sábado, 28 de noviembre de 2015

La meditación correcta es vivir bien.

Es hora de unir todos los temas que hemos estado viendo hasta el día hoy. En primera quiero aclarar que no voy a utilizar los ejercicios propuestos por el buen Aleister Crowley, en primera porque no son propiamente suyos; se tratan de un compendio y explicación de los aforismos del famosísimo Hindú Patanjali. Quiero decir, famosísimo en sus círculos, porque eso de la fama es relativa. Ni siquiera a #PauloCohelo lo conocen en todos lados.

Es hora de unir todos los temas que hemos estado viendo hasta el día de hoy. Antes que nada, quiero aclarar que no voy a utilizar los ejercicios propuestos por el buen Aleister Crowley, en primera porque no son propiamente suyos; se tratan de un compendio y explicación de los aforismos del famosísimo hindú Patanjali. Quiero decir, famosísimo en sus círculos, porque eso de la fama es algo relativo. Ni siquiera a #PauloCohelo lo conocen en todos lados.

En segundo lugar, no pienso poner a explicarme aquí el sistema delineado por Crowley porque él ya lo escribió en otro lado. Algún día me daré a la tarea de traducir sus obras al español, y ese día llegará más rápido si me hacen saber que les interesa dejándome un comentario, pero hasta entonces pueden encontrar el sistema completo (en idioma original) en esta página.

Por lo mientras, vamos a hablar de otro tipo de meditación: se llama "observar tu respiración". Se trata, sorprendentemente, de observar tu respiración. El primer paso para lograrla es respirar; el segundo es observarte mientras respiras.


Aunque existen un montón de estilos para meditar, ninguno es tan efectivo como... Ok, creo que ya te quedó claro. Porque podría repetir el mismo mensaje con otras palabras, pero al final del día solo voy a decirte que le pongas atención a tu respirar.

Te podría decir por qué, pero así no vamos a llegar muy lejos. Por eso escribí la publicación acerca de la tabla esmeralda: para recordarte que las cosas más importantes no se pueden decir con palabras. Aunque también es cierto que dije que los grandes Maestros escriben sus libros sagrados porque el hombre es un pensador por naturaleza. Con esto quiero decir que siempre estamos pensando en algo, aunque el 80% de las veces sea sexo, comida o dinero. 

Bueno, el caso es que yo no me siento tan iluminado como para escribir un libro sagrado que, al estudiarlo, te permita concentrar tu atención en una imagen de la divinidad. Pero, afortunadamente, tampoco tengo que hacerlo porque, si hacemos caso a los Maestros que vinieron antes que yo, el ser humano es una representación en miniatura de los más sagrados principios que gobiernan al universo.

Y esto tiene sentido porque, si el universo es música, entonces sus habitantes somos el ritmo.

Por lo tanto, como seres conscientes debemos, primero que nada, hacernos conscientes de nuestro propio ritmo, y ese lo encontramos en la respiración.

La verdad es que nadie entiende el propósito de la consciencia, pero me gusta cuando dicen que somos la forma que tiene el universo para conocerse a sí mismo. Si es verdad, entonces debemos ejercitar nuestra atención como servicio a ese universo del que somos parte, representación y espejo.


El próximo sábado voy a hablar de símbolos en los que podemos fijar nuestra atención: colectivamente son llamados "el #Tarot", y si los sabes utilizar te permiten transformar tu consciencia de forma intencional, con un conocimiento pleno de los efectos que puedes esperar. Esa es, a grandes rasgos, la definición de "Magia" de Aleister Crowley.

Y es genial, porque quiere decir que podemos elegir qué filtro le damos a nuestra realidad. Solo así podemos ser felices: decidiéndolo.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Frazer y Crowley: sembrar ideas para cosechar el futuro.

Aleister Crowley es un personaje que merece su propio libro. De hecho se han escrito varios acerca de él, pero me gustaría dedicarle este espacio porque la mayoría de sus lectores lo consideran el mismísimo anticristo: la mitad piensan que por eso debe ser genial, y la otra mitad piensan que deberían quemar sus libros en la hoguera.

Si estuviera vivo, estoy seguro de que haría todo en su poder para mantener las dos visiones. Y luego regresar a su cueva para reírse como enano. No digo que haya vivido en una cueva: es una expresión. Pero, con Aleister Crowley, nunca se sabe...

Quiero decir, estamos hablando de un noble inglés que se pasó la vida criticando la nobleza y a Inglaterra. Se trata del ser humano que criticó en sus obras a capa y espada todos los libros sagrados de toda a humanidad, para recomendarles en la página siguiente que los estudiaran con toda devoción. Era una persona que perteneció a todas las sociedades secretas que lo aceptaron, para después gritar a viva voz sus más guardados misterios con poco más que una disculpa risueña para sus colegas.


También, por supuesto, reconoció la importancia de adaptarse a las costumbres de cada sociedad para después rechazar abiertamente la moral de una época y dar por iniciada una nueva era; no quiero decir que promovió la idea de un nuevo orden mundial. No: él consideraba que había iniciado un nuevo ciclo para todo el universo. Hasta escribió su propio libro sagrado, entregado por inteligencias superiores.

Creo que el mensaje más importante que he dado en este blog es que todos debemos ser un poco escépticos y, a la vez, tener la mente lo bastante abierta para utilizar las cosas que sirven.

Los escritos de Aleister Crowley pasan con honores esa prueba, porque tal vez no cambió las leyes fundamentales de la física cuántica; después de todo, así suenan sus grandiosos alegatos sobre una nueva era en el universo entero. Pero sirven muy bien para entrar al mundo de la meditación con sobriedad y criterio: ese es el mensaje del llamado Maestro Therion, "el hombre más malvado del mundo". Que todo lo que hagas, sea a través del más riguroso análisis y notando las causas que te llevan a la acción, sus resultados... Y tu voluntad.

Para Crowley lo más importante era la voluntad. 

Aquí es donde entra el gran George Frazer, quien estudió las tradiciones de varios grupos religiosos a través de Europa. El resultado final fue un libro donde analiza sus ideas, llegando a la conclusión de que todos los seres humanos adoramos a la misma divinidad: muerta y vuelta a la vida, inmortal por esta razón.

Crowley llevó esa idea un pasó más allá. En su opinión, los seres humanos adoramos al Arquetipo Solar porque nos recuerda que somos inmortales, eternos, luminosos y otros adjetivos que parecen ser más propios del Maestro #Yoda que de un estudio "crítico y sobrio", como describí a nuestro amigo.

