el universo y todo lo demás te vienen a cobrar el precio último por el mayor de los tesoros.

Por eso mismo necesitamos estar seguros de quiénes somos, en dónde estamos y qué diablos queremos lograr. Para decirlo de otra manera, no te pongas a buscar el amor o la iluminación si no estás dispuesto a dedicarle tu vida, porque si lo encuentras te va a cambiar la vida.


Tal vez por eso se dice que ni el amor ni la Verdad se pueden buscar. Te encuentran como el hambre: sin avisar, igual de insistentes.

Y como el hambre, son necesidades vitales; existe una anécdota que ilustra muy bien este principio.

El Maestro estaba en el monasterio cuando uno de sus discípulos llegó buscando su consejo.
"Medito y medito todos los días", le dijo. "Me he entregado a una vida de devoción, pero a pesar de todos mis esfuerzos no alcanzo la iluminación. ¿Qué puedo hacer?"
El Maestro le dijo: "acompáñame al estanque, y ahí te daré el secreto". 
Sin poder creer su suerte, el discípulo fue ávidamente detrás del viejo monje, a penas siendo capaz de contener su emoción. Cuando al fin llegaron, el Maestro pregunto: "mira de cerca y dime, ¿qué ves en el estanque?" 
"Agua y peces", contestó el discípulo.
"Esa es una respuesta demasiado simple. Tienes que ver más allá" dijo el
Maestro. "Piensa bien antes de responder". 
El joven discípulo se quedó mirando su reflejo, el agua, los peces, cuando su Maestro lo tomó de la cabeza, sumergiéndola en el agua. La presión parecía de acero, pues no se pudo liberar y, al cabo de poco tiempo, estaba luchando desesperadamente para ganarse un respiro.
Cuando a penas se podía mover, el Maestro lo soltó y le dijo: "Mira, no tienes que hacer nada; cuando busques la Verdad con la misma desesperación que necesitabas el oxígeno, entonces la encontrarás".

Sé lo que vas a decir: los orientales están locos.

Pero no hay otra forma de recorrer el camino de la iluminación. O te juegas la vida, o mejor te quedas en tu casa, porque la broma más vieja del universo (o por lo menos de la tradición iluminista) es que el aspirante debe entregar su vida para recuperar la Unidad, que no permite alucinaciones tan superficiales como la individualidad: esa muralla utilizada para separarnos del universo.


Así es como los iniciados han protegido el misterio por milenios: se lo entregan a cualquiera, y el que se achica cuando enfrenta la muerte es rechazado.

Todo lo demás es puro adorno; en el camino de la iniciación, y del amor verdadero, lo único que importa es tu capacidad para entregarte al asombro.

domingo, 14 de febrero de 2016

La Alquimia, el Amor y el Sexo.

Todos los años celebramos el día del amor y la amistad: algunos lo hacen con la gente que más quiere, disfrutando de su compañía: otros, abrazando nuestras rodillas y llorando en un rincón oscuro, mientras publicamos que estamos en el cine con alguien para guardar la dignidad.

De cualquier manera, el Día de #SanValentin es una fecha especial, como el Día de la Madre, Año Nuevo y Navidad. Es muy importante marcar este tipo de fechas en el calendario nacional. Antes de que me acuses de ser un esclavo del capitalismo, déjame explicar por qué lo digo.

Verás, el ser humano pasa su vida como zombie: no se da cuenta de nada, excepto la vaga sensación de que tiene que comer y ver sus series favoritas. Solo cuando llegan este tipo de fechas feriadas nos damos cuenta, como cultura, de que tenemos cosas en la vida que agradecer.

Es triste que nos tengan que recordar de esta manera que la vida es buena después de todo, y es peor que nos hagan comprar un regalo para celebrarlo, pero por lo menos es un pretexto para disfrutar un día tanto como deberíamos disfrutar el resto de nuestras vidas.

Por eso los ritmos son tan importantes. Porque, en la vida cotidiana, no disfrutamos. 

Ser feliz nunca ha sido una meta esencial en el sistema educativo, las novelas de televisa, o las páginas de internet, que a final de cuentas son las que educan a nuestros hijos. De hecho, es como si la sociedad pensara que la felicidad es un producto secundario de vivir una vida digna de tuitear; en realidad, muy pocos piensan en lo que significa ser feliz. La mayoría solo estamos pensando en las cosas queremos lograr, y eso es diferente.


Aleister Crowley pensaba que la felicidad viene de expresar tu esencia en la vida diaria (a eso le llamaba "voluntad"), y de utilizar tu tiempo en las cosas que, para ti, valen la pena (eso era su definición de "Amor"). Claro que, si eso fallaba, te recomendaba tener mucho sexo, que es casi tan bueno como las dos anteriores pero lo puedes conseguir sin un proceso de introspección.

Y no es como si el mago de Inglaterra estuviera solo en su creencia de que el sexo es el camino más rápido, o por lo menos el más divertido, hacia la felicidad. Wilhelm Reich, psicoanalista Austro-Húngaro (hoy Ucraniano, según Wikipedia), afirmaba que la mayoría de las guerras y miseria del mundo se acabarían si tan solo la gente cogiera como los conejitos de #EPura. Ok, eso último es interpretación mía; pero sí defendía que la mayoría de los problemas del mundo era causado por una represión sexual, que estancaba una energía llamada "Orgón", presente en todas las cosas. Ya sabes, como #LaFuerza.

La teoría del buen Reich tiene un parecido sospechoso con el credo hindú del Kundalini, energía mitad masculina y mitad femenina (por dios, somos adultos de mente sucia. ¿De veras tengo que explicar esa metáfora?) responsable de la creación, mantenimiento, y eventual destrucción del universo. O algo así.

Los alquimistas continuaron fielmente la tradición de darle al sexo un lugar primordial en su cosmogonía. Nicholas Flamel, famoso exponente del Arte Magno, dice en uno de sus libros que "sintetizaba la Piedra Filosofal todos los días en su laboratorio, con la ayuda de [su] esposa Perenella, sin la cuál dicha operación nunca hubiera sido posible". Ese viejito se la pasaba bien.

Pero, tristemente, no puede ser cualquier tipo de sexo. Como todos los sacramentos, practicarlo te puede dar un vistazo del plano superior; así que ya puedes decirle a tus amigos que no tienes la moral distraída, sino que estás buscando la verdad. Pero si quieres alcanzar la experiencia completa del universo convertido en Luz (con mayúscula, porque no me refiero a la cosa que sale del foco), entonces necesitas tener una experiencia sexual completa, que te deje vulnerable desde los pies hasta las emociones y entregues el espíritu.

El concepto de la entrega es otra parte fundamental en todas las tradiciones iniciáticas del mundo: tienes que estar dispuesto a abandonar tu concepción limitada del ser humano para reclamar tu herencia infinita como Ser Divino. Eso es lo que William Blake, alquimista y poeta que tratamos la publicación pasada, intenta decir cuando nos habla de la "medicina infernal", una sustancia corrosiva que derrite todas las apariencias.


Porque, en la alquimia, todo lo que existe es sagrado. Ese es el significado del aforismo omni qua sunt, lumina sunt ("todo lo que es, es luz").

Para consumar el Arte Magno, por lo tanto, solo tenemos que abrir los ojos y recordar que no todo en la vida es sexo, alcohol y dinero. Bueno, sí lo es, pero no por eso deja de ser divino.


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El Auriga (conductor de las carrozas, carruajes etc.)

Imagen: Un hombre hermoso en un carro de guerra usualmente sin sostener las riendas. El carro se muestra adornado y el hombre usualmente no sostiene sostiene las riendas, sino un emblema que lo designa como realeza.

Atribución alquimista: Cáncer.

La meditación.

Cierra los ojos.
1.- Observa tu respiración.
2.- Practica por 5 minutos.
Abre los ojos.
3.- Observa tu respiración.
4.- Practica por 5 minutos.

Cuando cierras los ojos, tu respiración se funde con tus sentimientos, con tus pensamientos, con tus imágenes mentales. Puedes pensar que son distracciones, pero no es así: es tu proceso inconsciente saliendo a la superficie por la atención correcta.

Cuando abres los ojos, tu respiración se funde con lo que percibes del mundo exterior, el movimiento, la belleza, etc. Puedes pensar que te distraes con los estímulos, pero no es así: es tu proceso consciente registrando el mundo que das por sentado, gracias a la atención correcta.

Cuando cierras los ojos, puedes hacerte consciente de los estímulos externos (sonidos, olores, etc). Cuando abres los ojos, puedes hacerte consciente de tu experiencia interna.

No hay diferencia, porque todas las interpretaciones están adentro de tu cabeza.

Como en el ejercicio anterior, si tienes una baraja, puedes ayudarte observando la carta del #Tarot; si no, solo enfócate en poner atención

jueves, 11 de febrero de 2016

El cielo y el infierno (y el poeta Blake).

Vamos a hablar de la alquimia. Sé que suena raro tener que decirlo en un blog que se llama "Alquimia Cognitiva", pero la verdad es que podemos entender todas las tradiciones iluminstas del mundo como alquimia. O como hinduismo, budismo #Zen... lo que sea que nos guste practicar.

Antes de entrar de lleno en las ideas del cielo y el infierno de William Blake, un franco blasfemo que tuvo la suerte de nacer en un país protestante porque, si hubiera escrito todo lo que escribió tan solo medio continente más cerca del vaticano, lo recordaríamos como mártir. Bueno, pues antes de todo eso, déjame explicarte un poco el por qué digo que todas las tradiciones iniciáticas, y obviamente las religiones, se parecen entre sí.

La primera razón es porque los alienígenas vinieron de algún lugar donde seguramente no llega la señal de internet, y le enseñaron a la humanidad la forma correcta de vivir. No me digas que en serio pensaste que diría eso. La verdad es que fueron los tipos de Atlantis que le enseñaron a todas las culturas sus símbolos básicos, adaptándolos a la época.


Ok, ya me pongo serio. Cuando los seres humanos hablamos del universo interno, incluso si pensamos que todo el universo es luz y la consciencia trasciende todas las barreras (como a mí me gusta pensar), tenemos que admitir que necesitamos una base física para relacionarnos con otros seres humanos. Si crees en esas cosas, bien podríamos ser fantasmas, pero eso es aburrido porque no los atienden en los puestos de comida.

Digamos que necesitamos un cuerpo. Si aceptamos eso, entonces esa vasija debe tener sus propias leyes igual que el universo espiritual, estudiado por los antiguos tanto como investigaron los edictos divinos.

Y esta es la dualidad básica de todas las escuelas de pensamiento que no son "místicas", sino religiosas.

De hecho, podemos decir que la definición de una escuela esotérica es que afirman que la división entre cielo y tierra no existe. Como el taoísmo con su hermoso símbolo, el Yin Yang.

Tal vez esta división se crea porque sabemos sin lugar a dudas que nuestros pensamientos no pueden afectar al universo físico. Por eso llegamos a pensar que deben ser como dos polos opuestos, como cosas distintas y, siendo seres humanos, queremos identificarnos con uno.

Todo lo demás es mero trámite. Si mi cuerpo contiene al espíritu; es decir, si pienso que el mundo sutil es espiritual o superior, y entiendo la materia como algo burdo, entonces (por pura jerarquía) el plano superior debe dominar al inferior. El #Kybalion y la filosofía de Aristóteles, que inspiró toda la teología católica en la edad media, son ejemplos perfectos de esta creencia. Todo el universo es mente, o está regido por leyes y principios.

Por supuesto que creyendo eso nos vamos a inventar a los dioses, o seres que habitan este mundo sutil, asegurándose de que los árboles de manzana sigan dando manzanas; porque la materia es burda, ¿recuerdas? Está muerta. No tiene espíritu. El espíritu la habita, pero son dos cosas separadas.

Cuando entendemos este principio, que a los seres humanos nos gusta dividir las cosas, es fácil entender todo lo demás. Las cosas como el sol, la vida y la muerte, la naturaleza, el pensamiento y la escritura; a esos elementos que toda la humanidad respeta porque nos permiten vivir en esta tierra (Frazer afirma que todos los dioses redentores nacieron a partir de la cosecha), les asignamos su propio dios porque, a menos que la sociedad sea muy primitiva o demasiado científica, no pensamos que el universo pueda mandarse solo. El resto de las deidades las rellenamos dependiendo de lo que sea importante para cada cultura, como los venados en la sociedad Maya o los elefantes en la India. 


No vamos a hablar del monoteísmo en esta entrada, pero si aceptamos que hay espíritus regidores de la naturaleza, es natural pensar que hay un espíritu que rige a los demás.

Pues #WilliamBlake estaba hasta el copete de tantas chingaderas. 

Él no creía demasiado en los dioses, aunque toda su obra está permeada de cantos y alabanzas al Único Creador. Sin embargo, cuando escribió "la boda del cielo y el infierno", que de por sí tiene el nombre de un poderoso disco de Metal, más que de un libro de poesía victoriano, afirma que todas las cosas están sujetas a lo que llamó el "Genio Poético". Es decir, unos cuantos siglos antes de #Jung, pensaba que la fuente de los dioses es el espíritu humano, y no al revés.

Además, era alquimista. No creía en la dualidad, concepto que vive en el mismísimo centro de todas las religiones del mundo. Blake no estaba dispuesto a soportarlo. En las primeras páginas rechaza esa visión abiertamente, para afirmar que el espíritu y la materia no son dos cosas distintas, sino que... Espera, eso se parece mucho al Yin Yang: dos opuestos que forman una harmonía. No son elementos separados. No son polos que marcan una división. Solo son dos naturalezas distintas de la misma cosa, contenidas en su esencia, siempre igual de presentes.

Es nuestra atención, afirman Blake y los chinos, nuestra tendencia o disposición natural, lo que nos lleva a elegir un polo sobre el otro. El Poeta, harto de la tradición puritana, se identifica plenamente con las pasiones "infernales", burdas, terrenales y energéticas.

Porque vino a poner la filosofía victoriana de cabeza. Dice que el cielo, la razón, nos ha oprimido hasta olvidar nuestra ancestral potencia de crear. Al aceptar el dominio de los dioses, olvidamos quién los creó en primer lugar, dejamos de lado esa fuerza por la comodidad de transitar el camino bien pavimentado.

Armado con su genio poético, fuerza creadora de dioses e imperios, y con una interpretación particularmente divertida de varios filósofos históricos, nos presenta una visión del cosmos en la que la energía, la creatividad, el orden y la razón no están separadas, sino que forman un dinamismo que no se puede entender desde un cómodo trono de certeza. Necesitamos empaparnos, dejar que nos penetre y salir transformados.

Por eso es tan fácil de identificarlo como un verdadero Iniciado; no te pide que tengas fe, sino que te invita a bailar con los espíritus que describe, te pide dejar que jueguen contigo.

Esto se vuelve una experiencia poderosa cuando nos damos cuenta de que el control es un lujo reservado para la gente razonable, porque cuando bailas con dragones, necesitas estar dispuesto a caer.

La obra empieza hablando del camino correcto, y la destrucción de la certeza se vuelve un hecho poético cuando identifica al hombre justo con el camino peligroso; al no tener el apoyo de nadie más que nuestro espíritu, no podemos ampararnos en las costumbres que quisieran reprimirlo: "caminamos en yermos desolados, donde cazan los leones", nos dice. En la metáfora de Blake, dejamos la conformidad que se siente tan cómoda para imponer nuestra propia visión del mundo, para imponerla a nosotros mismos.

Este el proceso alquimista en su más pura expresión: disolver todas las apriencias; lo que sobra, lo que enturbia nuestra esencia luminosa. Para William Blake se hace al olvidarnos de la dualidad, y dejar que el espíritu penetre a la materia. En su obra mencionada, "La boda del cielo y el infierno", nos pide ver al mundo como es, sin filtros. Liberar nuestra percepción es liberarnos, porque las cadenas que nos atan son creencias.


Entre todas las tradiciones iluministas, la alquimia es tal ves la más agresiva de todas porque, ante todo, practicarla nos obliga a disolver.

Y entre todos los alquimistas, William Blake es el más apasionado defensor del antiguo principio: disuelve (disuélvete), y vuelve a unir.

martes, 9 de febrero de 2016

La Alquimia, la vida y la muerte.

