Para lograr ser un impacto positivo en el mundo solo tienes que impactar positivamente en la vida de una persona. Eso es suficiente, y puede que jamás te lo agradezca, pero da igual.
En las últimas publicaciones el tema más recurrente ha sido que todos estamos comunicados, #Unidos y tenemos que jodernos a vivir el mismo viaje; por supuesto, cada quien se lo toma como quiere, pero no somos los arquitectos de nuestro destino porque no creamos ni las estrellas ni las galaxias y, por muy libres que pensemos que somos, no podemos hacer nada para cambiar cosas como la ley de la gravedad o la naturaleza pasajera de todo el universo.
Por eso me gustan las enseñanzas de don Carlos (Castaneda); porque piensa que vivir tu vida como si fuera a durar para siempre es tan inteligente como hacer planes pensando que el día de mañana van a cancelar la gravedad y todos nos convertiremos en unicornios mágicos.
Pero hay ciertas situaciones que, aunque quisiéramos, no podemos en realidad cambiar: los cuerpos masivos se atraen entre sí, todos los seres vamos a morir, y lo que afecta a una sola persona nos afecta a todos. Este efecto puede ser inmediato o a largo plazo, pero es incuestionable.
Puedes pensar que eso es terrible y decir: "a mi no me importa. Controlo mi propio destino; el resto de la gente, que se las arregle como pueda". Yo pienso que es porque no queremos sentirnos responsables del hecho de que nuestras acciones tienes un impacto profundo en la vida de los demás. Quisiéramos que no nos tomaran en cuenta, que las cosas que hacemos no trascendieran, o por le contrario que hicieran caso de todo lo que decimos.
Por supuesto, la mayoría de lo que pensamos es sumamente importante, no le importa a nadie más que a nosotros. Cuando digo que nuestras acciones impactan profundamente en la gente quiero decir que podemos aceptarlos como son, o intentar negar su propia naturaleza. Porque si no aceptas a la gente tal y como es entonces estás tratando de convertirlos en algo más. Y eso no está bien.
Tal vez por eso el filósofo, o brujo (como si hubiera diferencia) don Carlos nos dice que para poder ayudar a la gente necesitamos "perder la forma humana". Ya hablaré un poco más al respecto, pero básicamente se trata de no ponerle tu cuchara de salsa a la comida de los demás.
Este universo es hermoso. Lo he dicho muchas veces y no me canso porque es verdad, pero intentar que los demás lo vean como tú es tan ridículo como vestir a tu mascota con atuendos que se parecen a los tuyos.
Quiero decir, todo mundo sabe que los perros deben usar pantalones en las cuatro patitas, no solamente en las patas traseras. Los perros no son humanos, así que sus pantalones deberían ser diferentes a los pantalones para personas.
Eso es ridículo en muchos niveles.
Pero piénsalo la próxima vez que le digas a la gente cómo vivir. Cada quien viste a su perro como quiera, ¿sabes?
Te recomiendo mirar adentro y darte cuenta de las cosas que tú mismo haces para dañar a los demás. Si no piensas que tienes que cambiar fundamentalmente tu personalidad, no te estás analizando en serio.
Mira, no digo que tengas que cambiar por nadie, pero si te observas va a llegar el punto donde te des cuenta de que tienes muchas actitudes que dañan a la gente, incluso a ti mismo. Solo recuerda que cada quien hace las cosas por algo; la parte hermosa de este mundo es que cada loco puede encontrar alguien con quién compartir su locura.
Cada que veas una actitud que va en contra de tus creencias, recuerda que el #Amor es lo principal, porque te lleva al perdón y así se rompe la rueda de la venganza.
A nadie le importa lo que pienses; lo digo en serio. Pero si escuchas a la gente sin juzgar, entonces pueden observarse. Y si de verdad están equivocados ellos cambian solos.
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El Sumo Sacerdote (El Hierofante).
Imagen: el más alto sacerdote investido con todos los honores y laureles de su secta; un oficial del Espíritu, vestido y condecorado. Maduro y sabio.
Atribución Alquimista: Tauro
La Meditación:
Este ejercicio se debe practicar cada que encuentres tu visión de las cosas se encuentre en oposición con los demás.
1.- Pregúntate a ti mismo por qué es importante defender tu postura.
Si tienes que defenderte es porque no estás seguro, así que ten cuidado con lo que respondas a esta primera pregunta.
2.- Examina tus argumentos: ¿estás compartiendo tu punto de vista, o tratando de probar que tienes la razón?
Otra forma de hacerlo es preguntarte: si estuviera seguro de que jamás voy a convencer a esta persona, ¿seguiría argumentando?
3.- Responde con honestidad: si logras convencer a los demás, ¿van a ser más felices, o solo vas a lograr que se parezcan a ti?
En otras palabras, ¿tienes una visión completa de sus valores, motivos, historia, etc?
4.- ¿Te sientes ofendido cuando no logras convencer a otros de tu postura?
Si la respuesta es afirmativa, te tengo noticias: seguramente no escuchaste a la otra persona, y acabó igual de ofendida que tú.
La meditación real de la semana es aprender a escuchar sin tener que responder algo. Escucha solo por saber qué piensan los demás. No respondas ni con tu diálogo interno. Solo escucha.
Como en el ejercicio anterior, si tienes una baraja, puedes ayudarte observando la carta del #Tarot; si no, solo enfócate en poner atención.


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