martes, 24 de noviembre de 2015

El Héroe de las mil Cosechas.

Una idea ha revolucionado el pensamiento popular más o menos desde el lanzamiento de la película "El Código DaVinci": que las religiones no son mensajes literales, sino principios de convivencia llenos de metáforas.

Quiero decir, hay quienes todavía piensan que fueron hechas por los aliens, pero vamos a hablar de cosas que tienen que ver con este sistema solar.

Esta idea de las metáforas de la religión ha sido explotada por décadas: grandes producciones como el Señor de los Anillos, Harry Potter e incluso #StarWars han utilizado para sus tramas elementos narrativos de las leyendas más viejas del mundo. Es un fenómeno tan antiguo que un tipo llamado Joseph Campbell lo describió como "el monomito": un viaje que deben recorrer los héroes para abandonar su condición de seres corrientes y convertirse en verdaderas leyendas.

Y ni siquiera Campbell, por ahí de 1950, fue demasiado innovador; la idea ya había sido abanderada por Carl Jung, y Aleister Crowley antes de él; este último personaje es de particular interés porque estudió las tradiciones místicas alrededor del mundo y, adelantándose a la venerable tradición de los troles de internet por varias décadas, dedicó su vida a ser la espina en el costado de varias sociedades secretas al revelar sus misterios para todo mundo. Es en parte gracias a él que sabemos que todas las tradiciones alrededor del planeta comparten el mismo mensaje, así que seguramente pudo haberse detenido después de revelar los misterios de una secta masónica o dos; el resto fueron solo para divertirse.

Pero el punto de todo esto no es decirte que la religión es metáfora o que todas las culturas de la tierra comparten la idea de que el universo tiene sentido, y le dan a ese sentido el nombre de la deidad; lo que quiero decir con todo esto es que las ideas de Campbell, Jung y Crowley no salieron de las más altas catedrales o los exquisitos templos orientales; fueron tomadas de la superstición y las creencias de la #Prole más antigua del mundo: los campesinos.


Todos estos doctos autores sacaron sus teorías de las creencias del pueblo, porque existen pocos doctores en teología pero muchísimas personas supersticiosas. Al final del día, ellos son los que definen las creencias de la humanidad. El especialista y académico solo las describe.

Esto es muy importante porque la superstición de la época moderna, como dije en otro artículo, hace un pobre intento de darle significado a la vida separándola de lo sagrado, y trata por otro lado de venerar la ciencia mientras dice ser racional.

Es decir, la creencia de hoy es muy supersticiosa para ser considerada científica y demasiado materialista para llenar nuestras necesidades internas. 

La falta de una profundidad, una verdadera conexión espiritual de la gente con su propia vida, se ve de forma muy clara cuando consideramos la moda de alternativas a la religión que han surgido en los últimos años. Parece que la gente está dispuesta a aventarle dinero a cualquiera que llegue hablando de #FisicaCuantica y ofreciendo la salvación, o por lo menos una versión del Yoga que esté respaldada por la ciencia.

Bueno... Eso pasa por un lado. Por otro, nos vemos asediados por los científicos que parecen estar dispuestos a vender sus almas com tal de que la gente deje atrás los conceptos de la religión y del espíritu. Se ofenden si les hablas de eso. Las religiones, en cambio, ganan seguidores cada vez más fanáticos y todos tenemos un amigo que sigue un programa de televisión, serie de libros o película con absoluta devoción.

Porque el arquetipo nunca murió.

Solo se está convirtiendo en meme.

Lo malo es que muchos de nosotros no sabemos qué hacer al respecto. En realidad no queremos creer en nada que nos pida rezarle todos los domingos, pero tampoco nos gusta vivir deprimidos.

Por eso me parece muy importante, hoy más que nunca, estar seguros de nuestra propia identidad. Al tener esta base de confianza, podemos utilizar los conocimientos de Jung, Campbell, Crowley y hasta la física cuántica para formular una visión que nos hará sentir que somos una pieza importante en este universo, que nuestras acciones pueden trascender. 


El problema es que nadie te dice cómo formarla sin seguir un montón de mandatos que, más que ayudarte a construir tu identidad, te hacen parte de un club.

Por eso es importante que entiendas la importancia del camino del héroe: el símbolo más antiguo de la humanidad, que comparten todos los pueblos y religiones. Porque así puedes traducirlo a tu propia vida.


En la próxima entrada vamos a hablar un poco del controversial (¡y desconocido!) Aleister Crowley, para empezar con los ejercicios de meditación este sábado!! Lo único mejor que aprender una filosofía de bienestar, es sentirlo en tu propio ser. =)

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