martes, 17 de mayo de 2016

14. La alquimia es amor; la iluminación es amor propio.

A los seres humanos nos gusta engañarnos. Por ejemplo, pensamos que la persona que nos gusta pero nos maltrata puede cambiar, que existe un partido menos corrupto que el otro, que la gente nos quiere por lo que somos y no por cómo la hacemos sentir... Espera, esta publicación empezó demasiado deprimente.

El caso es que mintiéndonos a nosotros mismos somos más felices. Es por eso que la humanidad, como un todo y sin excepciones, se miente a sí misma hasta creer que está separada del resto del universo. Cuando hablamos del "yo", de la "individualidad", de la "identidad", estamos identificando una cosa que está perfectamente dividida de todo lo demás. De forma irreconciliable. Al menos eso quisiéramos pensar porque nos hace más felices.

¿Te imaginas sentirte parte de la humanidad, no como un individuo que pertenece al grupo, sino como una célula que conforma un superorganismo? Puede parecer genial porque tus orgasmos estarían multiplicados por 7 mil millones, pero también te verías obligado a sentir toda la tristeza y el dolor de tus hermanos.

Por eso digo que nadie quiere la iluminación.

Quiero decir, puedes pensar que el #Buda es el ser más feliz de todo el universo porque el budismo habla de trascender el sufrimiento, pero ya he dicho en muchas ocasiones que esa interpretación es un fraude tan grande que te la venden en el Oxxo con los @€&#$ tamales instantáneos "La Costeña". Fuchi.

El budista de a de veras jura que rechazará la iluminación, la entrada en el Nirvana y la paz verdadera, hasta que todos los seres conscientes en el universo alcancen el Despertar. Sí, también las plantas.

Eso significa que los Budas que han alcanzado la consciencia universal son monjes tipo Rambo que están dispuestos a soportar el sufrimiento de todo el universo, si tan solo con eso se ganaran el privilegio de aliviarlo por un segundo; aunque sea para un ser hermoso y brillante que tuvo la mala fortuna de nacer en el Samsara.

Yo no sé si podría rechazar el Nirvana. A veces ni siquiera puedo rechazar un #Chocolate a media dieta.


Pero el otro lado de la existencia tampoco es genial. #ErichFromm dice que la "separatidad", el sentimiento de estar solos y aislados, es una de las enfermedades más grandes de nuestra sociedad. La única cura, según nos dice el autor, es rendirnos ante nuestra necesidad e instinto de amar.

No es tan fácil como parece.

El #Amor es una de las cosas más difíciles de sentir, y mucho más aún de poder expresar. Necesitamos tener una identidad fuerte que nos permita ser individuos, que nos separe del resto, pero eso es solo la mitad del proceso.

La #Alquimia nos enseña que el verdadero camino es volver a disolvernos en la belleza de otro ser. "Separa, y vuelve a unir" es uno de los aforismos más importantes en el arte magno. Si nos dividimos, si nos hacemos individuos, es únicamente para ganar el privilegio de experimentar la unión plena, de disolvernos hasta la médula.

Por supuesto que eso da miedo. ¿Quién no le tendría miedo a algo así? Es una cosa terrible.

Es terrible y necesaria. Sentir que estamos separados nos está matando. No solo decimos tonterías como "soy único y diferente", que nos hacen víctima de un troleo bien justificado por Facebook; pensar que somos seres aislados nos hace creer que nuestras acciones solo nos afectan a nosotros o, peor aún, nos impide tomar la responsabilidad de nuestros actos escudándonos en el grupo.

No podemos remediar esto con campañas sociales; mientras "la sociedad" siga siendo un colectivo sin cara ni forma, mientras no podamos entender que se trata de individuos íntimamente conectados entre sí, no tenemos la posibilidad de hacer acciones conjuntas que puedan transformar nuestro futuro.


Ese es el verdadero secreto de la unión de los opuestos: unir la llama individual de cada quien con el mar de estrellas que llamamos experiencia. 

Se trata de amarnos a nosotros mismos, hasta ganarnos el derecho de amar a los demás. Una vez que logramos eso, solo tenemos que practicar el amor hasta extenderlo a todo el universo. Si... "Solo" eso.


14

La Templanza.

Imagen: una mujer sosteniendo dos jarras a niveles desiguales, intercambiando agua entre ellas. El flujo no obedece a la gravedad. Ella representa la unión de lo femenino y masculino; también, sin embargo, de lo terreno y la divinidad.

Atribución alquimista: Sagitario

La Meditación:

1.- Piensa con qué te identificas.
Una profesión, una afición, una posición social.
2.- Observa tu respiración.
3.- Cambia el ritmo de tu respiración. Hazla más profunda o más superficial.
Ahora que ha cambiado tu respiración, ¿sigues siendo tú?
¿Si cambiara tu profesión, aficiones o posición social, seguirías siendo tú?
4.- Observa tu respiración, sin controlarla.

Siempre digo que observar la respiración es la meditación más importante, pero no sirve de nada. La única utilidad del ejercicio es hacerte consciente del observador o, en términos más prácticos, de tu capacidad de observar.

Esa es la esencia.

Es lo que las escuelas de misticismo pretenden ayudarte a encontrar.

Identificarte con esa capacidad de observar, y no con los accidentes que entran en su campo perceptual, es la meta verdadera de la Alquimia.

Como en el ejercicio anterior, si tienes una baraja, puedes ayudarte observando la carta del #Tarot; si no, solo enfócate en poner atención.

1 comentario:

  1. - Pareciera que el blog es un ejercicio de autodescubrimiento, y es un buen ejercicio : )
    - Para algunos lectores, es más valioso que el blog esté dirigido a él/ella, y permitirles ir un poco más allá de sí mismos. No nada más una descarga informativa con análisis embebido.
    - Está bien leer tanta tinta y papeles (libros), pero no dejan ser opiniones/percepciones de otros. Por mucho que uno lea y estudie el cómo levantar pesas, uno no va crear músculo. Estamos aquí para aprender del libro que es la vida.
    - En el sendero de la iluminación, la teoría es como una linterna en el camino, la práctica es la que nos va proporcionando la sabiduría necesaria para alcanzarla. Hay que pasar de la sofía a la frónesis; de la sabiduría teórica a la práctica, proporcionada por la experiencia.
    - En el momento adecuado cada uno nos daremos cuenta que la verdad no está afuera, y no solo lo 'sabremos', sino que así actuaremos y nos nutriremos de la verdadera fuente de sabiduría, para en dado momento eliminar la ilusión de la separación de 'la fuente' y 'el yo'.

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