jueves, 10 de diciembre de 2015

Los 4 elementos de la Alquimia.

¿En qué se parecen: la octava musical, las fuerzas básicas de la #FisicaCuantica, el Yin Yang y tu cuenta de Facebook? Bueno, en primer lugar, ninguna de esas 4 cosas existen. 

La octava musical es una división arbitraria, o al menos pienso que es arbitraria, de un rango más o menos infinito de frecuencias sonoras; alguien decidió que una frecuencia a tantos Hertz debería recibir el nombre "Do", y otra frecuencia a otros cuántos debería llamarse "Re". Desde entonces, si un instrumento musical vibra a más o menos Hertz, decimos que está desafinado.

La física cuántica, es un modelo que nos permite tener cosas geniales como microondas, internet y, según dice Robert Anton Wilson, más o menos la mitad de la tecnología que tienes en casa está fundamentada en esa ciencia. Pero no deja de ser un modelo, una forma de explicar los fenómenos de la realidad que, casualmente, es lo mejor que tenemos hoy en día para describir una parte del universo. Es decir, no es algo real, sino una forma de entender la realidad.

El Yin Yang, es la forma en que los occidentales llamamos al símbolo que representa la gran división del universo en fuerzas opuestas, pero esencialmente idénticas. Los chinos lo llaman, traducido de forma más o menos liberal, "el símbolo de la unidad suprema" y probablemente piensan que cuando un occidental le dice "Yin Yang" es tan tierno como cuando los niños dicen que quieren un "guau guau", refiriéndose a los perros.

El Facebook, en cambio, es una obra de arte del ocio moderno que le ha robado más productividad a las empresas que todas las gripas del mundo juntas porque, si no les bastara a esos monstruos con hacer páginas personales llenas de tus publicaciones favoritas, también tienen juegos como el candy crush, angry birds, farmville y otras aplicaciones diseñadas para robarte tu alma. No estoy exagerando: está en sus términos y condiciones de uso.


Ok, tal vez estoy exagerando un poco.

Pero el chiste es que si te pidiera 5 gramos de física, notas musicales, iluminación o Facebook, entonces tendríamos que aceptar una de dos cosas: que te acabo de hacer la petición más estúpida del universo, o que ni las notas ni nada de eso existen. Pero la verdad es que, gracias a la genial obra #ElPrincipito, hoy sabemos que no todas las cosas que existen las podemos tocar, escuchar o si quiera sentir, porque este universo está hecho de amor y el corazón tiene un lenguaje que va más allá de los sentidos.

Lo malo es que nuestra cabeza es una #+%$ necia que a fuerza quiere que le demuestren las cosas.

Por eso se ha inventado modelos como la octava musical, Yin Yang, la física y el Facebook. Porque de esta forma podemos hablar sobre música, misticismo, ecuaciones y gatos.

Los seres humanos amamos a los gatos. Y, tu sabes, a todo lo demás.

Pero nada de eso existe, al menos no de la misma forma que tu felino: un pequeño ser peludo y acariciable.

Sin embargo, los seres humanos todavía tenemos el descaro de exigirle a los alquimistas, magos, chamanes y todo eso que nos enseñen algo tangible cuando nos hablan de la paz interior, la iluminación y la consciencia.

Pues no pueden, porque nada de eso existe.

La verdad es que la mayor parte de la vida de los seres humanos gira en torno a cosas que no existen: la felicidad, que es una emoción o estado interno; el amor, que es la forma más rápida de apagar el cerebro; el dinero, que no es otra cosa más que una representación en papel de los recursos que tenemos derecho a comprar. Igual que con la música, quién sabe quién decidió cuántos recursos le tocaban a cada uno, pero parece que estamos felices con el arreglo porque, mientras puedan pagar el internet, no veo a la gente buscando alternativas.

Todo mundo piensa que la época moderna es muy materialista, pero por las cosas que nos motivan yo digo que es sumamente espiritual.

Es por esa razón me gusta la alquimia. Nadie, excepto las personas más densas y aburridas, podrían pensar que los sabios medievales de verdad creían que el universo estaba hecho de fuego, agua, aire y tierra. Quiero decir, ¿qué estupidez es esa? ¿En dónde queda el queso, por ejemplo? ¿Y los cachorros?

Es una metáfora. Y es tan obvio que es una metáfora, así que deja de buscarle un significado espiritual.

Los alquimistas solo te están pidiendo que mires con el corazón, y no con los ojos. Entonces el universo arde como el fuego. Es fluido como el agua. Tan etéreo, tan presente como el aire, y eterno como la tierra que nos da la vida.


El universo entero es amor. Pero nosotros, como seres humanos, jamás podremos experimentar esa esencia directamente: tenemos que enamorarnos.

De los gatos, de la música o de lo que sea. Porque solo cuando observamos al universo a través de nuestra pasión, podemos mirarlo con amor verdadero. Y solo cuando amamos todo lo que vemos, podemos nos acercamos a la #Verdad.

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