De cualquier manera, el Día de #SanValentin es una fecha especial, como el Día de la Madre, Año Nuevo y Navidad. Es muy importante marcar este tipo de fechas en el calendario nacional. Antes de que me acuses de ser un esclavo del capitalismo, déjame explicar por qué lo digo.
Verás, el ser humano pasa su vida como zombie: no se da cuenta de nada, excepto la vaga sensación de que tiene que comer y ver sus series favoritas. Solo cuando llegan este tipo de fechas feriadas nos damos cuenta, como cultura, de que tenemos cosas en la vida que agradecer.
Es triste que nos tengan que recordar de esta manera que la vida es buena después de todo, y es peor que nos hagan comprar un regalo para celebrarlo, pero por lo menos es un pretexto para disfrutar un día tanto como deberíamos disfrutar el resto de nuestras vidas.
Por eso los ritmos son tan importantes. Porque, en la vida cotidiana, no disfrutamos.
Ser feliz nunca ha sido una meta esencial en el sistema educativo, las novelas de televisa, o las páginas de internet, que a final de cuentas son las que educan a nuestros hijos. De hecho, es como si la sociedad pensara que la felicidad es un producto secundario de vivir una vida digna de tuitear; en realidad, muy pocos piensan en lo que significa ser feliz. La mayoría solo estamos pensando en las cosas queremos lograr, y eso es diferente.
Aleister Crowley pensaba que la felicidad viene de expresar tu esencia en la vida diaria (a eso le llamaba "voluntad"), y de utilizar tu tiempo en las cosas que, para ti, valen la pena (eso era su definición de "Amor"). Claro que, si eso fallaba, te recomendaba tener mucho sexo, que es casi tan bueno como las dos anteriores pero lo puedes conseguir sin un proceso de introspección.
Y no es como si el mago de Inglaterra estuviera solo en su creencia de que el sexo es el camino más rápido, o por lo menos el más divertido, hacia la felicidad. Wilhelm Reich, psicoanalista Austro-Húngaro (hoy Ucraniano, según Wikipedia), afirmaba que la mayoría de las guerras y miseria del mundo se acabarían si tan solo la gente cogiera como los conejitos de #EPura. Ok, eso último es interpretación mía; pero sí defendía que la mayoría de los problemas del mundo era causado por una represión sexual, que estancaba una energía llamada "Orgón", presente en todas las cosas. Ya sabes, como #LaFuerza.
La teoría del buen Reich tiene un parecido sospechoso con el credo hindú del Kundalini, energía mitad masculina y mitad femenina (por dios, somos adultos de mente sucia. ¿De veras tengo que explicar esa metáfora?) responsable de la creación, mantenimiento, y eventual destrucción del universo. O algo así.
Los alquimistas continuaron fielmente la tradición de darle al sexo un lugar primordial en su cosmogonía. Nicholas Flamel, famoso exponente del Arte Magno, dice en uno de sus libros que "sintetizaba la Piedra Filosofal todos los días en su laboratorio, con la ayuda de [su] esposa Perenella, sin la cuál dicha operación nunca hubiera sido posible". Ese viejito se la pasaba bien.
Pero, tristemente, no puede ser cualquier tipo de sexo. Como todos los sacramentos, practicarlo te puede dar un vistazo del plano superior; así que ya puedes decirle a tus amigos que no tienes la moral distraída, sino que estás buscando la verdad. Pero si quieres alcanzar la experiencia completa del universo convertido en Luz (con mayúscula, porque no me refiero a la cosa que sale del foco), entonces necesitas tener una experiencia sexual completa, que te deje vulnerable desde los pies hasta las emociones y entregues el espíritu.
El concepto de la entrega es otra parte fundamental en todas las tradiciones iniciáticas del mundo: tienes que estar dispuesto a abandonar tu concepción limitada del ser humano para reclamar tu herencia infinita como Ser Divino. Eso es lo que William Blake, alquimista y poeta que tratamos la publicación pasada, intenta decir cuando nos habla de la "medicina infernal", una sustancia corrosiva que derrite todas las apariencias.
Porque, en la alquimia, todo lo que existe es sagrado. Ese es el significado del aforismo omni qua sunt, lumina sunt ("todo lo que es, es luz").
Para consumar el Arte Magno, por lo tanto, solo tenemos que abrir los ojos y recordar que no todo en la vida es sexo, alcohol y dinero. Bueno, sí lo es, pero no por eso deja de ser divino.
7
El Auriga (conductor de las carrozas, carruajes etc.)
Imagen: Un hombre hermoso en un carro de guerra usualmente sin sostener las riendas. El carro se muestra adornado y el hombre usualmente no sostiene sostiene las riendas, sino un emblema que lo designa como realeza.
Atribución alquimista: Cáncer.
La meditación.
Cierra los ojos.
1.- Observa tu respiración.
2.- Practica por 5 minutos.
Abre los ojos.
3.- Observa tu respiración.
4.- Practica por 5 minutos.
Cuando cierras los ojos, tu respiración se funde con tus sentimientos, con tus pensamientos, con tus imágenes mentales. Puedes pensar que son distracciones, pero no es así: es tu proceso inconsciente saliendo a la superficie por la atención correcta.
Cuando abres los ojos, tu respiración se funde con lo que percibes del mundo exterior, el movimiento, la belleza, etc. Puedes pensar que te distraes con los estímulos, pero no es así: es tu proceso consciente registrando el mundo que das por sentado, gracias a la atención correcta.
Cuando cierras los ojos, puedes hacerte consciente de los estímulos externos (sonidos, olores, etc). Cuando abres los ojos, puedes hacerte consciente de tu experiencia interna.
No hay diferencia, porque todas las interpretaciones están adentro de tu cabeza.
Como en el ejercicio anterior, si tienes una baraja, puedes ayudarte observando la carta del #Tarot; si no, solo enfócate en poner atención


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