Pero recuerden que su vida fue una contradicción.

Después de todo, pedía que sus lectores estudiaran de forma objetiva, científica los fenómenos mágicos y paranormales. ¿Qué puedes decir sobre una joya de las paradojas como esa? Podría decir que el tipo estaba loco, pero creo que eso es más que obvio.

Eso no quiere decir, en ningún momento, que sus ideas no funcionen. Él fue quien mandó al diablo el mandato de silencio para la tradición de la #Kabbalah. A menos que hayas estudiado con un Rabino de cabello rizado y gorrito gracioso, todo lo que conoces de esa tradición es gracias a Crowley. Las sociedades mágicas le deben la mitad de sus símbolos a las publicaciones de este personaje - la mitad que funciona. ¿Las cofradías y la práctica Wicca? Él la revivió. Por eso, en inglés, los practicantes de las artes ocultas le llaman "Magick" al #ArteMagno, la mayoría sin saber que él utilizó la palabra... "Porque la magia" dijo, "es el arte más desprestigiado en nuestros tiempos. Así que haré mi tarea el recuperarlo".

Aplausos, Maestro. Lo lograste en todas las esquinas de la tierra.


De verdad. Nadie estaría practicando Yoga, no existirían las páginas de Facebook dedicadas al paganismo, el mundo del iluminismo occidental sería completamente diferente si no fuera por Aleister Crowley, quien nos hizo mirar al pasado y decir "oye, tus rituales son lindos, pero ¿qué me importan? Dame algo que me sirva aquí y ahora para mejorar mi vida, para ser feliz".

Él modernizó la antigüedad.

Te digo todo esto porque su mensaje más importante fue que no tenemos que seguir una bandera que no entendamos, una tradición que no se siente nuestra o una creencia que aferramos por puro confort.

Le pidió al individuo buscarse a sí mismo. Por primera vez en la historia. Le pidió mirar hacia adentro, y tomar de afuera lo que le funcionara para ser feliz. Era algo así como un Bruce Lee de la meditación, pero en vez de recomendarle a sus estudiantes que fueran como el agua, les enseñaba a seguir su propia voluntad.

Y expresar el amor en todas sus acciones. Amor y voluntad: eso es, en resumen, la filosofía de Aleister Crowley.

martes, 24 de noviembre de 2015

El Héroe de las mil Cosechas.

Una idea ha revolucionado el pensamiento popular más o menos desde el lanzamiento de la película "El Código DaVinci": que las religiones no son mensajes literales, sino principios de convivencia llenos de metáforas.

Quiero decir, hay quienes todavía piensan que fueron hechas por los aliens, pero vamos a hablar de cosas que tienen que ver con este sistema solar.

Esta idea de las metáforas de la religión ha sido explotada por décadas: grandes producciones como el Señor de los Anillos, Harry Potter e incluso #StarWars han utilizado para sus tramas elementos narrativos de las leyendas más viejas del mundo. Es un fenómeno tan antiguo que un tipo llamado Joseph Campbell lo describió como "el monomito": un viaje que deben recorrer los héroes para abandonar su condición de seres corrientes y convertirse en verdaderas leyendas.

Y ni siquiera Campbell, por ahí de 1950, fue demasiado innovador; la idea ya había sido abanderada por Carl Jung, y Aleister Crowley antes de él; este último personaje es de particular interés porque estudió las tradiciones místicas alrededor del mundo y, adelantándose a la venerable tradición de los troles de internet por varias décadas, dedicó su vida a ser la espina en el costado de varias sociedades secretas al revelar sus misterios para todo mundo. Es en parte gracias a él que sabemos que todas las tradiciones alrededor del planeta comparten el mismo mensaje, así que seguramente pudo haberse detenido después de revelar los misterios de una secta masónica o dos; el resto fueron solo para divertirse.

Pero el punto de todo esto no es decirte que la religión es metáfora o que todas las culturas de la tierra comparten la idea de que el universo tiene sentido, y le dan a ese sentido el nombre de la deidad; lo que quiero decir con todo esto es que las ideas de Campbell, Jung y Crowley no salieron de las más altas catedrales o los exquisitos templos orientales; fueron tomadas de la superstición y las creencias de la #Prole más antigua del mundo: los campesinos.


Todos estos doctos autores sacaron sus teorías de las creencias del pueblo, porque existen pocos doctores en teología pero muchísimas personas supersticiosas. Al final del día, ellos son los que definen las creencias de la humanidad. El especialista y académico solo las describe.

Esto es muy importante porque la superstición de la época moderna, como dije en otro artículo, hace un pobre intento de darle significado a la vida separándola de lo sagrado, y trata por otro lado de venerar la ciencia mientras dice ser racional.

Es decir, la creencia de hoy es muy supersticiosa para ser considerada científica y demasiado materialista para llenar nuestras necesidades internas. 

La falta de una profundidad, una verdadera conexión espiritual de la gente con su propia vida, se ve de forma muy clara cuando consideramos la moda de alternativas a la religión que han surgido en los últimos años. Parece que la gente está dispuesta a aventarle dinero a cualquiera que llegue hablando de #FisicaCuantica y ofreciendo la salvación, o por lo menos una versión del Yoga que esté respaldada por la ciencia.

Bueno... Eso pasa por un lado. Por otro, nos vemos asediados por los científicos que parecen estar dispuestos a vender sus almas com tal de que la gente deje atrás los conceptos de la religión y del espíritu. Se ofenden si les hablas de eso. Las religiones, en cambio, ganan seguidores cada vez más fanáticos y todos tenemos un amigo que sigue un programa de televisión, serie de libros o película con absoluta devoción.

Porque el arquetipo nunca murió.

Solo se está convirtiendo en meme.

Lo malo es que muchos de nosotros no sabemos qué hacer al respecto. En realidad no queremos creer en nada que nos pida rezarle todos los domingos, pero tampoco nos gusta vivir deprimidos.

Por eso me parece muy importante, hoy más que nunca, estar seguros de nuestra propia identidad. Al tener esta base de confianza, podemos utilizar los conocimientos de Jung, Campbell, Crowley y hasta la física cuántica para formular una visión que nos hará sentir que somos una pieza importante en este universo, que nuestras acciones pueden trascender. 


El problema es que nadie te dice cómo formarla sin seguir un montón de mandatos que, más que ayudarte a construir tu identidad, te hacen parte de un club.

Por eso es importante que entiendas la importancia del camino del héroe: el símbolo más antiguo de la humanidad, que comparten todos los pueblos y religiones. Porque así puedes traducirlo a tu propia vida.


