jueves, 7 de julio de 2016

16. La meditación no es la llave de la felicidad; el chocolate sí.

Cada uno hace las cosas de forma diferente. Esto quiere decir, en resumen, que tú haces las cosas bien y el resto de los seres humanos somos una bola de pen€&jos. 

Bueno, por supuesto que no aplica para todo mundo. 

Por ejemplo, si eres una persona católica como parte de tu identidad, entonces tú y el padre de tu congregación hacen las cosas bien; el resto de nosotros... Bueno, ya sabes lo que voy a decir.

Si te consideras a ti mismo como una persona de negocios, entonces tú y el gurú de la motivación, el coaching o el éxito financiero que sigues tienen la razón, y el resto de nosotros los mortales deberíamos aprender un par de cosas para ser felices.

Porque se dan dos fenómenos interesantes en la mayoría de los seres humanos: en primera, tenemos una figura que respetamos, admiramos, y con la cual quisiéramos tener sexo, pero el psicoanálisis ya habló mucho acerca de esto, así que yo no lo haré. 

La segunda cosa que la mayoría de las personas tenemos en común es una identidad; nos consideramos un algo muy específico, que deja fuera todo lo demás. Por ejemplo, si te consideras una persona de negocios, lo más probable es que pienses que el dinero no trae la felicidad, porque esa es la tendencia en coaching y #DesarrolloHumano, pero de todas formas trabajas como burro para ganar más.

Nadie dijo que un yate con un sauna y alberca no trajeran la felicidad.

En cambio, si piensas que eres una persona espiritual puedes concentrarte en buscar el equilibrio emocional, llenar tu vida de momentos significativos, o dejar de compararte con los demás para ser una versión mejor de ti mismo todos los días. En ese caso estás igual de jodido, porque "la iluminación" es el Ferrari del New Age.


Con todo esto quiero decir que los seres humanos estamos alejados de nuestra esencia.

Piénsalo por un momento: todo lo que buscas es porque piensas algo acerca de ti mismo, y eso te hace tener una idea del resto del mundo. Si te consideras una persona espiritual, entonces buscas lo que las demás personas espirituales están persiguiendo. Si crees que eres una persona práctica, entonces buscas una cuenta bancaria y encajar en el escalón más alto de la sociedad que puedas alcanzar.

Sin embargo, todas nuestras acciones están determinadas por una creencia que es más o menos funcional para existir en este planeta. La parte más importante que determina si tus creencias funcionan o no, es si acaso la gente que te rodea las comparte.

Porque si no, ya te chin€@ste.

Mira, no digo que las creencias sean algo bueno o malo; eso depende de si te hacen feliz o no. Solo pienso que no está bien limitarte solo porque puedes. Pero creo que nadie te había dicho esto antes: que puedes elegir no limitarte.

Verás, una identidad es algo complicado, pero se vuelve dolorosa cuando luchamos por mantenerla porque los seres humanos cambiamos todo el tiempo.


La iluminación, según dicen los orientales, es vivir como #Dory: sin memoria, reaccionando al momento. Pero ¿quién puede cumplir esas cosas, cuando Facebook te recuerda a cada rato lo que pensabas hace años?

Mejor acéptate: como eres hoy, como eras antes, acepta que puedes llegar a cambiar. Ese es #AmorDelBueno.

sábado, 2 de julio de 2016

15. La iluminación no significa olvidarte de ti.

¿Qué somos? Bueno, eso depende de a quién le preguntes. Una persona que se dedica al crecimiento personal te diría que somos seres indefinibles, que crecen constantemente y nunca se pueden acabar de conocer. Ellos te dirán eso porque ganan muchísimo dinero acompañando a la gente en ese interminable viaje de autodescubrimiento, y cobrándoles por cada pasito.

La religión te dice que somos creaciones divinas hechas a imagen y semejanza del creador, o el resultado de algún tipo de broma pesada por parte de los dioses porque no tenían a quién trollear.

De cualquier forma, la mayoría de las religiones occidentales piensan que existe algún tipo de intención detrás de nuestra existencia. Es decir, que no nacimos nada más a lo pen€&jo.

En cambio, los orientales piensan que el universo es una cosa tan rara que jamás podremos entenderlo, y la existencia del ser humano es el resultado natural del proceso de la existencia; como si fuera el punto final de una evolución que va desde lo más simple a lo más complejo, empezando con los organismos unicelulares y culminando de forma gloriosa y terrorífica con la mente de la mujer.

La ciencia te dice que, la verdad, sepa la &€@dre qué somos o por qué estamos aquí, pero te puede explicar de forma genial de qué estamos hechos, y cuántos átomos tenemos en el cuerpo. Eso no sirve de nada para salir de la depresión o encontrarle sentido a tu vida, pero para eso los ingenieros inventaron lago llamado "internet". Que tampoco sirve de nada para salir de la depresión, pero por lo menos puedes aliviarla con videos de gatitos.

Lo que todas estas corrientes: orientales, occidentales y científicas tienen en común es que les gusta identificar todo lo que pasa a su alrededor. Es decir, quieren saber por qué pasan las cosas y quién es el responsable; necesitan encontrar un orden.

Bueno, estoy hablando de la religión, la filosofía y la ciencia como si fueran cosas vivas. La verdad es que las neuronas necesitan encontrar un orden, así que crean todo tipo de sistemas para explicarse un mundo sumamente raro.


Lástima que los seres humanos nos tomemos esos inventos tan en serio.

Verás: la realidad real, con R mayúscula, la que ocurre más allá de nuestra piel es tan absurdamente enorme que jamás podremos entenderla del todo. Pero eso esta de la chin€&da porque entonces estamos perdidos en un mar de impresiones que no tienen sentido.

Por eso creamos una realidad con r minúscula, una narrativa conveniente que nos explica el mundo de afuera lo bastante bien para que no le metas un tenedor al enchufe de la luz, pero que deja muchas cosas afuera de su visión.

Lo malo es que nos creemos esta narrativa. Eso es el ego: la tendencia lamentable de los seres humanos por inventarse explicaciones del universo, y luego creérselas como si fueran verdad.

