domingo, 7 de febrero de 2016

El Yin Yang de occidente.

El Universo se puede dividir en muchas categorías, pero creo que la favorita de todos los seres en existencia es "yo mismo" vs "todo lo demás". La dualidad favorita de los seres humanos, en cambio, es "verdad" o "mentira". Nos encanta dividir el mundo en esas dos cajas; nos fascina tanto, que es notable cuánto malestar nos causa no saber cuál de las etiquetas ponerle a un evento.

La mayoría de los misterios de la #FisicaCuantica se resolverían si no tuviéramos esa adicción a la "lógica de un valor". En un libro que estoy escribiendo, y espero tener listo muy pronto, menciono que el problema principal de esa parte de la física es que las ecuaciones pueden arrojar dos o más resultados. Por eso los científicos se han tratado de inventar cosas como universos paralelos o decir que nuestra observación es lo que determina la realidad.

Pero lo único cierto es que las ecuaciones parecen decir que el Universo tiene más de una verdad; eso no quiere decir que nosotros estemos equivocados, solo significa que hay mucha gente que tiene razón.

Y ese es uno de los mayores problemas con la comunicación hoy día: pensamos que si nuestra opinión es correcta, los demás deben estar equivocados. Bueno, eso no es lo malo; el problema es que la Tierra está llena de hijos de #$+@ altruistas que quieren enseñarle a todo el mundo la verdadera e incuestionable verdad. Hay muchísima gente que, si no estás de acuerdo con ellos incluso en los detalles, te quieren convencer a fuerzas hasta que les das la razón, aunque la mitad del tiempo sea solo para que se callen.

Supongo que es entendible, porque si somos adictos a pensar que solo una cosa puede ser verdadera, entonces nos acostumbramos a tomar todo lo que no entra en esa bonita caja como el opuesto: es decir, si no estás de acuerdo conmigo, seguro estás en contra de mí porque piensas que soy un idiota y estás planeando asesinarme.


Espera, eso escaló muy rápido. Pero todo mundo conoce gente así: los que de veras se ofenden porque no les das la razón, toda la razón, y nada más que la razón. En #StarWars dicen que pensar así, en términos absolutos, es propio de la gente del lado oscuro. Qué ironía que lo diga uno de los buenos sin darse cuenta de que esa frase es un término absoluto.

Pero esa es la cosa con todo en este universo: las dualidades no separan dos lados, como una pared, sino que son la línea que divide la parte de chocolate blanco y chocolate oscuro de una misma galleta. Esa línea no existe; solo pensamos que hay una división en donde dejamos de percibir una cosa y pensamos que empieza la otra.

Esto lo digo porque ya es necesario entender que, como en el Yin-Yang o Taifu, los dos polos no significan opuestos sino complementos necesarios para formar una armonía.

Entenderlo se vuelve muy importante cuando hablamos de las palabras más fuertes en todo el idioma español: "tú" y "yo", los verdaderos símbolos de la separación en la cultura occidental. Mientras sigamos pensando que son opuestos jamás vamos a alcanzar acuerdos que incluyan "tu" visión del mundo y la "mía".

Hasta que entendamos que todo el universo es un solo ser, y lo que afecta a uno nos afecta a todos, lo mejor que podemos hacer es dejar de discutir con gente idiota.


No necesitamos tolerancia: necesitas empatía, para darte cuenta de que la gente no está discutiendo contigo. Están peleándose solos porque, cuando se entienden a sí mismos como algo diferente del resto de Universo, se sienten demasiado solos.

No, nadie necesita tolerancia, y claro que nadie se quiere sentir tolerado. Necesitamos #Amor, porque solo así desaparece el sentimiento de separación.

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Los Enamorados

Imagen: una tercia de jóvenes de sexo ambiguo, discutiendo entre ellos, con un espíritu que representa la intuición superior apuntándoles desde arriba. La escena es de un conflicto que será resuelto por el Amor.

Atribución Alquimista: Géminis.

La Meditación:
1.- Obsérvate a ti mismo.
Tus pensamientos, tu postura, tus emociones; lo que sea.
2.- Ama lo que observas, sin juzgar.
No trates de cambiar nada; no intentes entenderlo, ni justificarte. Solo acepta ser como eres.
3.- Observa a los demás.
Sus palabras, sus movimientos, su actitud; lo que sea
4.- Ama lo que observas, sin juzgar.
No trates de cambiar nada; no intentes entenderlos, ni justificar lo que hacen. Solo acéptalos como son, y aléjate si te hacen daño.

Como en el ejercicio anterior, si tienes una baraja, puedes ayudarte observando la carta del #Tarot; si no, solo enfócate en poner atención.

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