... Tampoco quiero decir hasta el final final, ese del que hablo en el título. Solo... Solo sigue leyendo; estoy seguro de que te voy a entretener.
El primer tipo de muerte es el que los budistas llaman "sus vacaciones", porque pueden descansar por un rato de tanta porquería que existe en el plano de la existencia. Por supuesto que hablo de la defunción, cuando las funciones de nuestro cuerpo se detienen y por primera vez podemos, por un segundo, dejar de quejarnos como &@€&@.
Creo que ese es el descanso al que se refieren los budistas: tener un espacio para nosotros mismos. No para el ego, sino para la esencia, porque el ego es aquello que se identifica con una forma que, aunque a veces hermosa, siempre es temporal. A menos que seas #MarilynMonroe, porque esa señorita vivirá siempre,
Quiero decir, no en realidad...
Bueno, si eres budista, tú tampoco morirás para siempre, o al menos eso piensas y es lindo porque, algún día, volverás a tener la oportunidad de sufrir y luchar todos los días por mantenerte vivo. Qué emoción; pero al menos tendrás vacaciones, ¿recuerdas?
Si te gusta el modelo egipcio, en cambio, estás jodido.
En el antiguo #Egipto pensaban que la gente, al morir, era juzgada por el Maestro Osiris, y la forma en la que te juzgaba era pesar tu corazón contra una pluma. Si "aprobabas" el juicio, pasabas al mundo de los muertos y encontrabas el descanso eterno; si no, eras destrozado por los espíritus de la Puerta, que se llevaban todas tus memorias y solo te dejaban la esencia, que regurgitaban al río Nilo que representa el universo, la serpiente Apophis, y así... Esto quiere decir, sin tanta metáfora, que todos estamos jodidos porque nuestros corazones están apegados a la tierra, así que estás condenado a reencarnar sin el beneficio budista de que cada ciclo aprendes algo nuevo; aquí, o vuelas o te ch&@€%#.
Todos menos los Faraones, que también eran unos hijos de... Dioses, iba a decir que eran hijos de dioses, y como tal tenían el derecho de jugar a su placer en esta tierra, y también tenían el dinero para callar con bolsas de monedas y lingotes al que les dijera que no.
La tradición católica, en cambio, dice que si mueres tienes de dos sopas: o sobornas al sacerdote (todavía en vida, porque si se te pasa pues ya es demasiado tarde) para que te dé los santos óleos, o te quemas en el infierno por toda la eternidad. Bueno, si lo piensas no está tan mal: te ofrecen el castigo o redención eterna, así que te ahorras todo ese molesto asunto de reencarnar; lo único que tienes que hacer es darle un cómodo pago a la Santa Iglesia para que haga unas llamadas allá arriba y te dejen pasar.
Si lo piensas es como los egipcios, pero no necesitas de toda la riqueza de egipto para pagar el descanso eterno. Con un sueldo modesto de #Godinez ya te alcanza.
Ese es el primer tipo de muerte; el concepto de "parada final", de extinción definitiva, es un invento de la modernidad. De hecho, si quieres pensar que la muerte es el fin vas a tener que esforzarte por encontrar una filosofía que apoye tu punto de vista. Es más fácil admitir que nadie sabe nada al respecto y seguir con tu vida. (Los estoy viendo, ateos que creen en la ciencia; aunque no tienen evidencia ni a favor ni en contra de la reencarnación, por alguna razón siguen pensando que es una creencia tonta).
El otro tipo de muerte es dejar de aprender. Lo siento, te juro que no quería caer en el cliché, pero es que es imposible no decir una cosa de estas cuando vez a tanta gente quejándose porque la vida apesta, y luego se quedan en el Facebook en vez de salir a conocer nuevos tipos de #Chocolate.
O de gente.
No, pensándolo bien, al diablo la gente. Siempre que sigas tu camino, ya llegarán los correctos; por lo mientras, lo mejor que puedes hacer es atascarte de chocolate.
Existen tantas cosas que puedes hacer en este mundo que ni siquiera es divertido. Creo que ese es el problema de nuestra sociedad. Somos demasiado felices, así que tenemos que trabajar demasiado por encontrar algo de qué quejarnos.
Sé que puedes empezar a citar un montón de estadísticas hablando de la pobreza, la guerra y el hambre. Eso es lo que llamo trabajar por deprimirte. Si de verdad te importa, haz algo al respecto, porque quejándote no vas a solucionar nada.
¿Ves? Todos estamos un poco muertos por dentro. Porque podemos escuchar cosas como el hambre, la guerra, la pobreza, y decir que "es parte del mundo". Ni modo. Pero mientras nos agarra la muerte, la de a de veras, la muerte de la mala, tenemos tiempo. Y eso es, verdad de dios, lo único que tenemos.


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