sábado, 2 de julio de 2016

15. La iluminación no significa olvidarte de ti.

¿Qué somos? Bueno, eso depende de a quién le preguntes. Una persona que se dedica al crecimiento personal te diría que somos seres indefinibles, que crecen constantemente y nunca se pueden acabar de conocer. Ellos te dirán eso porque ganan muchísimo dinero acompañando a la gente en ese interminable viaje de autodescubrimiento, y cobrándoles por cada pasito.

La religión te dice que somos creaciones divinas hechas a imagen y semejanza del creador, o el resultado de algún tipo de broma pesada por parte de los dioses porque no tenían a quién trollear.

De cualquier forma, la mayoría de las religiones occidentales piensan que existe algún tipo de intención detrás de nuestra existencia. Es decir, que no nacimos nada más a lo pen€&jo.

En cambio, los orientales piensan que el universo es una cosa tan rara que jamás podremos entenderlo, y la existencia del ser humano es el resultado natural del proceso de la existencia; como si fuera el punto final de una evolución que va desde lo más simple a lo más complejo, empezando con los organismos unicelulares y culminando de forma gloriosa y terrorífica con la mente de la mujer.

La ciencia te dice que, la verdad, sepa la &€@dre qué somos o por qué estamos aquí, pero te puede explicar de forma genial de qué estamos hechos, y cuántos átomos tenemos en el cuerpo. Eso no sirve de nada para salir de la depresión o encontrarle sentido a tu vida, pero para eso los ingenieros inventaron lago llamado "internet". Que tampoco sirve de nada para salir de la depresión, pero por lo menos puedes aliviarla con videos de gatitos.

Lo que todas estas corrientes: orientales, occidentales y científicas tienen en común es que les gusta identificar todo lo que pasa a su alrededor. Es decir, quieren saber por qué pasan las cosas y quién es el responsable; necesitan encontrar un orden.

Bueno, estoy hablando de la religión, la filosofía y la ciencia como si fueran cosas vivas. La verdad es que las neuronas necesitan encontrar un orden, así que crean todo tipo de sistemas para explicarse un mundo sumamente raro.


Lástima que los seres humanos nos tomemos esos inventos tan en serio.

Verás: la realidad real, con R mayúscula, la que ocurre más allá de nuestra piel es tan absurdamente enorme que jamás podremos entenderla del todo. Pero eso esta de la chin€&da porque entonces estamos perdidos en un mar de impresiones que no tienen sentido.

Por eso creamos una realidad con r minúscula, una narrativa conveniente que nos explica el mundo de afuera lo bastante bien para que no le metas un tenedor al enchufe de la luz, pero que deja muchas cosas afuera de su visión.

Lo malo es que nos creemos esta narrativa. Eso es el ego: la tendencia lamentable de los seres humanos por inventarse explicaciones del universo, y luego creérselas como si fueran verdad.

Los tipos del "cuarto camino", que no se identifican ni con el científico ni con el religioso sino que tratan de tomar un poco de los dos, te piden disolver el ego; en otras palabras, abandonar esta necesidad de aferrarnos a una explicación del mundo que, fuera de nuestro contexto diario, estable y limitado, no tiene sentido.

Por eso digo que son una bola de pen... Espera, ¿qué? ¿Ya estamos al aire? No, déjame intentar eso de nuevo. 

A pesar de sus buenas intenciones, los practicantes del cuarto camino se olvidan de que todo el universo es unión, y no existe una sola &@ta cosa fuera de lugar.


Los seres humanos tenemos algo llamado pasión: eso que nos hace felices, que nos hace brillar. Si la vida tuviera algún sentido, y no afirmo ni niego nada, sería seguir esa pasión porque solo así podemos convertirnos en nosotros mismos.

Esa es la máxima expresión del ego: creer que somos seres que valen la pena, que merecen existir en este universo tal como somos. Esa es la máxima expresión del amor: aceptarnos. Así como estamos, jodidos y queriendo ser felices.


15

El diablo.

Imagen: Un ser terrible, enaltecido y sometiendo a dos seres inferiores pero semejantes. Simboliza la idea de un principio superior del que emana la dualidad.

Atribución alquimista: Capricornio.

La meditación:

1.- Sonríe, estás vivo.
2.- Piensa que, a parte de estar vivo, solo tienes una alternativa.
Esta es la única dualidad real: la vida y la muerte, aunque algunas religiones intentarán convencerte de que es una ilusión.
3.- Observa tu respiración mientras imaginas todas las posibilidades que tienes para ocupar tu vida.
Piensa en todas las que puedas imaginar, aunque parezcan ridículas: luchar contra un tiburón, comer un platillo exótico, hacer memes, cantar cuando estés ebrio.
4.- Oye, en serio: ¿a quién le importa todo eso? Encuentra tu pasión, y practícala todos los días.
Solo la pasión puede darle sentido a tu vida. Si no sabes cuál es la tuya, puedes empezar a buscarla. Pero, mientras la encuentras, sonríe. Estás vivo, ¿recuerdas?

Como en el ejercicio anterior, si tienes una baraja, puedes ayudarte observando la carta del #Tarot; si no, solo enfócate en poner atención. Y, por amor de dios, ocupa tu tiempo en algo que te haga feliz.

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