jueves, 25 de febrero de 2016

El FB y la consciencia nos hacen jueces a todos.

Los seres humanos tenemos costumbres que nos gusta seguir: despertar, lavarnos los dientes, odiar el trabajo y presentarnos de todas maneras es una de las rutinas más populares; pero lo que todos, todos, todos hacemos, es percibir al universo y luego juzgarlo.

Esto no está bien. Quiero decir, no podemos evitarlo. Pero eso no quiere decir que esté bien.

Las escuelas místicas nos dicen, una tras otra, que debemos dejar nuestros juicios para encontrar algo parecido a la Verdad. Sin embargo, los Maestros no hablan de algo parecido a una absoluta Verdad, o lo que podríamos llamar "realidad profunda": algo que esté más allá de los sentidos y sea solo perceptible a través de la versión local del "alma".

Sé que eso puede parecer desconcertante, porque estamos acostumbrados a asociar la espiritualidad con el espíritu. Pero los verdaderos iniciados a través de la historia no creen que exista una dualidad entre la materia y el plano sutil. Esa forma de pensar es exclusiva de la religión, o del New Age, que Carl Jung llamó la gran infección de nuestra era.

El Buda Siddhartha pensaba que la existencia misma es sufrimiento. Por eso no creó un método para percibirla sin ilusiones: el camino budista te lleva fuera del ciclo de la reencarnación, no a la claridad dentro del mismo. El Zen te pide aceptar la realidad como es; no sé por qué los occidentales estamos obsesionados con pensar que eso se refiere a dejar de juzgarla, pero la verdad es que los juicios son una función del cerebro humano. Si quieres aceptar la realidad tal cual, debes aceptarte a ti mismo con juicios y todo.


Bueno, también se daban cuenta de que todos los juicios, las interpretaciones y creencias del ser humano son ficciones que nos inventamos porque no hay nada en la tele; los Maestros del Zen y otras tradiciones recomiendan que no te creas la historia de alguien más, porque solo te aleja de la realidad, pero tampoco está bien que te creas tus propios dramas.

Por ejemplo, Patanjali (el creador de las 8 extremidades del yoga) te daba una forma para desapegarte progresivamente de todas tus reacciones automáticas. Esto no significa que las "apagues", solo les quitas el poder que tienen sobre tu consciencia; bueno, esto es relativo, porque los últimos ejercicios están diseñados para eliminar esa molesta parte de la percepción; al parecer Pantjali pensaba que la consciencia es otra función automática.

Pero sea cual sea la tradición o el método, el Iniciado te recomienda que te olvides de ti mismo para convertirte en Universo. 

Y por eso yo no me canso de recomendarte que no le hagas caso a esa gente; la iluminación, como la definen las escuelas tradicionales, es una forma perfecta para dejar atrás el sufrimiento humano y el placer de vivir.

No estoy exagerando. Puede que disfrutes la vida, y el budista verdadero te dirá que estas identificándote con una parte del ciclo que inevitablemente te hundirá en el lado opuesto; el monje Zen te golpeará la cabeza para que te olvides de esas tonterías y te entregues a la experiencia del momento sin ponerle nombres; un seguidor de Paranjali te dirá que sigas observando tu respiración y las pasiones dinámicas eventualmente saldrán de tu mente, o al menos podrás observarlas con desapego.

En resumen, todo mundo está muy ocupado diciéndote que, sin importar lo que hagas, estás completamente equivocado.


Y puede que sea cierto, porque entregarnos a nuestra naturaleza ha dejado el mundo en su estado actual. 

Pero dejarla detrás tampoco es correcto, porque ni siquiera es una opción. Tenemos que esforzarnos por seguirr nosotros mismos, pero una versión menos hija de pu#@.

8

La Justicia (renombrada por Crowley como "El Ajuste")

Imagen: Una mujer con rasgos masculinos sosteniendo un arma y una balanza. Sus ojos son diferentes. Inhumanos, porque los seres humanos no podemos acceder a la justicia: solo podemos aspirar al balance.

Atribución alquimista: Libra.

La meditación:

1.- Observa tu respiración.
2.- Piensa en algo que quieras ajustar: una ofensa, un enojo, cualquier cosa.
3.- Recuerda que 1+1=2.
Cualquier acción que tomes para ajustar cuentas, cualquiera, abrirá un nuevo ciclo en vez de cerrar el actual. Ese el significado interno del Karma.
4.- Dejar ir la ofensa, el enojo, lo que sea.
Si no puedes dejarlo ir así de fácil, observa tu respiración. Y déjalo ir.

Como en el ejercicio anterior, si tienes una baraja, puedes ayudarte observando la carta del #Tarot; si no, solo enfócate en poner atención

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