Los tipos del "cuarto camino", que no se identifican ni con el científico ni con el religioso sino que tratan de tomar un poco de los dos, te piden disolver el ego; en otras palabras, abandonar esta necesidad de aferrarnos a una explicación del mundo que, fuera de nuestro contexto diario, estable y limitado, no tiene sentido.

Por eso digo que son una bola de pen... Espera, ¿qué? ¿Ya estamos al aire? No, déjame intentar eso de nuevo. 

A pesar de sus buenas intenciones, los practicantes del cuarto camino se olvidan de que todo el universo es unión, y no existe una sola &@ta cosa fuera de lugar.


Los seres humanos tenemos algo llamado pasión: eso que nos hace felices, que nos hace brillar. Si la vida tuviera algún sentido, y no afirmo ni niego nada, sería seguir esa pasión porque solo así podemos convertirnos en nosotros mismos.

Esa es la máxima expresión del ego: creer que somos seres que valen la pena, que merecen existir en este universo tal como somos. Esa es la máxima expresión del amor: aceptarnos. Así como estamos, jodidos y queriendo ser felices.


15

El diablo.

Imagen: Un ser terrible, enaltecido y sometiendo a dos seres inferiores pero semejantes. Simboliza la idea de un principio superior del que emana la dualidad.

Atribución alquimista: Capricornio.

La meditación:

1.- Sonríe, estás vivo.
2.- Piensa que, a parte de estar vivo, solo tienes una alternativa.
Esta es la única dualidad real: la vida y la muerte, aunque algunas religiones intentarán convencerte de que es una ilusión.
3.- Observa tu respiración mientras imaginas todas las posibilidades que tienes para ocupar tu vida.
Piensa en todas las que puedas imaginar, aunque parezcan ridículas: luchar contra un tiburón, comer un platillo exótico, hacer memes, cantar cuando estés ebrio.
4.- Oye, en serio: ¿a quién le importa todo eso? Encuentra tu pasión, y practícala todos los días.
Solo la pasión puede darle sentido a tu vida. Si no sabes cuál es la tuya, puedes empezar a buscarla. Pero, mientras la encuentras, sonríe. Estás vivo, ¿recuerdas?

Como en el ejercicio anterior, si tienes una baraja, puedes ayudarte observando la carta del #Tarot; si no, solo enfócate en poner atención. Y, por amor de dios, ocupa tu tiempo en algo que te haga feliz.

martes, 14 de junio de 2016

15. Amor, amor y más amor: el antiguo secreto de los iniciados.

El universo tiene un orden que no es negociable; no se puede alterar ni cambiarse. Por suerte para los humanos, no tenemos ni &€ta idea de cuál sea ese orden, así que intentamos explicarlo por la física, que cambiamos a cada rato, o la religión que ni se diga.

Pero ya hablé un poquito de eso en la publicación pasada.

El Iniciado te dice que el Universo es unión; esto significa que no importa qué tanto intentemos disecarlo, partirlo en pedazos o explicar por qué los malditos lunes no paran de apestar, siempre vamos a tener un poquito de razón y estar un poquito equivocados. 

Y esto pasa porque, si el universo es tan grande que nunca lo vamos a acabar de conocer; si es unión como dicen los iniciados, entonces siempre que lo fragmentamos para intentar comprenderlo dejamos una fracción gigante fuera de nuestro discurso.

Es inevitable. Como dice mi autor favorito: si quisiéramos hacer un modelo del universo entero, este debería tener el tamaño del universo. Por eso cuando explicamos el porqué los lunes apestan dejamos afuera el tema de los impuestos, y cuando hablamos de los salarios de los políticos también dejamos afuera a los impuestos porque si no levantaríamos preguntas muy incómodas que nadie quiere responder.

Los iniciados eran unos necios insoportables que a fuerza querían tener un modelo capaz de explicarles toda la existencia. Por eso se inventaron cosas que a primera vista no dicen nada, como el fuego, el agua, el aire y la tierra, pero que cuando lo estudias lo suficiente se vuelven metáforas con sentido.

El problema es que funcionan. Y eso normalmente no sería un problema, pero es que todas las metáforas que se han inventado permiten explicar al universo igual de bien. Como ya te imaginarás, eso nos pone a pensar sobre quién tiene la razón única, verdadera y correctísima, porque macho alfa que se respeta y tiene problemas de inseguridad necesita conocer la verdad del universo.

Eso es lo que pasa cuando mezclas la espiritualidad con la política: el resultado se llama religión. Porque está bien decir que dios nos creó a todos, y decirlo como una metáfora para entender que el universo entero se mueve bajo una misma ley; los religiosos le llaman voluntad divina y los físicos ley natural, que dividen en cuatro fuerzas y sus interacciones; pero al fin y al cabo están hablando de lo mismo, solo que un modelo te permite dejar de llorar cuando tu mascota muere y el otro te permite navegar en internet. 


Pero cuando empiezas a matar a la gente por no tragarse tu metáfora de forma literal, algo está yendo muy, muy mal.

Verás, cuando empiezas a hablar de una verdad absoluta se crea en ese mismo momento el concepto de un error imperdonable. Convertir esa dualidad en el "bien" y el "mal" se vuelve un saltito en la lógica tan insignificante que sería una lástima no darlo, y pues nacen la virtud y el pecado... o el karma o qué se yo; si te metieras un poco en las obras originales de los Maestros que escribieron esas doctrinas, te darías cuenta de que ellos pensaban que el universo es unión y, bueno, cíclico, así que lo mejor que puede hacer una persona con sentido común es trascenderlo, liberarse de sus ataduras, y convertir toda la oscuridad dentro de tu corazón en amor por el prójimo aunque te roben tus vacas.

Sí, buen, ahí es donde se vuelve complicado, porque el amor sin condiciones no convence feligreses.

Así que, mientras las religiones se inventaban nuevos enemigos, los iniciados se intentaban adaptar a sus tiempos e inventaron formas de trascender el mundo sin hacerse objeto de multitudes enardecidas. Lo primero que se les ocurrió, benditas sean sus mentesitas maquiavélicas, fue embriagarse con el resto de la tribu y comer hongos y otras plantas extrañas como si no hubiera mañana.

Oye, me agrada la idea; si hay otro camino para la iluminación, seguro que no es tan bueno. Pues la sociedad acabó por adoptar la moral y lamentable sobriedad de los católicos, así que se acabó la fiesta y los iniciados acabaron por decir que el único camino era el ascetismo, la mortificación, la perfección de la voluntad. 

Lo que uno hace por salvarse de la hoguera.

Ni tardos ni perezosos, la gente empezó a considerar estos caminos a la iluminación como "buenos" y "malos", y los iniciados pensaron que algo habían hecho mal por que el universo es unión, ¿recuerdas?; si todo lo que queremos es encontrar la eternidad (claro... nada más eso), pues no tenemos nada que hacer intentando convencernos de seguir "el camino de la izquierda" o "el camino de la derecha", es decir, el ascetismo o el exceso, porque "son mejores para el espíritu".

Mejor hay que ser razonables y encontrar el punto medio. Puedes embriagarte pero no demasiado; hay que tener voluntad, pero dejarte convencer si alguien muy guapo te hace ojitos. Todos ganan. Este es el camino medio, y el punto donde todo se va al demonio porque después se inventaron su @&€&@&€ del cuarto camino y ahora sí se nos descontroló el changarro. #Ayuda.

Porque el cuarto camino empezó a hablar de todo tipo de cosas raras como falsos centros emocionales y el ego y qué se yo; todo eso suena muy bien a primera vista, pero cuando los examinas un poquito te das cuenta de que rompen con la única tradición que se ha mantenido hasta la fecha por todas las corrientes de iluminados: pensar que el universo entero es unión.

Quiero decir, si el ego es malo, entonces el hijo de &€ta no debería existir, ¿cierto? Es el enemigo a vencer. 

Y eso es una tontería, porque el ego es una función del cerebro. Si está mal, entonces los seres humanos estamos mal. De fábrica.


Verás, los iniciados no creían en eso del camino del exceso, del santo asceta, del término medio; solo son una metáfora para decirnos que ser humanos está terriblemente bien.

No tenemos que cambiar nada. No podemos cambiar nada. Podemos aceptarnos, y solo así podremos amar al prójimo con todas nuestras fuerzas. Porque solo el amor nos permite dejar de lastimarnos. Todo lo demás es hacerse pendejos.

martes, 7 de junio de 2016

15. La ciencia natural y la ciencia del espíritu.

Si hay algo que le encanta a los iluminados es decir que el universo es Uno, y después hacer toda una filosofía en torno a las divisiones que se inventan.

Por ejemplo, el judío te dice que dios es uno, y luego te da setentaypico nombres para conocerlo; te dice que ama a toda su obra por igual, y después la divide en jerarquías; te dice que todos somos sus hijos, pero los profetas son así como los consentidos que le caen bien a papá.

Porque a todos nos quiere, pero eso no quiere decir que todos tengamos que caerle bien.

El alquimista te dice que el universo es unión, y luego se dedica a dividirlo en agua, fuego, y el resto del circo que todo mundo conoce gracias al #Avatar Aang. También utiliza la metáfora del sulfuro, la sal y el mercurio para describir... Espera, espera.... Dije algo importante: todo esto es una metáfora.

Si hoy en día intentas hablar con un científico de las imágenes religiosas, se van a reír de ti con un aire de superioridad diciendo: "vamos chico, no me vengas con esas historias; no me puedes pedir que crea en tus cuentos y leyendas". Porque las únicas personas que son más fanáticas en cuanto a la religión que sus propios adeptos, son los científicos. Ellos no piensan que pueda haber algo detrás de la tradición más vieja del mundo.

Quiero decir, hay teóricos como Emilio Durkheim (espero no estarlo confundiendo con otro sociólogo) que dicen que la civilización humana empezó con el nacimiento la religión. Y es que, en la época de las cavernas, no podías llegar con un barbudo que todavía no terminaba de superar sus genes de simio para decirle: "si le rezas a mi dios y me pagas tributo, vas a tener buena suerte". Se hubiera tardado más o menos 20 segundos en presentarte el lado puntiagudo de su lanza, dependiendo de tu habilidad para correr.

Pero aunque la religión no haya sido el origen de nuestra cultura, algo debe de tener la @&ta imagen del bisonte para que la hayamos alabado por siglos y milenios. Seguro, las imágenes religiosas cambian, pero el sentimiento no.

Y es que dividir al mundo en sus componentes es algo tan útil, que en nuestros días seguimos venerando la bendita técnica. Le llamamos ciencia. Bueno, como dije, las imágenes cambian, pero el sentimiento es el mismo.



Queremos entender al universo. Esta necesidad por conocer nos ha llevado a explicarlo de tantas maneras, tan ridículas, que no sé como la gente puede seguir tomándoselas en serio. Quiero decir, ¿sabes cuantas veces ha cambiado la física desde hace dos o tres siglos? No sé cuanto tiempo van a poder engañar a la gente.

Porque si un religioso llegara un día y te dijera: "¡lo siento! ¡Me equivoqué! Dios no creó al mundo, fue un grupo de bisontes con poderes mágicos. Lo descubrimos a penas ayer", lo mandarías al infierno de los bisontes mágicos en un dos por tres.

Pero si un científico llega a decirte "lo siento, me equivoqué, el universo no tiene 4 fuerzas fundamentales sino 5" o "hey, esto es incómodo, pero las leyes de la física no se cumplen siempre, aquí está este nuevo invento llamado relatividad", pues todo mundo parece dispuesto a creerle. Incluso le llaman progreso.

Bueno, puedes argumentar que la ciencia toma las evidencias experimentales para crear sus teorías, pero eso no cambia el hecho de que los científicos veneren una metáfora. Quiero decir, si en vez de decir que el universo se rige por cuatro fuerzas fundamentales (el electromagnetismo, la gravedad, la interacción fuerte y la interacción débil) dijeras que Dios en toda su gloria dividió el universo en 4 elementos, entonces la ciencia se empieza a parecer endemoniadamente a la alquimia.

La metáfora es diferente, claro, pero puedes explicar los mismos fenómenos una vez que tienes la evidencia. Lo único que hace diferente a la ciencia y a la religión es, en primer lugar, que los dirigentes religiosos son absurdamente más adinerados que los científicos y, en segundo lugar, que los científicos de hoy tienen mejores instrumentos de investigación.


Pero la mente humana necesita divisiones para poder crear algo nuevo. En la próxima entrada hablaremos de cómo el misticismo dividió al espíritu humano para poder crear una experiencia llamada "iluminación".

Y es que hacen trampa. Igual que los científicos observan los resultados de sus experimentos y los explican a través de modelos matemáticos, los iluministas observan que la mayoría de los seres humanos son unos idiotas, y le llaman al proceso de convertirse en personas decentes: "despertar".

Esa es la ventaja del modelo religioso. Que nos permite analizar la mente humana, el espíritu, o lo que sea que nos hace odiar los lunes y esperar a que llegue el viernes.

Porque solo así, pensando que nuestro miedo, angustia, violencia y soledad es algo que podemos entender, lograremos desarrollar métodos para cambiarla. A través de la metáfora, que es la ciencia de la percepción.

jueves, 26 de mayo de 2016

15. Alquimia, budismo, vida eterna.

En este universo existen miles de millones de eventos que no podemos percibir, porque somos seres humanos finitos y con limitaciones. Sin embargo, nos gusta pensar que entendemos a la Realidad, así con mayúscula.

Esta creencia es muy inconsciente porque rara vez pensamos acerca de nuestra experiencia, a menos que sea para juzgar si es digna de capturar en un selfie. Sin embargo, tenemos creencias que determinan nuestra realidad. Tristemente, una de esas creencias es pensar que somos inmortales.

Pero, como todas las cosas que pasan dentro de nuestra cabeza, esto no es universal. De hecho, esta tendencia de pensar que vamos a vivir para siempre es uno de los principales síntomas de esa condición extraña pero contagiosa que llamamos "civilización". A ninguna persona civilizada en este mundo le gusta pensar en la muerte, y nuestra sociedad está dispuesta de forma que podamos esconderla.

A menos que te guste Game of Thrones, pero incluso a G. R. R. Martin le dio miedo matar a Jon Snow. 

Sin embargo, el año 2016 ha tenido la mala costumbre de recordarnos una y otra vez que la muerte llega para todos llevándose a los mejores artistas de Rock and Roll. Seguro que no se ha llevado al Komander porque quiere recordarnos que hay cosas peores que morir. Por ejemplo, estar en uno de sus conciertos. 

Bueno, entre tanta vida y muerte, y la música que acompaña a las dos, los seres humanos queremos buscar algo permanente. Algo duradero. Algo eterno. No es tan fácil porque ningún ser humano, desde el principio de la historia, ha logrado vivir para siempre; si hay alguien que lo haya logrado, tuvo la sensatez de no contárselo a nadie para evitar convertirse en el conejillo de indias más viejo del mundo.

Los dos caminos que ha tomado el ser humano para encontrarse con la eternidad son: llenarse de cosas y logros que nos den valor ante nuestros semejantes, pensando que así viviremos para siempre en su memoria. Por supuesto, los seres humanos somos tan ingratos que nos olvidamos hasta del tipo que inventó el papel de baño, así que no pongas tus esperanzas en eso.


El segundo camino que nos inventamos para ser inmortales, o por lo menos convencernos de que lo somos, es la religión; pero no me voy a meter con eso porque sería tan fácil como cazar ratones en la cámara de diputados, donde la mayoría están tan gordos que ni siquiera podrían correr. Bueno, tú sabes a lo que me refiero.

Pero en las sociedades más "primitivas", como por ejemplo en todas las culturas que han desarrollado un camino para entrar al paraíso en vida, se acepta la muerte como un evento inevitable en la vida de todos los seres. Un día, dice la física, el universo mismo va a morir, y con el hasta la parca va a perder la vida por no tener a nadie más a quien llevarse.

Qué pensamiento tan deprimente. 

Tal vez por eso, para no deprimirse sin tener que negar el final que todos compartimos,  aceptaron en su filosofía que todo el universo está en constante movimiento. Los alquimistas chinos (los taoístas, para los compadres) hicieron pequeño libro que describe al universo como un lugar cambiante. Se llama I Ching, y la mayoría de los occidentales que lo conocen piensan que es una herramienta de adivinación.

Los budistas, en cambio, te tratan de ayudar a relajarte diciéndote que al morir tu esencia va a regresar a la tierra y vas a volver a vivir. Esto suena bien, pero entonces tienes que volver a aguantar una infancia donde te tienes que dormir temprano, una adolescencia en la que te dejan en "visto", y una edad adulta en la que tienes que trabajar; por eso te recomiendan meditar, para perder todos tus apegos terrenales y trascender este plano material.

Me parece que le dieron en el clavo, porque esa filosofía te pide que seas feliz y busques la paz en esta vida; además, te asegura que lo peor que puede pasar es que te den otra oportunidad para intentarlo.

En mi opinión, esa es la respuesta más práctica para la mayor encrucijada del ser humano. No sabemos qué pasa después de la muerte, y cuando lo averiguamos ya no podemos contarle a nadie, así que da igual.


Pero la vida es muy importante; tenemos que vivir bien, disfrutar lo que hacemos, porque lo único que tenemos es la capacidad para decidir nuestra próxima acción.

Solo así podemos expresar nuestra esencia. Aceptando que somos acciones, un proceso que no es eterno pero que se renueva con cada nueva decisión. Así podemos decidir amar, porque es lo único que durará para siempre.

domingo, 22 de mayo de 2016

15. William Blake y la medicina infernal.

Si la señorita Rowling hubiera escrito #HarryPotter como entretenimiento menos infantil, este seguramente hubiera sido uno de los títulos de sus libros. Nos hace pensar en pócimas y conjuros, en la magia más negra y un legendario hechicero. Pero ella no escribió la historia de William Blake; más bien era un poeta de esos que se estudian en clase de literatura inglesa.

Bueno, antes que nada, me gustaría decir que hay algunos cuantos personajes famosos en la literatura y las artes que a la cultura popular le gusta fingir que no fueron brujos. Por ejemplo, Mozart era un masón que ocultaba algunas enseñanzas de la orden entre sus obras; Lewis Carroll, autor de Alicia en el país de las maravillas, hace oscuras pero constantes referencias a la Kabbalah, el estudio místico-matemático del Universo; y luego esta el hijo de &@ta William Blake.

Mira, no es que yo personalmente me ofenda porque el muy chacal puso al alcance de todo mundo los secretos de los alquimistas. La gente lo hace todo el tiempo, pero por lo menos tienen la decencia de esconder lo que saben un poquito. Blake, con ese nivel de descaro reservado para los místicos que se ríen de la inquisición desde la seguridad de un país protestante, declaró que la división entre el cuerpo y el alma es ficticio y producto de una mala interpretación de la Palabra. Seguro que a algunos sacerdotes les dio el patatús cuando escucharon eso.

Blake pensaba que la divinidad y el deseo, la razón y la energía sin forma eran una sola cosa; como polos opuestos pero con la misma esencia. La oposición entre estos dos, que se parece más a un juego que a nuestra famosa guerra santa, le da color al universo y es la fuente de toda creatividad.

Esta idea de que los opuestos son uno y la misma cosa no es nueva; todas las tradiciones orientales tienen una variante de este principio, como el Yin y el Yang de los chinos o el Yoni y Lingam de los hindúes. 


Pero esa no fue la verdadera bomba que William Blake dejó caer al pensamiento victoriano. Él propuso, varios siglos antes que los hippies amantes del LSD, que todo grano de arena es un universo infinito escondido por las "puertas de la percepción", en las famosas palabras del propio autor.

Esto es genial porque quiere decir que los seres humanos no estamos jodidos, como propone la doctrina del pecado original. Más bien somos un poco torpes porque nos gusta jugar a tener límites. 

Y este es todo el punto de la "medicina infernal" que William Blake pensaba era un corrosivo, porque no necesitamos algo que edifique más paredes sino aprender a derrumbarlas. 

En la próxima publicación aprenderemos la forma de hacer esto, pero primero hay que entender por qué digo que Blake era el alquimista de los infiernos.

Para él, la Gran Obra era sintetizar la propia esencia; no necesita existir algo más, no debemos buscar una transformación, sino liberarnos, porque los seres humanos tenemos un potencial endemoniado. A falta de mejores palabras: infinito.


Si comprendemos esto dejamos de buscar afuera. Eso es malo para todos los que te quieran vender la salvación. Pero es peor para los que están enamorados de las selfies.

Verás, para William Blake no existe nada en el ser humano que valga la pena salvar. No existen justos y los santos están condenados. Lo único que tenemos es la oportunidad de quemarnos, y de las cenizas crear algo más.

martes, 17 de mayo de 2016

14. La alquimia es amor; la iluminación es amor propio.

A los seres humanos nos gusta engañarnos. Por ejemplo, pensamos que la persona que nos gusta pero nos maltrata puede cambiar, que existe un partido menos corrupto que el otro, que la gente nos quiere por lo que somos y no por cómo la hacemos sentir... Espera, esta publicación empezó demasiado deprimente.

El caso es que mintiéndonos a nosotros mismos somos más felices. Es por eso que la humanidad, como un todo y sin excepciones, se miente a sí misma hasta creer que está separada del resto del universo. Cuando hablamos del "yo", de la "individualidad", de la "identidad", estamos identificando una cosa que está perfectamente dividida de todo lo demás. De forma irreconciliable. Al menos eso quisiéramos pensar porque nos hace más felices.

¿Te imaginas sentirte parte de la humanidad, no como un individuo que pertenece al grupo, sino como una célula que conforma un superorganismo? Puede parecer genial porque tus orgasmos estarían multiplicados por 7 mil millones, pero también te verías obligado a sentir toda la tristeza y el dolor de tus hermanos.

Por eso digo que nadie quiere la iluminación.

Quiero decir, puedes pensar que el #Buda es el ser más feliz de todo el universo porque el budismo habla de trascender el sufrimiento, pero ya he dicho en muchas ocasiones que esa interpretación es un fraude tan grande que te la venden en el Oxxo con los @€&#$ tamales instantáneos "La Costeña". Fuchi.

El budista de a de veras jura que rechazará la iluminación, la entrada en el Nirvana y la paz verdadera, hasta que todos los seres conscientes en el universo alcancen el Despertar. Sí, también las plantas.

Eso significa que los Budas que han alcanzado la consciencia universal son monjes tipo Rambo que están dispuestos a soportar el sufrimiento de todo el universo, si tan solo con eso se ganaran el privilegio de aliviarlo por un segundo; aunque sea para un ser hermoso y brillante que tuvo la mala fortuna de nacer en el Samsara.

Yo no sé si podría rechazar el Nirvana. A veces ni siquiera puedo rechazar un #Chocolate a media dieta.


Pero el otro lado de la existencia tampoco es genial. #ErichFromm dice que la "separatidad", el sentimiento de estar solos y aislados, es una de las enfermedades más grandes de nuestra sociedad. La única cura, según nos dice el autor, es rendirnos ante nuestra necesidad e instinto de amar.

No es tan fácil como parece.

El #Amor es una de las cosas más difíciles de sentir, y mucho más aún de poder expresar. Necesitamos tener una identidad fuerte que nos permita ser individuos, que nos separe del resto, pero eso es solo la mitad del proceso.

La #Alquimia nos enseña que el verdadero camino es volver a disolvernos en la belleza de otro ser. "Separa, y vuelve a unir" es uno de los aforismos más importantes en el arte magno. Si nos dividimos, si nos hacemos individuos, es únicamente para ganar el privilegio de experimentar la unión plena, de disolvernos hasta la médula.

Por supuesto que eso da miedo. ¿Quién no le tendría miedo a algo así? Es una cosa terrible.

Es terrible y necesaria. Sentir que estamos separados nos está matando. No solo decimos tonterías como "soy único y diferente", que nos hacen víctima de un troleo bien justificado por Facebook; pensar que somos seres aislados nos hace creer que nuestras acciones solo nos afectan a nosotros o, peor aún, nos impide tomar la responsabilidad de nuestros actos escudándonos en el grupo.

No podemos remediar esto con campañas sociales; mientras "la sociedad" siga siendo un colectivo sin cara ni forma, mientras no podamos entender que se trata de individuos íntimamente conectados entre sí, no tenemos la posibilidad de hacer acciones conjuntas que puedan transformar nuestro futuro.


