Lo malo es que tenemos muy pocos recuentos de primera mano acerca de lo que sucede en sus viajes; cuando los tenemos, no suelen ser muy replicables. Por ejemplo, Jesús no nos dice qué le pasó en su peregrinación... Por lo menos sabemos que no se fue de fiesta porque empezó a convertir el agua en vino hasta las bodas de Canaan, o eso dice la historia oficial.
Moisés y Mahoma tuvieron sus encuentros con la divinidad en la forma de un arbusto en llamas y el arcángel Gabriel; pero es imposible para un ser humano ir por la vida buscando arbustos en llamas, a menos que estés dispuesto a empezar un incendio. La alternativa del profeta Mahoma es aún más difícil, pues los arcángeles decidieron dejar de visitar a la humanidad desde que empezamos a encerrar en un manicomio a la gente que aseguraba haber recibido sus visitas.
Quiero decir, hasta donde sabemos puede que los seres celestiales sigan en contacto con la humanidad, pero las personas con sentido común solo mantienen su bocota cerrada, y el resto ni siquiera es lo bastante inteligente para mantener un respetuoso silencio sobre la experiencia (que lo va a mantener fuera de una institución mental); mucho menos para ser el avatar del cambio en nuestra sociedad.
Ser un Santo en nuestra época es un trabajo difícil, porque los síntomas de la santidad se parecen peligrosamente a la locura, como dije en otro artículo. El problema no es solo que los iluminados suenen como si tuvieran la cabeza en un planeta diferente: su mensaje, producto de siglos de ermitaños y otras especies de místicos que no saben conseguir amigos, suele pedirle a los practicantes que hagan cambios radicales en su forma de vivir. Me encanta el mensaje de Jesús: en el fondo solo te dice que ames a tu prójimo de forma tan intensa que demuestres el amor incluso cuando estés partiéndole la cara. O perdonándolo, según sea tu disposición; porque el Maestro pidió que voltearas la otra mejilla y eso es cierto, pero a la gente se le olvida que también sacó a los mercaderes del templo. Seguro que no fue con palabras bonitas.
Nadie en la historia de la iluminación te ha pedido que seas un dulce corderito. Solo te recuerdan que existen consecuencias; el karma no distingue entre libertadores, revoltosos y revolucionarios. Por eso #Ghandi dejó de comer hasta que los ingleses le pidieron perdón, saliendo de su patria con la cola entre las patas.
La revolución verdadera es una expresión de amor que disuelve al odio y a las condiciones que permiten al odio existir; no podemos cambiar poniéndole una raya más al pelo del tigre llamado "violencia", porque de eso ya tenemos demasiado.
Por eso en la meditación anterior no te pedí que lucharas contra tus pensamientos o las cosas que te atan, que fijan tu consciencia en un estado negativo. Más bien te recomendé que te concentraras en algo diferente, en este caso tu respiración porque siempre la llevas contigo, y solo esperar a que tus pensamientos opresivos decidan dejar de molestarte.
En contra de la #Consciencia, no tienen opción.
Pero no puedes fijar tu atención luchando contra ellos, porque entonces estás intentando apagar fuego con un bote de gasolina.
Espera, ¿cuál era el punto de todo esto? Aah claro: debe de haber una forma para convertirse en santo, ¿cierto? Todas las religiones afirman que se puede alcanzar, o más bien recuperar, el estado de gracia; la diferencia principal entre el catolicismo y las sectas budistas es que el primero te pide morir primero, monumental inconveniencia, mientras que en el segundo puedes hacer algo para trascender tus problemas en vida. Bueno, la religión católica no es tan mala si recuerdas que no tienes que hacer nada para ganarte el cielo, mas que arrepentirte ante un sacerdote bien sobornado con limosnas los domingos a lo largo de tu vida.
Claro, eso no suena convincente porque somos tacaños, en primer lugar, y porque no queremos esperar hasta nuestro último respiro para conseguir el bienestar. Pero, dejando de lado las bromas acerca de la religión más opulenta del planeta, tanto el budismo clásico, budismo #Zen, incluso el catolicismo... De hecho, me atrevo a decir que todas las religiones de la tierra, que son el producto rentable de la filosofía de un Maestro Iluminado, te piden que disuelvas todo lo que conoces para después volverlo a construir.
Esto solo es evidente en la alquimia porque dice: Solve et Coagula (disuelve y vuelve a unir, si le quieres creer a mi traducción liberal). Pero en el catolicismo se habla de la muerte y la resurrección, que todos debemos conocer a través del Amor del hijo del Hombre. En el Zen hablamos de atravesar la Puerta sin Puerta: perder todos los juicios y pensamientos que nos atan para después ejercer acción en esta tierra con total libertad.
En todos lados te piden que, para encontrar la verdadera libertad, dejes todo lo que tienes y te enfoques en buscar un encuentro cara a cara con Dios, porque religión viene de las palabras "re-ligare" y significan volver a unir.
Así que todas las religiones en este mundo son el producto de las enseñanzas de alguien que ya lo dejó todo para encontrar un amor tan intenso por su hermana humanidad, que no podía hacer menos que entregarle su vida en servicio.
Y desde entonces todos sus sacerdotes juran dejarlo todo, dar la vida hasta que el último humano imperfecto brille con la misma luz de su Maestro, aunque para lograrlo demoren una eternidad.
Porque a través del Amor pueden soportarlo: la eternidad, el servicio y todo lo demás. Eso es todo lo que quieren decir con sus rezos y mantras: que solo a través del #Amor podemos soportar cualquier cosa.
1
El Mago
Imagen: un joven demostrando su pericia con diversas herramientas, de juego o de sacro ritual, sosteniendo dos de ellas con una posición de manos que apunta hacia arriba y abajo.
Atribución alquimista: el planeta Mercurio.
La meditación:
1- Lo primero que tienes que hacer es respirar con un ritmo determinado: exhala contando hasta 4 (o más si puedes hacerlo cómodamente), e inhala con la misma cuenta.
2- Observa tu respiración en diferentes momentos del día: la única condición es que debes hacerlo cuando tengas una emoción intensa y clara (tristeza, felicidad, ira, entusiasmo, sorpresa).
Cuando tengas identificado cómo respiras en al menos tres situaciones:
3- Aparta 5 minutos en cualquier momento que no te vayan a interrumpir para: respirar un minuto contando en ritmos de 4; respirar un minuto con cada uno de los 3 ritmos que hayas identificado para tus emociones; volver a respirar un minuto en ritmos de 4 para volver a centrarte.
4- Cuando tengas una emoción intensa que necesites cambiar, tómate unos segundos observando tu respiración mientras ocurre: entrégate al momento pero no hagas nada de lo que te puedas arrepentir. Disfruta o sufre tu emoción plenamente; empaparte de tus sentimientos con plena consciencia se volverá natural si observas tu respiración al momento de sentirlos.
Cuando seas plenamente consciente de tus emociones, para disolverlas elige una nueva forma de respirar (de las que ya identificaste), o solo céntrate respirando en ritmos de 4.
Este ejercicio te ayudará a tomar consciencia de tus emociones sin juzgarte por tenerlas, y para acostumbrarte a observar tu estado interno en vez de entregarte a él; así evitarás hacer algo de lo que te puedas arrepentir.
Por supuesto, también se trata de enseñarte que tú tienes el control de ti mismo, siempre y cuando elijas tomarlo.
Como en el ejercicio anterior, si tienes una baraja, puedes ayudarte observando la carta del #Tarot; si no, solo enfócate en controlar tu atención.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario