Tus pensamientos suben y al poco tiempo desaparecen. Tu cuerpo envejece y cambia con el tiempo. Todo se deteriora excepto esa cualidad indescriptible del ser humano que llamamos consciencia; la atención es el poder que tenemos para dirigir esa consciencia.
Esta facultad ha sido venerada a través del tiempo. El estudio de la mente, en otras palabras, esa realidad alterna que se crea cuando ponemos atención, ha sido la única constante a través de la historia humana además de la guerra.
Por una extraña coincidencia que los jungianos llamarían #Sincronicidad, en ambas tradiciones encontramos una veneración al concepto de la muerte: para los guerreros y los Iniciados, morir es la puerta que nos lleva a un estado superior; por supuesto, para los primeros es algo más bien metafórico. Para los Samurai y los vikingos, uno necesita de veras morir para darle sentido a su vida.
Sin embargo, ambos buscan la trascendencia.
Tal vez por eso la guerra y la mente han sido las dos materias más estudiadas a lo largo de la historia. Porque conocerlas a profundidad es la única forma que tenemos para asegurarnos, más allá de toda duda, de que algo íntimamente nuestro va a perdurar más allá de nuestra vida.
El guerrero construye su voluntad, el iniciado su espíritu teniendo la esperanza de que cuando llegue el final serán tan fuertes que van a aguantar la eternidad, sin disminución, imperecederos y eternos.
Pero ambos han formado escuelas y conceptos alrededor de la misma idea: que todos estamos en este mundo de visita.
Esto no es tan malo como parece. Si fueras eterno, tendrías que levantarte a trabajar los lunes para siempre. Y es mejor cuando recordamos que podemos decidir en qué poner nuestra atención. Será que yo he conocido a suficientes personas mayores para enfocarme en la #Vida, porque cuando eres joven estas cosas no te importan; pero ver más y más velas en tu pastel de cumpleaños pone las cosas en perspectiva.
Y la perspectiva, permíteme recordarte, es todo lo que tenemos.
Por eso te recomiendo que pases tus días haciendo lo que te gusta. No intentes superar las ataduras materiales, no quieras elevar tu espíritu encima de este plano, no quieras parecer espiritual. Porque si algo he aprendido de los grandes maestros es que, más que conocer los diferentes rezos o rituales, te piden que estés implacablemente presente en el momento. Que pongas atención.
La mayoría de religiones esotéricas como el budismo son enciclopedias ilustradas de los diez mil problemas que distraen al ser humano de esta imposible tarea.
No me voy a detener justo ahora porque, si quieres hacer un cambio verdadero, no debes luchar contra el problema sino disolver las condiciones que lo permiten.
Por eso, si eres de las personas que les gusta meditar, permíteme enseñarte una pequeña meditación que utiliza los conceptos del #Tarot. Todos los sábados publicaré un ejercicio nuevo, siempre tomando como base la práctica básica de observar tu respiración.
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El Loco
Imagen: un joven que carga un morral mirando soñador al horizonte, en el borde de un precipicio con un animal que intenta llamar su atención.
Atribución alquimista: el elemento del aire.
La meditación:
1- Si no puedes dejar de pensar en una experiencia negativa o un problema que tengas, di para ti mismo: "estoy pensando en mi problema".
2- Observa tu respiración; repite dentro de tu mente: "estoy observando mi respiración".
3- Si vuelves a pensar en tu problema, repite una vez más: "estoy pensando en mi problema"; luego, observa tu respiración y afirma: "estoy observando mi respiración".
4- Cuando te sientas listo, pon tu atención en algo más.
Si tienes una baraja, puedes ayudarte observando la carta del tarot; si no, solo enfócate en controlar tu atención.
Nota: si es algo que necesitas resolver, por favor no lo pospongas demasiado. Este ejercicio sirve para cuando estás enfrascado en un pensamiento o no puedes pensar en las cosa de otra forma. Si es algo importante, úsalo para que fluya tu mente y luego regresa a resolver tu situación.


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