jueves, 12 de noviembre de 2015

SYNAPSE: Todos los caminos llevan a la esperanza

El doctor Ankhar empezó la conferencia diciendo que la psicosis es mala poesía; la psicoterapia, en cambio, es buena poesía. Y es que todo lo que llamamos mente es una metáfora.

Esta es una premisa básica del psicoanálisis pero, igual que con la religión, no todos son creyentes; vamos a hablar de los conceptos generales que todo mundo puede aprovechar sin hacerse devoto: la esperanza, la frustración (y sus soluciones) y, por supuesto, el amor.

Porque, igual que con la religión, enamorarse de la vida parece ser el fin último de esta noble escuela. Eso y pagar sin falta las cuotas, porque los deudores ni van al cielo ni se curan con la terapia.

Regresando a la metáfora de la poesía, toda la realidad la podemos ordenar de varias maneras; tantas como estrellas hay en el cielo y cabezas en la tierra, o al revés. No podemos decir que una forma de ver las cosas es mejor que las demás, pero podemos asegurar con toda seguridad que algunas hacen daño: hasta la esperanza.

Cuando dejamos de preocuparnos por las molestas evidencias de la realidad, esos accidentes que de vez en cuando quieren atravesarse de manera pasajera entre las ilusiones, entonces todo puede volverse un poco delicado. Reza la frase que la mente es un hermoso sirviente, pero un amo peligroso; si no nos tomamos un tiempo para descansar de nuestros sueños entonces podemos empezar a obsesionarnos con ellos.

La primera de las ilusiones que tenemos que abandonar es el ser humano más importante del universo. ¿Recuerdas en la publicación anterior hablamos de que necesitas tenerlos bien puestos? Por supuesto, hablo de los recursos para aguantar este terrible golpe al ego: los necesitas bien acomodados para no romperte cuando te enteras de que existen otras personas igual de importantes, o por lo menos con los mismos derechos legales que tu.

Esto causa un sentimiento terrible que llamamos envidia: lo puedes reconocer porque es lo que sienten todas las personas cuando llevas un peinado nuevo, o ese atuendo que se ve fabuloso. Los que critican lo muestran de forma lamentable, porque por supuesto que no te ves mal. Este sentimiento es natural, pero si uno no sabe manejarlo puede llevarlo al aislamiento, o a desearle mal a los demás.

Cuando nos obsesionamos de forma destructiva se crea el odio, que debemos separar de la ira; un enojo o la ira es lo que sientes cuando te pegas en el dedo chiquito del pie, o el conductor de enfrente maneja como un animal. Odio es lo que sentimos por los impuestos que suben todos los años: algo más calculado y permanente. 

Una vez leí que odiar a alguien es como tomar veneno y esperar que se muera tu enemigo. Aquí esta lo que pienso al respecto, pero en resumidas cuentas si decides aislarte y odiar al mundo el único que va a quedar solo eres tu. Estos poco difícil porque, si odiamos, nos aislamos y, si nos aislamos perdemos los recursos y apoyo que nos pueden ayudar a superar ese sentimiento. Si no tienes los cascarones puestos, solo le vas a echar la culpa a todo mundo por tu situación.

Esto acaba por ponernos en un tipo de proceso de duelo.

El duelo, técnicamente, es la respuesta de adaptación emocional que tenemos a los cambios, sean grandes o pequeños. Y este es un momento perfecto apra hacer un pequeño paréntesis y aclarar algo: hasta ahora he dicho que la envidia, la el enojo y la tristeza son respuestas menos que ideales al reto de adaptarnos a la vida. Sin embargo, no es completamente cierto: es perfectamente humano sentir todo eso siempre y cuando no le dediquemos nuestra vida a mantener y actuar de acuerdo al sentimiento. Una personalidad más o menos adaptada puede irse a tragar cinco litros de helado para superar todas sus penas. O llorar, mandar indirectas por Facebook y todo eso. 

A lo que me refiero es que siempre puedes hacer algo mejor que transformar tu vida con una cruzada para ajusticiar un sentimiento que solo existe en tu cabeza.

Pero, como todo, el proceso de duelo también tiene un polo positivo: cuando estás atrapado en uno de los ciclos destructivos o autodestructivos, entonces darte cuenta de qué fue lo que perdiste, de qué tipo de cambio atravesó tu vida que no pudiste aceptar, te puso en un estado dañino del que no supiste salir.

Entonces puedes confrontar las causas verdaderas, y enfrentarlas de frente o por lo menos aceptar que necesitas ayuda. Porque todos tenemos que enfrentar la vida solos, pero nuestros amigos y los profesionales nos ayudan a llegar al punto en el que podemos hacerlo.

El último de los puntos que trató el doctor Ankhar es el amor: así como no toda tristeza es mala, también hay formas patológicas de sentir amor. Las 5 que mencionó fueron: el no poder sentir amor, el no poder seguir enamorados, el enamorarnos de mala gente, la incapacidad de dejar ir el amor y no poder sentirnos amados. Podemos reducir las 5 en el único concepto de "ser un imbécil", que es la patología mmás común del mundo, pero me parece que si lo entiendes de estas 5 formas al menos sabes qué parte trabajar en ti.

Y... Bueno, el amor es tan importante porque la primera de todas las ilusiones que abandonamos la podemos resumir en el amor. Si no fuimos capaces de superar ese golpe tan duro para entender que el amor nunca es perfecto, pero sigue siendo lo más hermoso que tenemos, entonces tendremos todo tipo de problemas al intentar forzar a la realidad para que se ajuste a nuestras fantasías. Tal vez debería; quisiéramos que así fuera, pero nunca va a suceder.

Así que, si vamos a vivir en un mundo tirano, por lo tenemos el consuelo de amarno y, a través del amor, encontrar una poquita de esperanza.

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