Es hora de unir todos los temas que hemos estado viendo hasta el día de hoy. Antes que nada, quiero aclarar que no voy a utilizar los ejercicios propuestos por el buen Aleister Crowley, en primera porque no son propiamente suyos; se tratan de un compendio y explicación de los aforismos del famosísimo hindú Patanjali. Quiero decir, famosísimo en sus círculos, porque eso de la fama es algo relativo. Ni siquiera a #PauloCohelo lo conocen en todos lados.
En segundo lugar, no pienso poner a explicarme aquí el sistema delineado por Crowley porque él ya lo escribió en otro lado. Algún día me daré a la tarea de traducir sus obras al español, y ese día llegará más rápido si me hacen saber que les interesa dejándome un comentario, pero hasta entonces pueden encontrar el sistema completo (en idioma original) en esta página.
En segundo lugar, no pienso poner a explicarme aquí el sistema delineado por Crowley porque él ya lo escribió en otro lado. Algún día me daré a la tarea de traducir sus obras al español, y ese día llegará más rápido si me hacen saber que les interesa dejándome un comentario, pero hasta entonces pueden encontrar el sistema completo (en idioma original) en esta página.
Por lo mientras, vamos a hablar de otro tipo de meditación: se llama "observar tu respiración". Se trata, sorprendentemente, de observar tu respiración. El primer paso para lograrla es respirar; el segundo es observarte mientras respiras.
Aunque existen un montón de estilos para meditar, ninguno es tan efectivo como... Ok, creo que ya te quedó claro. Porque podría repetir el mismo mensaje con otras palabras, pero al final del día solo voy a decirte que le pongas atención a tu respirar.
Te podría decir por qué, pero así no vamos a llegar muy lejos. Por eso escribí la publicación acerca de la tabla esmeralda: para recordarte que las cosas más importantes no se pueden decir con palabras. Aunque también es cierto que dije que los grandes Maestros escriben sus libros sagrados porque el hombre es un pensador por naturaleza. Con esto quiero decir que siempre estamos pensando en algo, aunque el 80% de las veces sea sexo, comida o dinero.
Bueno, el caso es que yo no me siento tan iluminado como para escribir un libro sagrado que, al estudiarlo, te permita concentrar tu atención en una imagen de la divinidad. Pero, afortunadamente, tampoco tengo que hacerlo porque, si hacemos caso a los Maestros que vinieron antes que yo, el ser humano es una representación en miniatura de los más sagrados principios que gobiernan al universo.
Y esto tiene sentido porque, si el universo es música, entonces sus habitantes somos el ritmo.
Por lo tanto, como seres conscientes debemos, primero que nada, hacernos conscientes de nuestro propio ritmo, y ese lo encontramos en la respiración.
La verdad es que nadie entiende el propósito de la consciencia, pero me gusta cuando dicen que somos la forma que tiene el universo para conocerse a sí mismo. Si es verdad, entonces debemos ejercitar nuestra atención como servicio a ese universo del que somos parte, representación y espejo.
El próximo sábado voy a hablar de símbolos en los que podemos fijar nuestra atención: colectivamente son llamados "el #Tarot", y si los sabes utilizar te permiten transformar tu consciencia de forma intencional, con un conocimiento pleno de los efectos que puedes esperar. Esa es, a grandes rasgos, la definición de "Magia" de Aleister Crowley.
Y es genial, porque quiere decir que podemos elegir qué filtro le damos a nuestra realidad. Solo así podemos ser felices: decidiéndolo.


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