En la próxima entrada vamos a hablar un poco del controversial (¡y desconocido!) Aleister Crowley, para empezar con los ejercicios de meditación este sábado!! Lo único mejor que aprender una filosofía de bienestar, es sentirlo en tu propio ser. =)

sábado, 21 de noviembre de 2015

Hermes: atlante, egipcio, ficción.

En esta publicación vamos a hablar de la controversial figura de Hermes Trismegisto.

Déjame aclarar que es controversial porque existen muchas versiones de este personaje, pero si le preguntas a cualquier persona que tenga la más mínima inclinación por el estudio del misticismo, te va a decir con toda seguridad que su versión es la correcta.

Lo peor de todo es que, cuando le dices a alguien que ya "sabe la verdad" (y lo he intentado) algo como: oye, tu versión es linda y todo, pero tengo estos datos sobre..." Te dicen algo tan constructivo como: "bueno, si, pero ellos están equivocados y yo tengo la razón".

Así que, un poquito en forma de venganza y un poquito porque no pienso que exista una sola verdad, en especial cuando se tienen datos y escritos para sustentar varias, pienso presentar tres versiones contradictorias, cada una de ellas como si fueran la verdad absoluta, y dejarle al lector decidir por su cuenta. Sin embargo, me permito recordarles que puede ser que las tres sean verdaderas. El fanatismo es un lujo reservado para la gente que ha aprendido tanto que ya no necesita pensar.




Bueno, con eso en mente, vamos a empezar por el Maestro Hermes de #Atlantis.

He escuchado mencionarlo como un tipo de mesías del imperio más antiguo y legendario de la humanidad, y es apropiado empezar con esta época porque la figura del mismo Hermes inspira tantas fantasías y pensamientos de todo tipo de magia y poderes arcanos como el mismo imperio de los atlantes. Lamentablemente, esta es toda la información que tenemos al respecto: que era una especie de mesías y superviviente del cataclismo; un noble que vivió en la gloria antes del cataclismo para después convertirse en el alto sacerdote que llevó la tradición del Imperio de la Luz a todos los rincones de la tierra.

Me doy cuenta de que eso no es para nada claro ni conciso, pero no te preocupes: se vuelve más confuso después. La figura de Hermes vuelve a aparecer en el imperio egipcio, identificado como Hermes Thoth. Este personaje, además de ser un dios dentro de su mitología, parece ser responsable de enseñarle a los egipcios toda su ciencia mística, desde la construcción de las pirámides hasta los pergaminos y escritura, de la que Thoth era considerado divinidad e inventor. Esto tiene algo parecido a un asomo de sentido porque, aceptémoslo, las religiones alrededor del mundo se parecen tanto que da miedo. Los mitos del dios solar, de un dios guerrero que derrota a seres celestiales para asegurar el bienestar de la tierra, la progresión de varias eras del mundo o "soles" como los llamaron los aztecas, etc son estructuras tan comunes que han sido estudiadas hasta el cansancio por académicos serios, entre los que destaca el psicoanalista Carl Jung.

Quiero decir, para explicar por qué las religiones a través de la historia se parecen tanto podemos aceptar su hipótesis de que los seres humanos compartimos una especie de bóveda de información espiritual llamado inconsciente colectivo, que nos conecta a todos más allá del tiempo y el espacio... O podemos aceptar que un sacerdote de Atlantis, loco y más viejo que la rueda, ha estado yendo a todos los rincones del mundo sembrando su tradición. Piénsalo, tal vez por eso la nación que sube al poder en determinada época de la historia está apoyada por la más nueva versión de la misma creencia religiosa, y sospechosamente tienen una tecnología que les permite revolucionar al mundo y conquistar a sus vecinos. 




Esta tendencia está más o menos rota en la época medieval cuando la religión católica, sin asociarse a una nación en particular, conquistó el mundo occidental. En este tiempo los alquimistas fueron los guardianes de la tradición, formando sociedades secretas que afirmaban conocer la "palabra perdida" por los místicos romanos y sus inquisidores.

Por supuesto, Hermes volvió a surgir en este grupo de místicos que, como coincidencia, tenían la tecnología de la herbolaria más avanzada de este lado de la muralla china. Esta fue la tercera aparición del mítico Hermes, que apareció como el autor de la tableta esmeralda de la que existen dos versiones.

Una de ellas la analicé en la publicación anterior, y puedes buscarla libremente en internet; la segunda se parece sospechosamente a las tabletas de #Enoch de Sir John Dee y sir Edward Kelly, pero ya hablaré de ellas en otro momento, porque son tan hermosas en su lógica y construcción que sería una pena no hacerlo.

Por ahora solo quiero terminar diciendo que no sé si Hermes el atlante es la misma persona que Hermes Thoth, el egipcio. Pero te puedo asegurar que Hermes el alquimista es la broma práctica más divertida del misticismo medieval.

Es un compendio del conocimiento de sus practicantes. 

Quiero decir, la imagen de Hermes en sí es un compendio: no existe como tal, sino que es un nombre artístico que usaron los alquimistas para esconderse de la inquisición, y es genial porque no puedes quemar a un autor que no existe.




Recuerda, recuerda por favor, que no debes tomarte las cosas demasiado en serio. Si es que la verdadera historia existe, nadie te la va a contar. Pero, si te gusta creer en estas cosas, el mensaje de los iniciados siempre ha sido buscar la verdad interior, el Sol dentro de ti mismo.

Eso es lo que necesitas aprender de la historia de la iniciación, no importa que la presida Hermes el atlante, el egipcio, o #ElAlquimista: el amor es lo único que importa.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

¿Qué significa la Tabla Esmeralda?

#ElAlquimista es un libro odiado por todos los psicólogos que en su vida van a lograr escribir algo que venda ni siquiera la mitad (tal vez por ser una bola de amargados que odian los libros de los demás) y, a la vez, es venerado por la gente que dice que quieren la iluminación, con su café de Starbucks y para llevar porque tienen prisa.

No tengo nada en contra del café, de los psicólogos, ni mucho menos de #PauloCohelo, excepto que ha vendido muchos más libros que yo. 

El punto de todo esto es que en ese libro, el autor menciona en un párrafo pequeño y fácil de ignorar un tratado llamado "la Tabla Esmeralda" que, de acuerdo con su texto, contiene todos los secretos de la alquimia.

Lo que no dice, es que la famosa tablita tiene solo 13 líneas y la puedes encontrar en internet.

