jueves, 3 de marzo de 2016

Para trascender, deja de hacerte pen&€@.

Quisiera decirte, y tú quisieras escuchar, que hay un secreto en las bóvedas de las sociedades herméticas que te muestra el camino a la iluminación, a la trascendencia, que te enseña la puerta de salida de esta prisión humana y te permite convertirte en luz.

Bueno, en primera, no m... Todo lo que enseñan en las sociedades secretas en una metáfora; nadie se va a convertir en luz de forma literal, a menos que la reencarnación exista y te hagas foco. 

Incluso entonces no seríamos luz: seríamos focos. Es diferente.

En segundo lugar, ¿qué pensarías si te dijera que la mayoría de esos secretos ya se publicaron hasta el cansancio? 

Aleister Crowley, fundador del esoterismo moderno (le duela a quien le duela) escribió lo que los hebreos llamaban, hasta su tiempo, "la kabbalah no escrita". Ahora solo le llaman "la kabbalah".

Carlos Castaneda se pasó la vida hablando de las técnicas y, como buen antropólogo, de la experiencia de los brujos mexicanos. Él no se andaba con chinga&€@; ni siquiera se molestaba en esconder las cosas, te lo decía tal cual. Por supuesto, no te decía todo, porque era esa clase de troll.

Israel Regardie mandó toda la decencia por un tubo cuando publicó su famoso libro: el Sistema Completo de la Magia del Golden Dawn. Te daré un chocolate si adivinas de qué se trataba; si necesitas una pista, tiene que ver con la sociedad post-masónica, que es como el posmodernismo de los brujos, llamada "Golden Dawn". Y sus sistema completo de magia. Oye, yo te lo dije: en esta época no quedan misterios. Ni chocolates, así que lo siento por los que adivinaron bien.

Pero, con todo esto, me parece que la línea más importante en toda la literatura iluminista que se ha empeñado en destapar todo lo que alguna vez era considerado pasaporte a la hoguera, viene de un texto que hace referencia a la Alquimia, cuya meta es llamada la Gran Obra por la gente que la practica, y piensa que el resto de las obras son menos grandes: "¡Primero aprende lo que significa trabajar! La Gran Obra está un paso más allá".


No sé por qué a cualquiera que piensa en la espiritualidad se le mete en la cabeza que el camino es fácil; parecen creer que solo tienes que sentarte por ahí, pensando en la vida, y si eres "digno" una inspiración divina te va a llegar del cielo como caca de pájaro, y entonces estarás iluminado. O con la cabeza llena de... Bueno, pues las cosas no funcionan así.

La gente que se ha dedicado a seguir el camino del espíritu, sin importar el nombre que le pongan a ese proceso insoportable de confrontarse a uno mismo para convertir su debilidad en fortaleza, es la más decidida, obsesiva e inflexible de todo el universo. Imáginate qué tipo de persona necesitas ser para seguir un camino donde te dicen que "solo la gracia divina, después de muchas vidas y si el candidato es digno, puede revelarle al aspirante el secreto para sintetizar la piedra filosofal", como dijo, si no me falla la memoria, Paracelso hablando de la Alquimia; o que la verdadera iluminación no se puede buscar, alcanzar, ni entender, sino que llega como el sol: cuando es hora de que amanezca. Eso lo dijo Anthony de Mello, hablando del Zen.

Pues si eso es verdad, será mejor que el sol te agarre despierto; si no, estás jodido por otras mil reencarnaciones.

Ya no suena tan divertido seguir ese camino, ¿cierto? Por eso las tradiciones antiguas le ponían tantas trabas a su conocimiento: porque solo las personas que están decididas a dedicarle su vida entera pueden alcanzar los frutos, que para agregarle sazón al asunto no se parecen en nada a lo que pensamos; el sufrimiento nunca se trasciende. Solo se acepta, y se deja uno de quejar; pero el Buda no era ningún imbécil. Sabía lo que decía cuando hablaba de la existencia.

Por esa razón hay tantas sectas budistas que han jurado, a quien sea que le juren esos tipos, que rechazarán el palacio eterno del #Nirvana siempre que exista incluso un solo ser que no haya alcanzado sus puertas. No sé si tú personalmente creas en la reencarnación, pero sea como sea, se necesita tener un par de ideas bien puestas para tomar un juramento así.

Y una compasión inhumana. ¿Te imaginas amar a la gente tanto? Yo ni siquiera puedo pensar en tener ese amor por mi perro. Entraría al Nirvana, y luego pediría hablar con el gerente a ver si hay algo que se pueda hacer para que lo dejen pasar. Pero ¿cuántos aquí podrían renunciar al cielo por amor a la humanidad?


La buena noticia es que nadie necesita hacerlo. La mala es que sí existe un atajo para la Iluminación, la Gran Obra, la Piedra Filosofal, y es precisamente inundar tu corazón con ese tipo de amor.

Al resto de la gente nos toca trabajar como hijos de @€ta, porque la iluminación no existe: pero si incendias tu corazón con un #Amor implacable te deja de importar.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario