domingo, 24 de abril de 2016

13. La Muerte (no existe).

Cuando alguien empieza a estudiar el misterio del Tarot, una de las primeras cosas que aprende es que La Muerte, el arcano número 13, no tiene nombre. Según #Jodorowsky, una de las autoridades modernas más respetadas del tema, el Tarot de Marsella es uno de los más viejos y, ciertamente, es la primera baraja que tomó la forma medieval del Tarot y fue vendida al público.

Verán, antes de los Tarots franceses y españoles, de esos que se producen masivamente, las familias de aristócratas comisionaban sus propias barajas de juego; algunos lo hacían para introducir lentamente la digna tradición de los Templarios del Oriente a la sociedad europea, mientras que otros lo hacían porque los nobles templarios lo pusieron de moda. No eras nadie sin una baraja. Algo así como tener un iPhone en la edad media.

Al hacerse una moda, las cartas poco a poco fueron perdiendo el significado y misticismo original con el que fueron concebidas, hasta llegar con los benditos españoles que la hicieron una baraja de juego. Es decir, si todos sus nobles iban a tener una de cualquier forma, ¿por qué no utilizarla para jugar?

De por sí, los diseños de las cartas ya obedecían más los caprichos del diseñador familiar en vez de un patrón de enseñanzas místicas. Cuando se convirtieron en un juego "del dominio público" se acabó toda señal de que algún día fueron algo sagrado. Es decir, no puedes pensar que un juego de mesa en el que acabas de apostar tu granja y ganado, y encima perdiste, sea más que un invento del diablo para engatusar a los gentiles.

Sin embargo, igual que las películas de #BruceLee, también tuvo un efecto positivo. Así como la superestrella sínica nos enseñó que las artes marciales sirven para patearle el trasero a 45 malvivientes cuando se meten con tu restaurante familiar, también es cierto que popularizó una tradición espiritual importantísima de China; esto le permitió entrar a occidente y, por cada 10 maestros que enseñan a ser flexible y estúpido, hay uno que te enseña el Camino del Guerrero: a expresar amor a través de la fuerza interior y mejora continua.


De la misma forma, los venerables precursores de casinos en Las Vegas que utilizaron el Tarot para jugar le hicieron un enorme favor a la sociedad, en general analfabeta, de la Europa occidental al enseñarles a pensar en números. Esto tuvo la doble ventaja de que, en primer lugar, les enseñaron los números a la mayoría de la gente. En segundo lugar, y como consecuencia del primer efecto, también aprendieron a pensar en símbolos y representaciones.

Quiero decir, en la Europa de la edad media te enseñaban a creer que, si la biblia decía que una serpiente le habló a una chica desnuda y la convenció de comerse las manzanas del árbol del jefe, la gente de hecho pensaba que las serpientes hablaban y las manzanas eran cosa del diablo. Pensar en símbolos y representaciones significa que se te mueve la ardilla del cerebro lo suficiente para decir: "¡oye! ¡Tal vez es una metáfora! Tal vez es una bonita lección moral que nos enseña a no morder más de lo que podemos masticar, porque a lo mejor no estamos listos para las consecuencias. Tal vez no tiene nada que ver con serpientes que hablan".

No voy a decir que gracias a una cosa tan "simple" como es la baraja del Tarot, los campesinos medievales aprendieron a cuestionar el simbolismo de la Biblia y, eventualmente, rompieron el control tiránico de la iglesia católica. Tampoco voy a decir que las sociedad masónicas utilizaron esa misma baraja como el centro de sus enseñanzas por ser el único universo simbólico disponible en Europa que no controlaba la iglesia.

Lo único que quiero, es darte a entender la innegable importancia social, ideológica y por supuesto mística del Tarot para que entiendas por qué cuando digo: "en la baraja, el Arcano número 13 que representa a la muerte no tiene nombre" es algo muy, pero muy importante.

No es un accidente. Los editores de las cartas no se pasaron siglos cometiendo el mismo error de copiado, y posteriormente de impresión, por ser una manada de torpes.

Quiero decir, la gente moderna asume que la carta se llama "la muerte" porque la carta tiene un esqueleto con una guadaña gigante y está segando cristianos, de los que solo quedan sus cabezas. Pero... Bueno, supongo que tiene muchas interpretaciones.

Por algo no se llama "La Muerte". Quiero decir, las ediciones posteriores como el Tarot de Papus, con directa influencia del Tarot Marsellés, o el de Raider-Waite comisionado por los masones, ya tienen el nombre de la carta porque la enseñanza de los iniciados es que todo cambio es una muerte chiquita, y la muerte "grandota" no es nada más que otro cambio.


Eso es lo que piensa la gente que se dedica a estudiar el espíritu: que somos eternos, porque el universo nunca muere; solo cambia.

Tal vez por eso, los primeros editores se negaron a ponerle nombre al esqueleto, y por esa misma razón le pusieron "La Muerte": para recordarnos que es un símbolo, una metáfora. Que solo la eternidad del amor es real.

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XIII (también llamado "La Muerte").

Imagen: un esqueleto cortando la cabeza de un aldeano y un rey. Huesos regados y flores creciendo en un campo muerto, pero fértil. A veces se muestra cortando su propio pie, porque todo cambia: hasta la muerte puede morir).

Atribución alquimista: Escorpión.

La meditación:

1.- Date cuenta de que todo cambia.
Acéptalo, o aférrate a las cosas.
2.- Date cuenta de que tú mismo vas a cambiar.
Nada permanece. Tú tampoco. Nada muere. Tú tampoco.
3.- Date cuenta de que puedes llorar, o aceptar, que nada es eterno.
El universo no cambia por tus ideas pero, para ti, hacen toda la diferencia.
4.- Date cuenta de que tus creencias también van a cambiar.
Si te apegas a un sentimiento, no te preocupes: vas a dejar de sufrir con el tiempo. Entrégate al momento presente. Si eres una persona desapegada, no te preocupes: ya encontrarás algo que llene tu corazón tanto que no lo puedas dejar salir. Entrégate, igual, al momento presente.

La meditación consiste en aceptar el cambio. Como en el ejercicio anterior, si tienes una baraja, puedes ayudarte observando la carta del #Tarot; si no, solo enfócate en poner atención.

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