La Dualidad es un tema recurrente en este blog. No me canso de recordarnos a todos que dividir el mundo es una costumbre puramente humana, y ninguna de esas cajas o categorías existen en la realidad. Por supuesto, mi filosofía #Zen tipo monstruo de Frankenstein, porque descuartizo como mil tradiciones y agarro lo mejor de cada una (o sea, lo que me conviene), se vuelve más difícil de digerir cuando hablo de la Vida y la Muerte.

Te puedo convencer, o al menos creo poder hacerlo, de que "arriba" y "abajo" son conceptos que se forman porque la existencia en la Tierra está regida por la gravedad; es decir, es algo que nos inventamos porque es útil en este planeta conocer la diferencia entre "arriba de una montaña" y "no te vayas a caer hasta allá abajo porque morirás".

Estos conceptos marcan la diferencia entre la vida y la muerte cuando hablamos de montañas, bordes peligrosos, y gente torpe que escala sin respeto. Pero la dualidad vital no acepta negociaciones; no puedes estar "un poquito muerto", ni meeeeedio embarazada.

Lo que sí puedes hacer, es inventarte un montón de teorías que dictan lo que va a pasar después de la parada final. Incluso puedes cobrarle a la gente cierta cantidad para que tu cadenero los deje pasar a la próxima etapa, como hacen ciertas sectas basadas en las enseñanzas del Nazareno. Deberíamos dar las gracias porque el catolicismo ya no cobra por esa redención final, siempre y cuando Dios te agarre confesado. 

Podría decir que el #Budismo es una mejor creencia, en el sentido de que a todos nos asegura la continuidad; pero quiero que recuerdes por un segundo que, para sus practicantes, volver a nacer es una suerte de maldición, y el mundo de los humanos es uno de sus 6 infiernos. 

Viendo el estado actual de muchas partes del mundo, no sé si reírme o llorar; pero, si nos toca reencarnar en este plano, por lo menos podemos aplicar esa famosa frase de "mejor mal conocido...".


La cosa es que todo mundo quiere pensar que existirá algo después de la muerte. Excepto los nihilistas, que piensan que es el final definitivo, pero esa gente suele ser depresiva, superficial y caer en excesos de alcohol y sexo para darle sentido a su banal... Espera, pensándolo bien, no suena tan mal.

Pues la ventaja en este debate tan viejo como la humanidad es que todos sin excepción vamos a comprobar la respuesta. Aún así, no te recomiendo que hagas apuestas con tus amigos porque la parte difícil es regresar a cobrar. Pero te quiero presentar la visión alquimista de todo este bendito show.

La #Alquimia ortodoxa guarda un respetuoso silencio cuando se trata de la vida y la muerte pero, para ser justos, ningún alquimista que haya escapado de la hoguera fue conocido por hablar del Arte Magno, al menos no con claridad. Afortunadamente su conocimiento permaneció, en este caso, en la forma del símbolo del Ouroboros. 

Para los que no han pasado su vida fascinados por esos seres tiernos, abrazables y legendarios llamados "dragones", el Ouroboros es el nombre que recibe el clásico símbolo del dragón tragándose su propia cola. Claro, se lo robaron a los egipcios pero, si recuerdas la publicación sobre la piedra filosofal, "alquimia" viene de las palabras "Al-Khemi", proveniente de Egipto, así que no te sorprendas si encontramos otras similitudes.

El símbolo del Ouroboros representa la continuidad del universo, sin interrupciones; pero ese punto en donde el dragón se muerde su propia cola duele como el carajo. Es lo que podríamos llamar la transición entre un estado y otro.


Pero, desde la visión alquimista, eso es todo lo que pasa cuando la naturaleza nos cobra la deuda que todos tenemos que pagar: dejamos de existir en una forma, y empezamos a existir en otra.

Somos luz, ¿sabes? Deberías saberlo. Brillas tanto que la gente tiene que cerrar los ojos para no lastimarse. Lo malo que nos dormimos, y entre sueño y sueño nos creemos ese tipo de patrañas. Pero nadie muere, porque todo lo que existe es luz.