Me pregunto qué hubiera pensado el mítico Hermes al respecto, pero la próxima entrega del blog vamos a hablar un poco más acerca de él, así que por le momento podemos concentrarnos en el texto.




Lo primero que quiero decir es que me imagino a centenares de alquimistas buscando toda su vida y derrochando sus fortunas familiares para encontrar la Tabla Esmeralda y, cuando al fin lo lograban, encontrarse con un pequeño pergamino de tamaño Carta con media página escrita. Seguro la mitad la aventaron a la chimenea.

Pero a parte de esa terrible broma del destino, que se ganaron ellos mismos por pensar que algo muy importante debería venir escrito en 5 tomos, es muy difícil entender los secretos de cualquier cosa si te las explican en tan solo 13 líneas. Quiero decir, no podrías explicarle a nadie el secreto para darle mantenimiento a su automóvil en ese espacio; en cambio, la alquimia es el Arte Magno que promete la transmutación de todos los metales en oro. ¡Por lo menos me gustaría tener una página de introducción!

Es lo malo de estas cosas.

Cuando uno escribe textos acerca del Despertar, la Gran Obra, o el nombre que le quieras dar al camino para dejar de ser un imbécil cualquiera y convertirse en un imbécil iluminado (como decía mi abuelito: lo torpe no se quita con nada), no se da cuenta de que está escribiendo puros disparates. No se si lo has notado, pero tooooodas las tradiciones del mundo dicen que la Verdad está más allá de las palabras.

Porque el Maestro, en los textos alquimistas o los koans del Zen, no intenta darte una respuesta: sabe muy bien que estás demasiado dormido para hacer las preguntas correctas. Él solo quiere que pongas atención, y te pone enfrente un acertijo irresoluble para que dejes de pensar que puedes entender el Misterio pensando.




Tienes que entregarte a la poesía, porque no te esta hablando del fuego y la tierra, de la fuerza o del Uno, que es el origen de todas las cosas.

Te está pidiendo que dejes atrás a tus pensamientos. Pero, si tienes que pensar en algo, que sea algo que vale la pena: y para los alquimistas eso era la imagen de la divinidad.

lunes, 16 de noviembre de 2015

La Piedra Filosofal no tiene que ver con la Filosofía.

Entre todas las tradiciones místicas a lo largo de la historia, la Alquimia destaca porque, sin lugar a duda, es la más fácilmente reconocible por su meta: la creación de la Piedra de los Filósofos, o #PiedraFilosofal: un artefacto místico que sostiene el increíble poder de convertir cualquier metal en oro.

Por supuesto, esto es una metáfora que no se refiere a otra cosa que... No, espera; antes de decirte el significado detrás de la Piedra, que sin duda alguna lleva consigo el secreto para sintetizarla, déjame hablarte un poco sobre la filosofía detrás del movimiento alquimista.

Verán, después de la era de Constantino, el emperador romano que hizo del catolicismo la religión oficial del imperio, todas las religiones naturalistas se vieron prohibidas y absorbidas.

Esto, lamentablemente, llevó consigo la prohibición del conocimiento de herbolaria y psicología que era el centro de dichas tradiciones. Por eso el misticismo europeo guardó silencio por muchos siglos hasta que, en la época de las cruzadas, las órdenes de caballeros empezaron a apropiarse y rescatar el conocimiento del oriente; no pudieron publicarlo bajo ese nombre, por supuesto, ni tampoco querían hacerlo, así que bajo la presidencia del Único Dios adaptaron la metáfora egipcia a su tradición occidental.




Ese es el origen de la Alquimia. El nombre viene de la raíz Al-Khemi, o proveniente de Egipto, porque todo el conocimiento alquimista es una adaptación de la antigua tradición de los hierofantes.

Tal vez por eso los iniciados se dedicaron a esconder sus secretos en catedrales y castillos, retomando la #ArquitecturaSagrada de las pirámides, pero eso será tema para otro momento. Por lo pronto, vamos a hablar de la alquimia en sí, y más específicamente de la Piedra Filosofal, cuya esencia y el secreto de su creación es... Pero, ¿cómo te puedo decir eso sin antes hablar de las prácticas de los alquimistas? Después de todo, ellos tenían un método y la Piedra es la cúspide del mismo.

Todos hemos visto en las películas al alquimista del pueblo metido en su laboratorio preparando brebajes y con pesados tomos simbólicos. La verdad es que la mayoría de los practicantes no tenían, ni la suerte, ni el dinero para conseguirse tantos libros sobre el tema. La mayoría eran pequeños manuscritos no más grandes que unas cuantas páginas porque, en primer lugar, no existía la imprenta, y en segundo lugar la inquisición hubiera visto con mucha a cualquier escriba que se dedicara a transcribir un libro mayor, en vez de las sagradas escrituras, así que los que copiaban ese tipo de libros eran nobles que, como en todas las épocas, eran una manada de flojos. Preferían resumir los conceptos.

La verdad es que esa imagen está equivocada porque las pócimas eran solo una parte del conocimiento. A través de sus elíxires, los alquimistas podían poner sus conocimientos al servicio de sus hermanos que nada les interesaba la Piedra Filosofal, sino que estaban concentrados en sobrevivir el resfriado común: una enfermedad mortal en la época de nuestros ancestros.




Ellos estaban más interesados en las propiedades del fuego; no como agente que permite los cambios químicos sino como una metáfora. Por eso se la pasaban horas metidos en el laboratorio sin descubrir absolutamente nada, pero cuando miraban a su propio espíritu se daban cuenta de que sin lugar a dudas estaba cambiando.

Esto solo era posible a través de las prácticas egipcias, que vamos a ver la próxima semana, y un entendimiento profundo de la doctrina de la Piedra Filosofal, que para los alquimistas verdaderos es



Identidad, armonía, autodirección.

En la #Alquimia existen tres componentes básicos que forman todo lo que existe: el Sulfuro, la Sal y el Mercurio. 

Eso, para que quede claro, no tiene nada que ver con nada en este mundo. Por favor no me vayan a linchar por ese chiste malo, porque pronto hablaré acerca de esta y otras visiones alquimistas, hindúes y demás; solo quería aprovechar esta oportunidad para recordarles que no deben pensar que una cosa es sumamente mística o cierta solo porque está bien organizado, o porque sus conceptos suenan bien. Todos los símbolos en el mundo, desde los misterios egipcios hasta el modelo estandarizado de la física cuántica, son solamente metáforas. Reflejan lo más que sabemos acerca de una parte del mundo, pero son solo eso: reflejos que no sirven para nada, más allá del propósito con el que fueron hechos.

Te reto a describir un partido de fútbol con el modelo de #FisicaCuantica, a ver qué tal te va con eso. Es más fácil gritar "gol", y ni siquiera tienes que hablar de universos paralelos.

De la misma forma, este blog fue creado para tu diversión, así como para compartir las tradiciones de la alquimia, hinduísmo, budismo, iluminismo científico y psicología desde mi propio entendimiento. No pretendo darte la verdad universal, ni he probado las técnicas que voy a publicar con una población representativa para asegurarte que funcionan el 95% de las veces.

Lo que si te puedo asegurar es que estas ideas han transformado mi vida; además, a través de su práctica y estudio he sido capaz de empatizar con mucha gente para ayudarlos a observarse a sí mismos sin juicios. Esto me ha convencido de que la única "terapia" válida, la mejor forma de sanación espiritual (o mental, si no crees en el espíritu), es a través del amor incondicional. Porque, ya sea que describas al amor como una cadena de reacciones biológicas y químicas o pienses que es una fuerza tan presente como la gravedad, no se puede negar que tiene efectos benéficos para la gente.

Así que permíteme hablarte de la Identidad, la Armonía y la Autodirección: pero no como metas importantes en sí mismas, sino como los mejores medios que conozco para manifestar el amor. Después de todo, ningún alquimista en la historia pensó que el Sulfuro, Mercurio y la Sal eran los componentes del universo; para ellos, eran metáforas para describir las distintas manifestaciones de Dios.

Porque tenían miedo de una tiránica inquisición pero, siendo europeos medievales, no dejaban de ser buenos católicos.

El día de hoy se ha vuelto difícil identificarnos con la #Espiritualidad de la iglesia católica y, a la vez, se ha vuelto más importante retomar el mensaje de amor, que no necesita de ninguna religión pero es necesario para los seres humanos.

A partir de mañana empezaré a publicar de forma regular; espero que puedas acompañarnos los martes, jueves y sábados para leer las nuevas entradas. Te adelanto que el día de mañana vamos a hablar de la piedra filosofal, acompañado con memes divertidos para que no me vayas a confundir con una persona seria.

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jueves, 12 de noviembre de 2015

SYNAPSE: Todos los caminos llevan a la esperanza

El doctor Ankhar empezó la conferencia diciendo que la psicosis es mala poesía; la psicoterapia, en cambio, es buena poesía. Y es que todo lo que llamamos mente es una metáfora.

Esta es una premisa básica del psicoanálisis pero, igual que con la religión, no todos son creyentes; vamos a hablar de los conceptos generales que todo mundo puede aprovechar sin hacerse devoto: la esperanza, la frustración (y sus soluciones) y, por supuesto, el amor.

Porque, igual que con la religión, enamorarse de la vida parece ser el fin último de esta noble escuela. Eso y pagar sin falta las cuotas, porque los deudores ni van al cielo ni se curan con la terapia.

Regresando a la metáfora de la poesía, toda la realidad la podemos ordenar de varias maneras; tantas como estrellas hay en el cielo y cabezas en la tierra, o al revés. No podemos decir que una forma de ver las cosas es mejor que las demás, pero podemos asegurar con toda seguridad que algunas hacen daño: hasta la esperanza.

Cuando dejamos de preocuparnos por las molestas evidencias de la realidad, esos accidentes que de vez en cuando quieren atravesarse de manera pasajera entre las ilusiones, entonces todo puede volverse un poco delicado. Reza la frase que la mente es un hermoso sirviente, pero un amo peligroso; si no nos tomamos un tiempo para descansar de nuestros sueños entonces podemos empezar a obsesionarnos con ellos.

La primera de las ilusiones que tenemos que abandonar es el ser humano más importante del universo. ¿Recuerdas en la publicación anterior hablamos de que necesitas tenerlos bien puestos? Por supuesto, hablo de los recursos para aguantar este terrible golpe al ego: los necesitas bien acomodados para no romperte cuando te enteras de que existen otras personas igual de importantes, o por lo menos con los mismos derechos legales que tu.

Esto causa un sentimiento terrible que llamamos envidia: lo puedes reconocer porque es lo que sienten todas las personas cuando llevas un peinado nuevo, o ese atuendo que se ve fabuloso. Los que critican lo muestran de forma lamentable, porque por supuesto que no te ves mal. Este sentimiento es natural, pero si uno no sabe manejarlo puede llevarlo al aislamiento, o a desearle mal a los demás.

Cuando nos obsesionamos de forma destructiva se crea el odio, que debemos separar de la ira; un enojo o la ira es lo que sientes cuando te pegas en el dedo chiquito del pie, o el conductor de enfrente maneja como un animal. Odio es lo que sentimos por los impuestos que suben todos los años: algo más calculado y permanente. 

Una vez leí que odiar a alguien es como tomar veneno y esperar que se muera tu enemigo. Aquí esta lo que pienso al respecto, pero en resumidas cuentas si decides aislarte y odiar al mundo el único que va a quedar solo eres tu. Estos poco difícil porque, si odiamos, nos aislamos y, si nos aislamos perdemos los recursos y apoyo que nos pueden ayudar a superar ese sentimiento. Si no tienes los cascarones puestos, solo le vas a echar la culpa a todo mundo por tu situación.

Esto acaba por ponernos en un tipo de proceso de duelo.

El duelo, técnicamente, es la respuesta de adaptación emocional que tenemos a los cambios, sean grandes o pequeños. Y este es un momento perfecto apra hacer un pequeño paréntesis y aclarar algo: hasta ahora he dicho que la envidia, la el enojo y la tristeza son respuestas menos que ideales al reto de adaptarnos a la vida. Sin embargo, no es completamente cierto: es perfectamente humano sentir todo eso siempre y cuando no le dediquemos nuestra vida a mantener y actuar de acuerdo al sentimiento. Una personalidad más o menos adaptada puede irse a tragar cinco litros de helado para superar todas sus penas. O llorar, mandar indirectas por Facebook y todo eso. 

A lo que me refiero es que siempre puedes hacer algo mejor que transformar tu vida con una cruzada para ajusticiar un sentimiento que solo existe en tu cabeza.

Pero, como todo, el proceso de duelo también tiene un polo positivo: cuando estás atrapado en uno de los ciclos destructivos o autodestructivos, entonces darte cuenta de qué fue lo que perdiste, de qué tipo de cambio atravesó tu vida que no pudiste aceptar, te puso en un estado dañino del que no supiste salir.

Entonces puedes confrontar las causas verdaderas, y enfrentarlas de frente o por lo menos aceptar que necesitas ayuda. Porque todos tenemos que enfrentar la vida solos, pero nuestros amigos y los profesionales nos ayudan a llegar al punto en el que podemos hacerlo.

El último de los puntos que trató el doctor Ankhar es el amor: así como no toda tristeza es mala, también hay formas patológicas de sentir amor. Las 5 que mencionó fueron: el no poder sentir amor, el no poder seguir enamorados, el enamorarnos de mala gente, la incapacidad de dejar ir el amor y no poder sentirnos amados. Podemos reducir las 5 en el único concepto de "ser un imbécil", que es la patología mmás común del mundo, pero me parece que si lo entiendes de estas 5 formas al menos sabes qué parte trabajar en ti.

Y... Bueno, el amor es tan importante porque la primera de todas las ilusiones que abandonamos la podemos resumir en el amor. Si no fuimos capaces de superar ese golpe tan duro para entender que el amor nunca es perfecto, pero sigue siendo lo más hermoso que tenemos, entonces tendremos todo tipo de problemas al intentar forzar a la realidad para que se ajuste a nuestras fantasías. Tal vez debería; quisiéramos que así fuera, pero nunca va a suceder.

Así que, si vamos a vivir en un mundo tirano, por lo tenemos el consuelo de amarno y, a través del amor, encontrar una poquita de esperanza.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

El humanismo invade la psiquiatría.

Tuve la fortuna de asistir al simposio "SYNAPSE", patrocinado por #SunPharma, laboratorio farmacéutico hindú, impartido por el médico y psiquiatra Salman Akhtar. Si con esa introducción esperas leer algo serio, te aviso desde ahorita no va a pasar.

Y no es que yo sea el tipo de persona que se burla de las cosas serias; si lo soy, pero no lo digo por eso. Más bien es porque esperaba entrar a una plática llena de tecnicismos áridos para profesionistas médicos y me encontré con una versión asiática del buen Patch Adams: energético, directo y gracioso como el demonio en bikini.

Toda la conferencia giró en torno a la Esperanza, actitud hacia el mundo que, como buen psicoanalista, atribuyó a la relación que tenemos con la madre. Dijo que cuando nosotros tenemos una buena relación y recibimos amor incondicional en los primeros meses, entonces se forma una especie de cascarón que nos permite aguantar las cachetadas de la vida. En el caso de los latinos, también nos permite aguantar las cachetadas de la madre, porque el amor incondicional que suena tan bello se acaba al sexto mes de desveladas por nuestros pañales sucios.

Oye, lo bueno no dura para siempre.

Por supuesto, tampoco tiene que ser así; piénsalo, si fuéramos felices a cada momento, no tendríamos la malicia para ser sarcásticos y molestar a nuestros vecinos. Tal vez sería un mundo mejor, pero lleno de puro #Mirrey y cruzado de Facebook, de esos que quieren que salves a los países más pobres con likes. La frustración, dice el doctor Akhtar, hace que la gente sea tolerable.

Porque parte de la esperanza son los deseos, y no puedes desear nada si lo tienes todo. 

No quiero transcribir todas las ideas del ponente, que fueron muchas y tenían mejores chistes. Solo me gustaría compartir el mensaje que me llevé de la conferencia de hoy: ¡deja de hacer dramas! Si la vida no te ha dado nada, puedes aprovechar para forjar un poco de carácter. Créeme, no sabes lo importante que es eso hasta que te hace falta. Entonces agradecerás las pruebas de la vida que, como dijo el doctor, son las que te dan los huevos para salir adelante.

Bueno, el habló del cascarón, pero todos sabemos a qué se refiere. Además, él es médico respetable: yo no soy ni uno ni otro, y encima nací mexicano.

Todo esto lo sazonó con una serie de anécdotas que, como buen humanista... Espera, ¿qué no era psicoanalista? Estoy confundido: todo fue muy gracioso y a parte estoy seguro de que practica el Zen. Porque el doctor Salman, en su práctica profesional, como entrenador y supervisor del colegio médico de Jefferson, como miembro del centro psicoanalítico de Filadelfia, como una eminencia académica y de la salud, su filosofía de campo parece ser aceptar a la gente sin juicios, para que a través de la empatía del terapeuta puedan recuperar el optimismo.

Porque, carajo, si a alguien le falta un poco de espranza, es tu trabajo dársela. No tienes que ser la muleta de nadie. Solo hazle saber que hay alguien dispuesto a escucharlo. No necesitas doctorados para eso, aunque te ayudan a la hora de cobrar.

Pero ese es el mensaje que, personalmente y con toda seguridad torcido, me llevé de las palabras del psiquiatra hindú: si alguien te importa, siempre puedes hacer algo por ayudar. 

Aunque sea escucharlo sin juzgar.



Mañana publicaré la reseña del segundo día de conferencia; la próxima semana hablaré de los puntos un poco más técnicos, convertidos en consejos prácticos para mejorar tu vida. Recuerda que en este blog estudiamos el camino del sol en todas sus metáforas, sean piedras filosofales o huevos con cascarón.

lunes, 9 de noviembre de 2015

El Héroe de Jung, El Brujo de Castaneda

Me parece que uno de los problemas más grandes de la gente de hoy es la lucha por definir su identidad. En una publicación de otro blog hablé un poco más acerca de esto, pero esta vez me gustaría hablar acerca de las alternativas. Muchos pensadores han hablado acerca de la búsqueda de la identidad; en esta publicación vamos a revisar las ideas de Carl Jung, que la aborda desde la religión, y Carlos Castaneda, que la enfoca desde la trascendencia personal

El psicoanalista suizo Carl Gustav Jung una vez escribió que no sabía si dios era real. Pero, para el ser humano, la experiencia de dios es real. Eso es un hecho innegable.

Lo que no a todos les parece es que Jung, siendo psicoanalista, no se quedó conforme con una afirmación que puede mantener a todos, creyentes y ateos, igual de contentos. El dijo que la experiencia de la divinidad es universal.

Jung pensaba que ese ser etéreo y fantástico que muchos aseguran haber visto pero nadie puede presentar pruebas: ese ente llamado "ateo", en realidad no existe.

Sería, para él, un fenómeno tan increíble e imposible como el patriarca, gobernante y creador del Universo es para el ateo.

Porque al igual que en la retórica victoriana, retomada en reacción a la violenta racionalización del universo y la subordinación del cosmos y todos sus fenómenos al modelo mecánico, contraatacando con la afirmación de que Dios debe existir porque el universo existe, y algo tan improbable como los planetas, las golondrinas y los lunes necesitan un creador.

Bueno, la visión contraria actual sostiene, más o menos, que existían cocteles de proteínas y otros compuestos orgánicos en la tierra, de repente fueron golpeadas por un rayo y como el monstruo de Frankenstein, nacieron las primeras células vivas. Se que lo estoy simplificando demasiado, pero hice lo mismo con la visión de la teología; si no te parece correcta la reducción de la visión científica, por favor investiga un poco sobre teología. 

Pero creo que, si no eres científico o teólogo, la explicación dada en este texto es suficiente para dar un par de visiones diferentes sobre el principio de la vida, misterio que nadie ha podido responder, y también crear un poco de contexto al escepticismo de Carl Jung.

Igual que los teólogos propusieron que Dios existe porque el Universo existe, El psicoanalista suizo pensaba que todos creemos en dios porque el universo tiene, más o menos, sentido para nosotros.

Es decir, no pensamos que tenga un propósito, y si llegamos a pensarlo no sabemos cuál es; pero pensamos que ciertas cosas como la gravedad, la atracción entre los átomos o por lo menos los lunes son eventos más o menos regulares que no van a desaparecer porque al universo se le ocurra ponerse rebelde.

En otras palabras, si se te metió la idea en la cabeza de que las cosas por aquí tienen sentido, llámese matemáticas, ciencia o teología, entonces crees en dios. Es tan irritante como pensar que la materia misma es prueba de que existe un principio espiritual, porque en realidad no puedes argumentar en contra. Solo puedes decir, como hicieron los filósofos renacentistas, que ese es un argumento circular y la verdad no prueba nada.

Después utilizaron el método científico para probar como la materia era producto de ciertas leyes naturales y la interacción de fuerzas que podemos estudiar, a lo que los teólogos contestaron que sí, en efecto, Dios en toda su gloria había creado esas fuerzas y leyes.

Así que no intentes argumentar contra Jung; no puedes ganar porque, entre otras razones, él está muerto y no puede contestar tus argumentos.

Lo que sí puede, o al menos pudo hacer, es darnos una forma de utilizar su hermosa e irritante retórica con la que intentaba demostrar que todos somos creyentes: verás, en la visión religiosa podemos argumentar que dios existe pero la cosa se vuelve difícil cuando intentamos conocerlo; cuando hablamos de Carl Jung, el punto de creer en un dios es conocerlo. O, más bien, conocernos a nosotros mismos.

Verán, Jung era psicoanalista; él pensaba que, si piensas que el universo tiene tal o cual orden, eso dice más acerca de ti que del universo.

Es por eso que se inventó algo llamado "camino del Héroe". Porque pensaba que todos los seres humanos tenemos el derecho de conocer a nuestro Dios, en todo su esplendor, y observó que todas las culturas tienen un camino para lograrlo.

Pero Jung, racionalista y con entrenamiento científico, no podía aceptar que tenemos que ser santos, observar cada precepto religioso, y vivir una vida inmaculada para ganarnos ese derecho. Es decir, era discípulo de Freud; se pasó toda su formación aprendiendo que los seres humanos, todos y cada uno de nosotros, vivimos pecando en pensamiento y palabra; solo por un milagro nos logramos detener, a veces, de pecar también en acción.

Jung, si hacemos caso a su tesis de que nuestras idea sobre el mundo hablan más a cerca de nosotros mismos que de la realidad, no quería negarse la posibilidad de conocer al Divino, por lo que nos dio, en su filosofía, una forma de conocerlo a todos los demás.

Lo hizo a través de la aceptación incondicional de nuestra realidad interna; buena, mala, pecadora y pervertida. Hermosa en todas sus manifestaciones. Era un viejito lleno de amor.

Porque una de mis frases favoritas de ese señor es que, para aceptar la oscuridad en los demás, debemos aceptarla en nosotros mismos. Para Jung el verdadero Santo, el héroe consumado, es aquel que puede aceptar sin miedo ni juicios a los demás porque se ha aceptado a sí mismo sin juzgarse.

Y no puede ser de otra manera si consideramos su afición al misticismo oriental y entendemos que su postura es idéntica al Budimso Zen, que no trata de cambiar al individuo; se intenta por todos los medios aceptar que la realidad es una. Si no podemos probar la existencia de la realidad, únicamente nuestra experiencia de la misma, entonces debemos aceptar nuestra forma de ser, nuestra realidad psíquica.

Porque intentar cambiarla sería tan ridículo como intentar cambiar a Dios, que ni siquiera podemos asegurar si existe o no.

Esa es la importancia monumental del pensamiento de Carl Gustav Jung. 

Dijo por primera vez en la espiritualidad occidental, y quiero decir por primera vez en toda nuestra historia, que no somos seres rotos y debemos cambiar. No somos mortales que deben buscar el favor de los dioses, o pecadores en busca de la redención. No somos materia oscura ni gigantes que han olvidado su grandeza; somos lo que somos, y así estamos bien.   

En una publicación pasada hablamos del camino del héroe, propuesto por Carl Gustav Jung. Siendo suizo, tomó una postura teológicamente neutral afirmando que si crees en dios está bien y si no también, porque lo único que verdaderamente importa es que creas en ti mismo.

Y es que Carl Jung no fue el creador de esta postura individualista; más bien es un exponente más de la tendencia sub-cultural del siglo XX de buscar la identidad fuera de una institución; de definirnos por quien somos, no por el gurú que nos imponen o escogemos.

El filósofo que empezó esta tendencia fue Edward Alexander Crowley, conocido por, bueno, la verdad es que no lo conoce absolutamente nadie que sea relevante en este universo. Pero los dos exponentes más importantes de la búsqueda religiosa, en el sentido estricto de reunión con la experiencia de la divinidad, fueron sin duda alguna Carl Jung... y Carlos Castaneda.

Y es que el filósofo suizo tomó por asalto las catedrales académicas con sus alocadas propuestas de conocer a la divinidad en carne viva; los eruditos que se adentraron al estudio de la religión desde el marco de la ciencia social se limitaban a describirla de manera distante, sobria y objetiva. Jung fue, hasta donde yo se, el primero en proponer que si queríamos hablar del éxtasis religioso, lo más fácil era embriagarse con la sustancia: emprender la búsqueda de dios en nuestro propio sistema nervioso. Esto lo hizo muy, pero muy impopular en círculos académicos... Y religiosos.

Quiero decir, estamos hablando del hombre que le dijo al psicoanalista que la divinidad, y no el libido, era la fuerza primordial en torno a la que giraba nuestro psique, al mismo tiempo diciéndole al católico que Dios no era una trinidad, sino que tenía una cuarta parte enterrada en lo más profundo del infierno; que si el sumo gobernante del universo era omnipresente, unitario, como seguramente debía serlo, entonces debería abarcar la oscuridad para estar completo. 

¿Qué puedes pensar acerca de eso? Primero te dice que dios existe porque tu crees que existe, y eso hace que lo crucifiquen los académicos. Luego te dice que el diablo es una cara más de tu divino Señor, poniendo a rezar al religioso en un intento desesperado por exorcizar al pobre psicoanalista. 

Pero no todo mundo cree en la religión o la ciencia.

Verán, son como perros y gatos; polos opuestos de una moneda filosófica que ha venido girando en un volado con el alma de este mundo por un lado y su integridad intelectual por el otro. Pero en medio habitan los dragones, que son la superstición de un bando y los demonios del contrario. Mientras este mundo se revuelve en un espagueti de creencias los brujos e iniciados preparan su brebaje. Invisibles a plena luz del día, las logias y las cofradías han sobrevivido la prueba del tiempo manteniendo su presencia, habitando entre las piedras de las catedrales y las universidades, enseñando el mismo mensaje invariable a través del tiempo, cambiando la metáfora para alcanzar al ciudadano común.

Al igual que Carl Jung le arrebató el misterio de la divinidad a la institución religiosa y el monopolio de la experiencia interna a la academia para entregársela a cualquier ser humano que tuviera el el coraje de aceptarse a sí mismo, don Carlos Castaneda le quitó a las sociedades secretas la presidencia sobre la iluminación.

Es importante dar un poco de información acerca del contexto en el que publicó don Carlos.

Los 60s fueron una época contradictoria. Paralelo a la influencia en Harvard, y por lo tanto en el pensamiento académico estadounidense, del famoso B. F. Skinner, uno de los principales exponentes del Análisis de la Conducta, escuela que reduce el fenómeno psíquico a una serie condicionada de conductas observables, se encontraba en su mayor auge la influencia del Dr. Timothy Francis Leary, otro graduado de la famosa universidad que sin duda les gustaría eliminar de su historia. Él fue el abanderado del movimiento hippie, dándole una justificación en palabras tomadas de la neurología, la psicología y la filosofía a los ideales de amor libre y consumo de drogas que lo hicieron, en palabras del presidente Nixon, "el hombre más peligroso de América".

Entre estos dos titanes que moldearon la escena social norteamericana tenemos el objetivismo de Ayn Rand, que fue (hasta donde estoy informado) un llamado al individualismo como nunca antes se había conocido, pidiéndole a cada quien definir su propio bienestar y buscarlo sin remordimiento. Por último, el místico G. I. Gurdjeff había logrado por primera vez en la historia de occidente popularizar en este hemisferio la ideología ancestral de buscar la verdad por encima de los confortes de este mundo, traduciéndola a un lenguaje que podíamos entender, más o menos, proponiendo que para buscar la iluminación no necesitábamos recluirnos en un monasterio: simplemente dejarnos de pendejadas. Esta es la ideología central del llamado cuarto camino, más o menos.

Carlos Castaneda tomó todas estas enseñanzas, las puso en la licuadora y condimentó de forma generosa con el sabor de la brujería mexicana.

Como no enamorarse de algo así.

Para los autonombrados Guerreros, Brujos, los Iluministas que no se reconocen como parte de ninguna institución ni rezan fórmulas o pagan tributos, era justo el platillo que estaban buscando.

Además en todos sus libros habla del peyote y otras plantas alucinógenas en pleno esplendor de la revolución hippie, ¿recuerdan? Las describió como un camino certero a la iluminación. Al menos es lo que todos quisimos entender, pero si pones atención a lo que dice, sus escritos estaban llenos de advertencias.

Y ese no era el mayor encanto de don Carlos. Lo mejor, la parte absolutamente irresistible de su filosofía, es que toma como el único camino hacia la libertad, concepto que Jung llamo integración, el acto de poner atención y liberarse de la cadena sofocante de las expectativas.

Estamos hablando de una época sumamente confusa.

El ciudadano promedio no sabía si ahogarse con drogas o entregarle a la psicología el concepto de libre albedrío; la escuela humanista no vendría a rescatarnos hasta décadas más tarde, probablemente cuando sus principales exponentes dejaran la marihuana y LSD lo suficiente para verbalizar los aprendizajes de su juventud respaldados por sus flamantes títulos universitarios.

No sabía si hacerse un individuo extremo o un místico occidental. No tenía nada claro, excepto que vivir confundido estaba del carajo.

Es entonces cuando Castaneda llegó al rescate para invitarnos a observar el mundo, a mantenernos despierto, a confiar en nosotros mismos. Eso es algo que todos podíamos hacer.

Su alternativa a la socialización, al conformismo, a la identidad del consumo masivo era empaparse del mundo y tener experiencias; le llamó cazar poder para usarlo como estandarte del camino del brujo.

El verdadero Guerrero es aquel que se caza a sí mismo; no se permite los pretextos o dejarse convencer; es práctico y eficiente; es rápido y sabe qué hacer. Eso es tan importante. En una época tan inmensamente confusa, el Guerrero es aquel que sabe qué hacer, porque confía en sí mismo.

A los hippies les encantaba; a la sociedad moderna, aún más.

Si en los 60s teníamos una manada de brujos y chamanes, de filósofos y psicólogos peleando por nuestras almas, la época moderna es mil veces peor porque encima  de todo eso tenemos que lidiar con los charlatanes.

No solo existen los brujos y científicos, sino los estafadores que fingen ser uno o el otro con tal de que les paguemos por darnos la versión popular del conocimiento secreto de sus escuelas. Como personas comunes y corrientes no sabemos de brujería, pero estamos dispuestos a pagar por una limpia; no sabemos de ciencia, pero  gusto pagaremos a quien pueda darnos el "secreto".

Entre toda esta niebla impenetrable de conocimientos ancestrales y modernos, las enseñanzas de don Carlos parecen prácticas y universales; si pasas por un segundo toda su hermosa descripción de un mundo mágico, si te dedicas a buscar lo que puedes usar de lunes a domingo, entonces el mundo del Guerrero se vuelve accesible para todos porque somos libres de poner atención.

Y para Carlos Castaneda, el Gran Nahual, el camino del Brujo y el Guerrero no es más que darse cuenta.