jueves, 17 de marzo de 2016

La poderosa fuerza de Thoth el atlante.

Tengo que explicar un poco el título de esta publicación para la gente que no ha vivido rodeado de esta rarísima cultura donde hablar de "Hermes", "Atlantis" y "la #Alquimia" es cosa normal: algo así como el 90% de mis lectores. "La poderosa fuerza de la Fuerza" es una línea de la tableta esmeralda, documento que expliqué en otra publicación. Se refiere a un principio que puede adaptarse a todas las cosas en el mundo, dominando aquellas que son etéreas, e imparable por todo lo que opone resistencia.

Para no aburrirte con una explicación que tiene muchas palabras como "energía", "circulación", "principios superiores" y otras cosas que no tienen sentido si no te las tomas con un granito de sal y dos kilos de análisis crítico, este principio se refiere al intelecto que, como ya he dicho, de acuerdo con #Hermes, el autor de la mencionada tableta, vence a todo lo sutil y penetra todo lo sólido.

Esto quiere decir que sin importar lo duros que sean los metales, el Hombre de Razón o "Iluminado", en el sentido renacentista de la palabra, puede penetrarlos con su entendimiento y darse cuenta de que todo lo sólido se derrite si tan solo aplicas suficiente calor. De la misma forma, existen leyes y técnicas que nos permiten controlar este calor y nos enseñan las maneras de producirlo, por lo que todas las Leyes del Reino, o "materia sutil", se encuentran bajo el dominio de "la poderosa fuerza de la Fuerza": el entendimiento de la Ley Natural, que era la verdadera herencia de los Filósofos, cristalizada en la famosa piedra que convierte el plomo en oro. 

A estas alturas, me imagino que ya te diste cuenta de que esto es una metáfora; cuando entendemos el mundo, podemos convertir arena y algunos alambres en microprocesadores y la era del Face. Tal vez los Alquimistas no vieron venir que la sociedad iba a girar alrededor de unos cuantos Likes, pero la intención fue buena.

Thoth era el dios egipcio de la escritura. Y tampoco es como si fueran los únicos que consideran a la escritura como un regalo divino. La tradición hebrea, que para ser honestos es un robo al despoblado de los mejores elementos del misticismo egipcio pero con otro alfabeto, enseña que la escritura fue entregada a la humanidad por un ángel.


Esta concepción del abecedario como algo que nos acerca a la divinidad tiene mucho que ver con el fragmento que mencioné de la tabla esmeralda. Cuando nos volvemos capaces de entender el universo a través de símbolos, entonces no tenemos que tropezarnos haciendo locuras para saber si pueden funcionar: podemos razonarlo. Menos el #Amor, porque el cerebro se va de vacaciones cuando te empieza a gustar alguien.

El ejemplo más reconocible son las matemáticas, que nos ayudan a predecir el comportamiento de cualquier cosa que podamos modelar. Por supuesto, tanto los egipcios como los hebreos son conocidos por sus sistemas de matemáticas, unos aplicados a la arquitectura y astrología, los otros aplicados a la creación de códigos a través de su alfabeto, pero ambos aterrizados en la religión, que no es otra cosa que la aplicación de los principios "espirituales", o la realidad comprendida a través de un método supuestamente verdadero, a la vida cotidiana.

Por último tenemos a la obligada mención del continente de #Atlantis. Mira, no voy a hablar acerca de si acaso existe o no. Solo sé que incluso Platón la menciona, y solo sé eso porque aparece al principio de la película de Atlantis de Disney.

Lo que me interesa es que esa mítica civilización nos da permiso de soñar. Quiero decir,  los seres humanos adoramos lo conocido. Una leyenda se vuelve diez mil veces más valiosa cuando nos permite pensar en mundos fantásticos como si fueran reales, como si alguien ya los hubiera vivido.

Por eso es importante hablar de Atlantis: porque nos da permiso de pensar que la humanidad tiene la esperanza de llevarse bien, algún día, de alguna forma; que podemos resolver nuestras necesidades, crear abundancia, y hacerlo sin pelearnos con la madre tierra, porque su civilización se acabó por un desastre natural, y nos ganando el mismo destino a pulso.

Ojalá pudiéramos hacer un poco de consciencia.


Pero ya me volví a desviar del tema: el título, que si recuerdas era lo que quería explicar desde el principio, es una mezcla de tres culturas distintas. Algo así como hablar del batimóvil de #Deadpool, protagonista de Game of Thrones. A primera vista no tiene sentido, pero nada que valga la pena se puede entender en un solo vistazo.

Lo que quiero decir, si es que quiero decir algo, es que el culto a la imaginación y el intelecto son tan viejos como el tiempo, como la misma humanidad; incluso el día de hoy persisten en la veneración hacia la ciencia y el arte. Pero no ha sido sino hasta nuestros días que empezamos a separarlos, como si fueran dos cosas distintas. 

Y eso está de la chin€@&%, porque así no podemos usar el conocimiento para crear un futuro que valga la pena. Primero tenemos que ser capaces de soñarlo.

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