En las palabras (a lo mejor mal traducidas) de Aleister Crowley:
"Yo no soy, pero si fuera libre de escoger
Como dudaría entre meditar y beber
Pero el Universo es bueno; mi certeza
Viene porque me salvó de vivir por la cerveza".
Esto no quiere decir que nuestro destino esté escrito en las estrellas. Solo quiere decir que, desde la época del Big Bang, tanto los astros como nuestros corazones se rigen por las mismas leyes, pues provienen de la misma #Luz.
La gravedad es una ley inmutable que ha determinado el curso del paisaje sideral por tiempo incalculable; de la misma forma, el amor ha hecho girar al mundo desde que la primer consciencia se observó y preguntó: "¿para qué existimos en este universo?" Solo puede haber una respuesta, que algunos le llaman música, otros belleza, algunos más dinero, pero en todos los corazones se pronuncia igual.
Por eso digo que todo el universo es una sola voz. El Big Bang nos hizo vibrar a todos y, cuando encontramos palabras para describir esa alegría, le llamamos "amor".
Desde entonces todo tiene un ritmo: nuestros días y nuestras noches. Nuestros corazones y los imperios. La rotación de la galaxia y el ciclo vital. Todo es hermoso; si lo convirtiéramos en sonido, todo resonaría en contundente armonía.
Y mi certeza de que el universo es bueno, viene del hecho de que no nos permite escuchar esa magistral canción: porque, si por un segundo nos hiciéramos conscientes de una realidad perfecta, de que nuestra realidad es perfecta, entonces abandonaríamos todas las ambiciones terrenales para dedicar nuestra existencia a su #Contemplación.
Solo mira las vidas de los místicos y profetas. Lo primero que hacen es asegurarte que ni siquiera todas las riquezas y delicias de este mundo se comparan a la más pasajera experiencia de... Voy a decir Dios, pero cada profeta le pone el nombre de su cultura: el Nirvana, la Iluminación, lo que sea. Todos tenemos un nombre para la perfección, aunque se llame "ciencia".
Cuando un ser humano elige abandonar su privilegio de ser idiota puede darse cuenta, en primer lugar, de que cometió un terrible error; en segundo lugar, puede empezar a buscar entre todas las cuerdas y sinfonías de la creación esa Música Primera, que no es otra cosa que la Existencia tal y como la conocemos.
Lo siento, pero no existe un plano más elevado, una recompensa eterna ni liberación del sufrimiento. Tenemos una sola realidad.
Bueno, eso está bien. Está inevitablemente, inmejorablemente, increíblemente bien. Un día te darás cuenta de que está perfecto, la vida el universo y todo; entonces la gente te llamará Maestro, y habrás alcanzado la iluminación.
Porque si miras al cielo, entre todas las estrellas y sus habitantes no encontrarás un solo destino que esté escrito.
La única certeza es que vamos a morir. Pero el universo tiene planes mucho más grandes para nosotros que andar pensando en eso. Y, una vez que aceptas tu propia muerte, ¿qué cadenas le quedan a la humanidad?


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