Ese es el verdadero secreto de la unión de los opuestos: unir la llama individual de cada quien con el mar de estrellas que llamamos experiencia. 

Se trata de amarnos a nosotros mismos, hasta ganarnos el derecho de amar a los demás. Una vez que logramos eso, solo tenemos que practicar el amor hasta extenderlo a todo el universo. Si... "Solo" eso.


14

La Templanza.

Imagen: una mujer sosteniendo dos jarras a niveles desiguales, intercambiando agua entre ellas. El flujo no obedece a la gravedad. Ella representa la unión de lo femenino y masculino; también, sin embargo, de lo terreno y la divinidad.

Atribución alquimista: Sagitario

La Meditación:

1.- Piensa con qué te identificas.
Una profesión, una afición, una posición social.
2.- Observa tu respiración.
3.- Cambia el ritmo de tu respiración. Hazla más profunda o más superficial.
Ahora que ha cambiado tu respiración, ¿sigues siendo tú?
¿Si cambiara tu profesión, aficiones o posición social, seguirías siendo tú?
4.- Observa tu respiración, sin controlarla.

Siempre digo que observar la respiración es la meditación más importante, pero no sirve de nada. La única utilidad del ejercicio es hacerte consciente del observador o, en términos más prácticos, de tu capacidad de observar.

Esa es la esencia.

Es lo que las escuelas de misticismo pretenden ayudarte a encontrar.

Identificarte con esa capacidad de observar, y no con los accidentes que entran en su campo perceptual, es la meta verdadera de la Alquimia.

Como en el ejercicio anterior, si tienes una baraja, puedes ayudarte observando la carta del #Tarot; si no, solo enfócate en poner atención.

martes, 10 de mayo de 2016

14. La alquimia te enseña a aceptar el amor.

El mundo es un lugar hermoso. Tiene gatos y chicas guapas, perros y chicos con abdomen de hierro. Lo malo es que a los feos nos toca querer a los perros y gatos, mientras que las chicas guapas se divierten con los chicos de abdomen sensual. Por eso es importante tener algo más en la vida, como un corazón de oro. Para que puedas ser el "sí, está horroroso, pero al menos tiene buenos sentimientos" de algún alma desprevenida que se vaya a enamorar de ti.

La alquimia es un manual para tener buenos sentimientos. Eso me hace pensar, aunque sería muy atrevido asegurarlo, que el Arte Magno fue creado por los feos. 

Por eso es la cosa más genial del universo. Tiene que serlo, para mantener feliz a esa gente que nadie la quiere, de las que abundan en la viña del señor.

En un esfuerzo por mantenernos a todos felices, los antiguos alquimistas crearon un método para volvernos seres completos, radiantes, y más que nada suficientes. Es decir, la #Alquimia es la creencia irracional de que los seres humanos no necesitamos acomodarnos a un molde para merecer amor.

Principalmente porque predica el amor a uno mismo. 

Quiero decir, si dependiéramos del exterior, entonces estaríamos íntegramente jodidos. Pero nadie puede ser feliz buscando más allá de sí mismo. Afortunadamente, la Alquimia también es un arte que te enseña cómo regresarle el voto de confianza al único juez que vale para tu vida: tú mismo.

Lo malo es que tantas metáforas nos han hecho pensar que tenemos que utilizar la meditación y entender no sé cuántos símbolos para aprovechar el conocimiento de los alquimistas.

Pues no.


El único aforismo que vale es: "omni qua sunt, lumina sunt". Para los que no hablan brujo medieval, o sea latín, esto significa: "todo lo que es, es luz". Esto quiere decir que no importa lo que hagas para convertirte en un ser radiante y digno de amor, nada sirve porque ya eres luminoso. 

Es como si entrenaras toda tu vida para correr los 400 metros planos, y el día de las #Olimpiadas empiezas en la línea de meta. Eso, por supuesto, haría enojar a toda la gente que sigue practicando porque pensó que tendría que correr.

Pero no hay que correr a ningún lado. Hay que aceptarnos como somos, con defectos y todo, porque solo así podemos darnos cuenta de que no hay nada que buscar, nada que pedirle a un universo que está hecho de luz.

Bueno, nadie va a aceptar eso.

Por eso nacieron las sociedades de Iniciados; porque el universo no es tan lindo como quisiéramos, y a nadie le gusta la idea de ser conformista.

Mis publicaciones tienen dos propósitos. El primero es rescatar el mensaje más antiguo de todos: que dios es amor, y todos somos hijos de este amor universal también sean unos hijos de @&ta. Una vez que amas todo lo que existe, dejas de sufrir. Ese es el verdadero secreto de la iluminación, pero no lo vas a alcanzar ni con dinero ni meditando.

Lo siento.

El segundo propósito en enseñarte algunos ejercicios y corrientes que han hablado acerca de la meditación, pero sobre todo demostrarte que hay alternativas mejores que el sufrimiento. 

No pretendo hacerme pasar por un gurú, porque no me gustan. Pero si lo que quieres es tomar el control de tus emociones, retomar el derecho a decidir qué quieres opinar acerca de tu vida, entonces tienes miles de opciones.

Algunas de ellas hasta funcionan.


Por eso siempre hablo de la alquimia. Porque hoy en día ya nadie, sin importar quién sea, va a creer que la metáfora de convertir el plomo en oro y todo ese discurso es literal.

Es la forma más fácil de hacerte pensar que puedes controlar tu vida, si te tomas el tiempo para aprender cómo.


La próxima publicación desmitificaré uno de los símbolos más importantes de la alquimia: la unión de los opuestos en una sola sustancia. Por supuesto que no hablo de mezclar un Jaggermeister y #RedBull. Date una vuelta este sábado para conocer el significado de la metáfora, con un ejercicio y una explicación marca #AlquimiaCognitiva.

jueves, 5 de mayo de 2016

14. La alquimia es hacer el amor.

Una de las cosas más tristes en este universo, sin lugar a dudas, es la separación.

Nos duele cuando nos separamos de una persona, porque se va y nosotros nos quedamos. Nos duele estar separados de la gente que amamos, aunque la comunicación instantánea hace que todo eso sea más soportable. Nos duele estar separados de nuestras metas y sueños, porque la verdad es que a los seres humanos nos encanta quejarnos.

La separación es tan hija de &@ta, que el psicoanalista #ErichFromm le dedicó todo un libro llamado "#ElArteDeAmar". En este pequeño, pero interesante documento, Fromm propone que la gente está triste, tiene conflictos y todo eso porque nos sentimos solos.

Piénsalo por un segundo. Si tú pensaras que las acciones que tomas en contra de los demás, también te afectan a ti mismo, no serías un patán. Serías una persona amable, porque si hay algo que a la gente nos revienta más que estar solos, es sufrir por las ching&@€$ de alguien más.

Tal vez por eso, al final del día, preferimos sentirnos separados antes que tener que aguantar tanto drama.


Al menos eso quisiéramos creer. Yo pienso, igual que el buen Erich Fromm, que preferimos sentirnos separados porque nunca, nunca hemos sentido la dicha verdadera de disolvernos en otra persona. Eso es lo que llaman #Amor.

Y esa es, por supuesto, la meta final de la alquimia. Uno de los principios más conocidos del Arte Magno, si acaso se le puede llamar "conocido" al cuerpo de conocimientos que le dio su significado a la palabra "hermético", es: "separa, y vuelve a unir". La parte de separarnos es sumamente fácil porque, al menos la mayoría de nosotros, ya nos sentimos así. 

Lo difícil es volver a unirnos; recuperar este sentido de pertenencia. Es tan difícil porque nadie quiere perder su condición de individuo, entregar su identidad. Así suena cuando nos hablan del amor, pero nada está mas lejos de la verdad.

Amar a otro ser significa respetarlo. Es adorar su esencia y toda su expresión a tal grado que nos haga felices experimentarlo sin juicios.


Así la desdicha de vivir separados se convierte en una oportunidad interminable de volvernos a unir con el ser amado, sin deformarlo con exigencias. De entregarnos sin ser absorbidos.

Por eso la alquimia es el arte de hacer el amor: es entender que estamos separados, respetarnos en la unión, y disfrutar el universo que nos permite jugar nuestro papel en este divino escenario. Porque todo lo que existe es sagrado. No lo digo yo, lo dice William Blake.

martes, 3 de mayo de 2016

14. La meta de la alquimia es comer sin engordar.

Muchas cosas se han hablado acerca de la #Alquimia, sus métodos y su propósito. Nadie, en toda la historia ha dicho que su fin principal es comer sin engordar. Es porque no saben nada de alquimia.

Si supieran lo más mínimo del Arte Magno, en seguida se darían cuenta de que los seres humanos solo son felices cuando comen #Chocolate, porque todo lo demás acaba por cansarnos. Por supuesto que también nos cansamos del chocolate, pero entonces pasamos a ser una especie rara y distinta, que solo se parece a la humanidad en forma superficial.

Bueno, a fin de cuentas esa es la meta de la alquimia: convertirte en una especie distinta que no se preocupa cuando hay crisis, ni se deprime cuando le va mal. ¿Te puedes imaginar una cosa así? Siempre que lo intento, acabo con la imagen mental de mí mismo llegando al funeral de alguno de mis amigos, con una sonrisa de galán de tercera. No sé, pienso que eso no me haría una persona popular.

Pero, ¿a quién le importa? No vinimos al mundo para ser populares. Vinimos para ser felices, o cuando menos gordos, que es la prueba material de que no nos ha faltado nada en la vida y, más bien, hemos conocido la abundancia.

Esa es la enseñanza principal del Arte Magno: que todos somos luz, todo lo que existe brilla, y a nadie le importa si eres gordo, bonito ni calvo. Somos la materia prima de la Piedra Filosofal. No somos parte del universo, carajo, somos universo. 


Por eso la gente ya no cree en la alquimia. Después de todo, ¿qué significa decir que "somos universo"? Claro, es una frase bonita, y seguro te llevas unos cuantos likes si la compartes en tu Facebook. De hecho, dicen los alquimistas que compartir mi blog en tus redes sociales es el verdadero secreto de la felicidad. En serio, ¡pruébalo! Decir este tipo de cosas es lo que le da mala fama a las tradiciones como el Yoga o la alquimia.

Pero, en serio, comparte mi blog.

Porque nadie en toda la historia de la Iniciación te ha prometido liberarte del sufrimiento. Bueno, Siddhartha el Buda si lo prometía, pero el hijo de @&ta te pedía que dejaras de existir para lograrlo, y así no cuenta. De hecho, los iniciados te dicen que dejes de quejarte porque la realidad es una belleza, y nos estás arruinando el paseo a todos con tanta protesta. 

Verás, para las religiones antiguas el ser humano es como una rueda. No te estoy diciendo gordo, tranquilo. Quiero decir que tenemos puntos altos y puntos bajos que no paran de girar, y lo único que determina nuestra realidad es la perspectiva que tenemos en un momento dado.

Por supuesto que no vas a manifestar un Ferrari de la nada solo por cambiar tu perspectiva, pero por lo menos vas a dejar de sufrir por no tenerlo, y eso hace toda la diferencia.

El verdadero secreto de la alquimia es unir lo sutil con lo espeso, el agua y el fuego, la luz con la oscuridad; traducido para la gente que no tiene su dotación de drogas a la mano, esto significa que tenemos que darnos cuenta de una vez que nada puede ser perfecto, pero nuestra opinión lo cambia todo.

Por eso tienes que engatusar a la gente diciéndole que puedes convertir todos los metales en oro, o comer sin engordar, o cualquier estafa que te sirva para ganarte algunos seguidores.

Si, bueno, lo siento por ese truco sucio, pero si ya llegaste hasta aquí, bien podrías terminar de leer el último párrafo.


Los alquimistas, esos hijos de... #PauloCohelo, solo quieren picarte la curiosidad para que piensen en algo más que la renta por un segundo. Quién sabe, a lo mejor te descuidas y aprendes a aceptar lo bueno y malo de tu vida. 

O por lo menos meditas un rato. Eso, dicen los neurólogos (estirpe menos embustera que los alquimistas), es la verdadera llave de la felicidad. Que no es tan buena como la iluminación, pero a la mayoría de los mortales nos funciona por lo mientras.

domingo, 24 de abril de 2016

13. La Muerte (no existe).

Cuando alguien empieza a estudiar el misterio del Tarot, una de las primeras cosas que aprende es que La Muerte, el arcano número 13, no tiene nombre. Según #Jodorowsky, una de las autoridades modernas más respetadas del tema, el Tarot de Marsella es uno de los más viejos y, ciertamente, es la primera baraja que tomó la forma medieval del Tarot y fue vendida al público.

Verán, antes de los Tarots franceses y españoles, de esos que se producen masivamente, las familias de aristócratas comisionaban sus propias barajas de juego; algunos lo hacían para introducir lentamente la digna tradición de los Templarios del Oriente a la sociedad europea, mientras que otros lo hacían porque los nobles templarios lo pusieron de moda. No eras nadie sin una baraja. Algo así como tener un iPhone en la edad media.

Al hacerse una moda, las cartas poco a poco fueron perdiendo el significado y misticismo original con el que fueron concebidas, hasta llegar con los benditos españoles que la hicieron una baraja de juego. Es decir, si todos sus nobles iban a tener una de cualquier forma, ¿por qué no utilizarla para jugar?

De por sí, los diseños de las cartas ya obedecían más los caprichos del diseñador familiar en vez de un patrón de enseñanzas místicas. Cuando se convirtieron en un juego "del dominio público" se acabó toda señal de que algún día fueron algo sagrado. Es decir, no puedes pensar que un juego de mesa en el que acabas de apostar tu granja y ganado, y encima perdiste, sea más que un invento del diablo para engatusar a los gentiles.

Sin embargo, igual que las películas de #BruceLee, también tuvo un efecto positivo. Así como la superestrella sínica nos enseñó que las artes marciales sirven para patearle el trasero a 45 malvivientes cuando se meten con tu restaurante familiar, también es cierto que popularizó una tradición espiritual importantísima de China; esto le permitió entrar a occidente y, por cada 10 maestros que enseñan a ser flexible y estúpido, hay uno que te enseña el Camino del Guerrero: a expresar amor a través de la fuerza interior y mejora continua.


De la misma forma, los venerables precursores de casinos en Las Vegas que utilizaron el Tarot para jugar le hicieron un enorme favor a la sociedad, en general analfabeta, de la Europa occidental al enseñarles a pensar en números. Esto tuvo la doble ventaja de que, en primer lugar, les enseñaron los números a la mayoría de la gente. En segundo lugar, y como consecuencia del primer efecto, también aprendieron a pensar en símbolos y representaciones.

Quiero decir, en la Europa de la edad media te enseñaban a creer que, si la biblia decía que una serpiente le habló a una chica desnuda y la convenció de comerse las manzanas del árbol del jefe, la gente de hecho pensaba que las serpientes hablaban y las manzanas eran cosa del diablo. Pensar en símbolos y representaciones significa que se te mueve la ardilla del cerebro lo suficiente para decir: "¡oye! ¡Tal vez es una metáfora! Tal vez es una bonita lección moral que nos enseña a no morder más de lo que podemos masticar, porque a lo mejor no estamos listos para las consecuencias. Tal vez no tiene nada que ver con serpientes que hablan".

No voy a decir que gracias a una cosa tan "simple" como es la baraja del Tarot, los campesinos medievales aprendieron a cuestionar el simbolismo de la Biblia y, eventualmente, rompieron el control tiránico de la iglesia católica. Tampoco voy a decir que las sociedad masónicas utilizaron esa misma baraja como el centro de sus enseñanzas por ser el único universo simbólico disponible en Europa que no controlaba la iglesia.

Lo único que quiero, es darte a entender la innegable importancia social, ideológica y por supuesto mística del Tarot para que entiendas por qué cuando digo: "en la baraja, el Arcano número 13 que representa a la muerte no tiene nombre" es algo muy, pero muy importante.

No es un accidente. Los editores de las cartas no se pasaron siglos cometiendo el mismo error de copiado, y posteriormente de impresión, por ser una manada de torpes.

Quiero decir, la gente moderna asume que la carta se llama "la muerte" porque la carta tiene un esqueleto con una guadaña gigante y está segando cristianos, de los que solo quedan sus cabezas. Pero... Bueno, supongo que tiene muchas interpretaciones.

Por algo no se llama "La Muerte". Quiero decir, las ediciones posteriores como el Tarot de Papus, con directa influencia del Tarot Marsellés, o el de Raider-Waite comisionado por los masones, ya tienen el nombre de la carta porque la enseñanza de los iniciados es que todo cambio es una muerte chiquita, y la muerte "grandota" no es nada más que otro cambio.


Eso es lo que piensa la gente que se dedica a estudiar el espíritu: que somos eternos, porque el universo nunca muere; solo cambia.

Tal vez por eso, los primeros editores se negaron a ponerle nombre al esqueleto, y por esa misma razón le pusieron "La Muerte": para recordarnos que es un símbolo, una metáfora. Que solo la eternidad del amor es real.

13

XIII (también llamado "La Muerte").

Imagen: un esqueleto cortando la cabeza de un aldeano y un rey. Huesos regados y flores creciendo en un campo muerto, pero fértil. A veces se muestra cortando su propio pie, porque todo cambia: hasta la muerte puede morir).

Atribución alquimista: Escorpión.

La meditación:

1.- Date cuenta de que todo cambia.
Acéptalo, o aférrate a las cosas.
2.- Date cuenta de que tú mismo vas a cambiar.
Nada permanece. Tú tampoco. Nada muere. Tú tampoco.
3.- Date cuenta de que puedes llorar, o aceptar, que nada es eterno.
El universo no cambia por tus ideas pero, para ti, hacen toda la diferencia.
4.- Date cuenta de que tus creencias también van a cambiar.
Si te apegas a un sentimiento, no te preocupes: vas a dejar de sufrir con el tiempo. Entrégate al momento presente. Si eres una persona desapegada, no te preocupes: ya encontrarás algo que llene tu corazón tanto que no lo puedas dejar salir. Entrégate, igual, al momento presente.

La meditación consiste en aceptar el cambio. Como en el ejercicio anterior, si tienes una baraja, puedes ayudarte observando la carta del #Tarot; si no, solo enfócate en poner atención.