Bueno... Tal vez no es tan natural pensar que no hay un más allá.
Como ya dije en una publicación anterior, la creencia de que existe algo después de la muerte es tan natural para el ser humano, como buscar el amor de la Yenni es natural para el Brayan. Es casi como un imperativo biológico que no podemos evitar.
Tal vez porque los seres humanos le tenemos miedo a la muerte, tal vez porque todos queremos un mundo mejor, tal vez porque la agricultura y el lenguaje, los dos atributos universales del Dios del Sol, fueron las ideas fundadoras de la civilización, todas las culturas en el mundo han venerado al amor; no del Brayan y la Yenni, sino el amor universal que, proponen los iniciados, nos abre las puertas de la vida y la muerte.
Piensa por un segundo en el porqué de la metáfora: cuando amas, sientes un tipo de unión con la persona amada. Es un tipo de unión íntima. Personal. Trasciendes la frontera de tu ser.
Esto lo han dicho psicoanalistas e iniciados desde el principio del tiempo, así como los poetas que nadie entiende pero de todos modos nos gustan para dedicar o, cuando de plano no tenemos vida, para juzgar sus obras.
Oye, algo de cierto tiene que haber. No sé si es verdad que el amor trasciende todas las barreras, sana la distancia y nos salva de la maldita separación, pero sé que todo eso es psicológicamente verdadero porque, por dios, así se siente.
Bueno, pues a la mente no le importan para nada las barreras de la "realidad". Quiero decir, tenemos un lugar por debajo de nuestra percepción donde no sabemos respetar las reglas. Ahí, en donde el universo todavía no acaba de crearse, podemos ver la realidad tal como es... o al menos eso dicen los místicos.
De nuevo, no sé si eso sea cierto.
Solo estoy seguro de que tenemos una mente rebelde que nada le importan las reglas; para ella, el amor es una reunión con la gente que quiere, y le da igual que estén vivos o no.
Porque al amor nada le importa; no dejas de querer a la gente solo porque se va.
De hecho, el #Amor solo parece volverse más grande; por eso dijeron los iniciados que puede vencer a la muerte. Porque la sensación de cercanía es mucho mas poderosa que el sentimiento de ausencia, y solo nos inunda la tristeza cuando dejamos de ver con el corazón, cuando pensamos que de veras nos faltan.
Sin embargo, y como dice #ElPrincipito, las cosas esenciales son invisibles a los ojos. No podemos ver la historia de la gente, sus sueños o su ideal. No podemos ver la verdadera unión que existe entre nosotros. Por eso tenemos que conformarnos con percibir la cercanía, que entendemos como vivir en la misma ciudad que nuestros seres queridos.
Así nunca vamos a llegar a nada.
Puedes estar en el mismo cuarto que otra persona, y jamás lograrás ver la unión que existe entre ustedes. Pero si cierras los ojos, podrás sentir que son inseparables.
Ese es el significado de la muerte y la resurrección: necesitamos estar lejos de la gente para sentirnos verdaderamente cerca. Así, cuando estamos seguros del amor que sentimos por ellos, entonces sabemos que nunca se van a alejar, porque nadie en toda la historia de esta tierra pudo ver jamás a otro ser humano.
Nosotros los humanos somos percepción. Tenemos mente, corazón y cerebro, o al menos eso dice la metáfora. Todo lo que sabemos de los demás, es lo que logramos entender acerca de ellos con nuestra mente, corazón y cerebro.
En este sentido, se puede decir que amamos un recuerdo.
Pero tenemos que recordar que esto es solo una metáfora. Los neurocientíficos han logrado deshacer cadenas de memorias con procedimientos en un laboratorio, pero no por eso pueden producir el olvido; cuando una persona impacta tu vida cambia tu respiración, la postura de tu cuerpo, la sangre no te fluye igual.
Todo esto deja huellas indelebles que van más allá de un simple pensamiento, que los iniciados han considerado como una ilusión, la más superflua de todas nuestras vanidades.
La gente que toca nuestras vidas existe dentro de nosotros. Corre por nuestras venas. Esto no es una metáfora. Es un hecho. El amor nos cambia en todos los niveles y, una vez que amamos, nunca podemos olvidar.


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